PortadaActualizado el sábado 21/ABR/12

Cartas de San Pablo.

Adorar sólo a Dios. 

Por eso, queridos, huyan de la idolatría. Les hablo como a personas sensatas. Juzguen ustedes lo que digo. La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? Porque uno solo es el pan, aun siendo muchos, un solo cuerpo somos, pues todos participamos del mismo pan. Fíjense en el Israel según la carne. Los que comen de las víctimas sacrificiales, ¿no están acaso en comunión con el altar? ¿Qué digo, pues? ¿Que lo inmolado a los ídolos es algo? O ¿que los ídolos son algo? Pero si lo que inmolan los gentiles, ¡lo inmolan a los demonios y no a Dios! Y yo no quiero que ustedes entren en comunión con los demonios. No pueden beber de la copa del Señor y de la copa de los demonios. No pueden participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios. ¿O es que queremos provocar los celos del Señor? ¿Somos acaso más fuertes que él? (1 Co 10, 14-22). 

Comentario: 

El hombre está hecho para adorar algo, y si no adora al Dios verdadero, terminará adorando a cualquier criatura, el dinero, el placer, el poder, los ídolos; en definitiva al demonio, porque quien adora otra cosa que no sea Dios, no adora sino al demonio.

Tengamos esto presente para no contaminarnos con los ídolos, que si bien ahora no son el becerro de oro de los israelitas, sí son otras cosas, otros vicios y debilidades que tenemos cada uno de nosotros y ante quienes nos postramos en adoración.

Hay algunos, o muchos, que creen que se puede contemporizar con Dios y Satanás. Como dice el dicho popular, le encienden una vela a Dios, y otra vela al demonio. Pero en realidad lo que hacen es encenderle dos velas al demonio, puesto que Dios y el diablo son irreconciliables, y los hijos de Dios y los hijos del demonio no se entienden.

¿No acaso lo ha dado a entender el Señor, cuando en el Paraíso, después de la caída de nuestros primeros padres, ha puesto enemistades entre la Mujer y la serpiente, y entre sus respectivas descendencias? Por eso ha dicho Jesús que el que no está con Él, está contra Él; y el que no recoge con Él, desparrama.

No hay términos medios o lugares neutrales: o se está con Dios o se está con el demonio.

¡San Pablo, ruega por nosotros!

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