Actualizados el
martes 1/MAY/12APUNTES DE CATECISMO
Del Catecismo de la Iglesia Católica.
Milagros.
548 Los signos que lleva a cabo Jesús testimonian que el Padre le ha enviado (cf. Jn 5, 36; 10, 25). Invitan a creer en Jesús (cf. Jn 10, 38). Concede lo que le piden a los que acuden a él con fe (cf. Mc 5, 25-34; 10, 52; etc.). Por tanto, los milagros fortalecen la fe en Aquél que hace las obras de su Padre: éstas testimonian que él es Hijo de Dios (cf. Jn 10, 31-38). Pero también pueden ser "ocasión de escándalo" (Mt 11, 6). No pretenden satisfacer la curiosidad ni los deseos mágicos. A pesar de tan evidentes milagros, Jesús es rechazado por algunos (cf. Jn 11, 47-48); incluso se le acusa de obrar movido por los demonios (cf. Mc 3, 22).
Comentario:
Los milagros que hacía Jesús no eran para satisfacer la curiosidad de los presentes, y menos para obtener fama o hacer ostentación de poder, sino que eran para mostrar a través de una realidad material, realidades espirituales mucho más profundas, como cuando perdona los pecados al paralítico, y como signo de ese perdón, también le cura la parálisis.
¡Ay de quien busca realizar milagros y prodigios para ser aplaudido por el mundo! Bien sabemos que el Señor no hizo ningún milagro en presencia de Herodes, porque como dice el texto del Evangelio, éste tenía la esperanza de verle realizar algún milagro.
No hay que poner las cosas de Dios al servicio de uno mismo, o sea, al servicio del demonio. Sino que las cosas de Dios son santas, y no se deben arrojar las cosas santas a los puercos.
Jesús también hacía milagros y signos para acercar a los hombres a Dios. Pero quien tenía buena voluntad se acercaba, y quien estaba mal dispuesto, se alejaba más todavía, y se cumplían así los anuncios proféticos del anciano Simeón, de que Jesús sería signo de contradicción y de caída y elevación para muchos en Israel. Y ahora podemos decir que en todos los tiempos y en todos los pueblos, Jesús sigue siendo ese signo de contradicción.
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Aquí transcribo unas palabras del fallecido Obispo Manuel González, que nos hablan de la importancia del Catecismo:
"Decía yo en el año 33 en plena república laica: Al grito de moda oficial de "¡Nada de Catecismo!", que muchas veces se traduce en "¡Todo contra el Catecismo!", no creo que haya católico ni católica de veras, y, a fuer de tal, enterado y persuadido de lo que es y vale su Doctrina, que no oponga con todo su corazón el suyo de "¡Todo por el Catecismo!"
Nuestro deber y nuestra conciencia de católicos nos dicen que, no solamente hay que suplir el Catecismo que deja de enseñarse en las escuelas laicas oficiales, sino que hay que inundar a las almas de chicos y grandes con enseñanzas de Doctrina cristiana.
¿Quién, que quiera un poco, no más, a su Religión y a su Patria puede impasible ver venir generaciones, irreligiosas, sin temor ni esperanza, sin fe ni conciencia, sin ley de Dios ni freno de respeto a la Autoridad de los hombres que de Él viene?
Repito hoy en plena recristianización de España: hay que dar Catecismo a todos y mientras más mejor y en todas las formas que la conciencia, el celo y el ingenio dicten porque quedan muchos laicos y muchos emboscados, y la salvación completa no puede venir sino del Catecismo bien sabido y practicado."