PortadaActualizados el sábado 2/AGO/14

CATECISMO PARA NIÑOS

Bautizarlos cuanto antes. 

El Bautismo es sacramento grande, y los hombres, por prestar a atención más a lo externo y a la fiesta, no apreciamos la belleza de él.

A los niños se los debe bautizar cuanto antes, porque el Bautismo es un exorcismo que expulsa al demonio y que hace que éste tenga menos influencia en el alma del pequeño, que si no es bautizado, tendrá más inclinación al mal.

En este mundo descreído, donde incluso hay católicos que están muy confundidos, se deja el bautismo para cuando sean adultos y puedan elegir ellos. Pero las vacunas sí que se las administran, y todos los cuidados, sin preguntarles a los niños si las quieren recibir. ¡Ah, pero con el Bautismo no, porque se dice que Jesús fue bautizado de grande! ¡Grave error, porque el bautismo de Jesús, no es el bautismo del sacramento actual, sino una figura de él, ya que Jesucristo, no tenía pecado original!

Pero la ignorancia de la gente, la poca pericia de muchos sacerdotes, el demonio que mete su parte, y los padres y tutores que están confundidos, hacen que los niños cada vez se bauticen menos, con el consiguiente mal para sus almas y los frutos que pierden.

Además esos niños sin bautismo que mueren, no podrán entrar al Cielo inmediatamente, sino que tendrán que ir al Limbo hasta el fin del mundo, perdiéndose siglos y milenios del gozo de la visión de Dios.

¡Qué responsabilidad tienen lo padres sobre este tema! ¡Y no menos responsabilidad tienen los sacerdotes, que no hablan del tema!

 

 

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Aquí transcribo unas palabras del fallecido Obispo Manuel González, que nos hablan de la importancia del Catecismo para los niños:

"En estas horas de angustias ante la persecución del alma de los niños y de ansias porque conozcan y amen a Jesús, yo quisiera que por los Catequistas, Maestros y educadores cristianos y de modo singular por los padres y madres de familia se leyeran muy despacio y se meditaran estas líneas en las que he tratado de condensar lo que sobre este tema me ha enseñado mi experiencia de Catequista y de director de almas.

Jesús, que en el Evangelio es el Autor y el Maestro Soberano de palabra y de obra del Catecismo, en la Eucaristía además es el Modelo perfecto y la Fuerza para cumplirlo.

La misión educadora de los padres y maestros cristianos se reduce en realidad a poner a sus niños tan cerca de Jesús, que aprendan de Él, en el Evangelio y en el Sagrario, todo el Catecismo, no ya de memoria, sino de entendimiento, voluntad e imitación.

¡Ah! y que se hable en todas las formas a los niños de Jesús, que, con que sólo lo vean en una estampa o imagen, o en el Sagrario, ya sepan lo que les dice. Que los niños sepan a Jesús vivo: eso es todo.

El educador que consiga que sus niños desde que casi nacen, no sólo conozcan, sino que traten y quieran (según su modo), y se sepan a Jesús, serán los de verdad educadores y formadores cristianos, de vida, carácter y conciencia de cristianos.

Quizás tenga tan poco arraigo la instrucción que se da del Catecismo, aún por los buenos maestros porque se da más letra que espíritu, más lecciones de memoria que ejemplos vivos, más libro de Jesús que Jesús de libro.

Jesús debe tener tal atractivo y tan gran influencia sobre los niños, y deben sentir éstos tal inclinación hacia Él que en su Evangelio no manda jamás que vayan los niños a Él, ni que se los llevemos, sino que los dejemos ir, no los impidamos ir a Él.

Forma esto contraste con su conducta con la gente mayor, los cargados, los pecadores, los candidatos para apóstoles, etc., a los que manda: "Venite... veni... sequere me."

Sin duda el niño por su pureza e inocencia y, si está bautizado, por la Gracia que tiene, pone tan pocos obstáculos a  unirse con Jesús, que no hace falta mandato, sino que basta que no les impidan ir a ver, oír y tratar a Jesús, es decir, que, con que se vean, se ponen en inteligencia y en relación de cariño el Jesús del Evangelio y de la Eucaristía y el Jesús chiquito de la Gracia habitual del alma del niño. Éste, mejor que nadie, que aun el sabio y el teólogo, ve y gusta a Jesús plenum gratiae et veritatis, lleno de gracia y de verdad."

 

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