Actualizado el
martes 1/MAY/12Conociendo a Jesucristo
Jesús, el Trabajador.
Si bien el trabajo fue como un castigo de Dios al pecado de los hombres, también debemos reconocer que si los hombres no trabajáramos, estarían mucho más llenos los manicomios. Porque el trabajar ayuda a tener ocupada la mente, a ganar el pan para nosotros y los nuestros, para ejercitar y fortalecer la voluntad y trae otras muchas ventajas, y se puede decir que el trabajo, más que castigo de Dios, es una gran gracia.
Y Jesús fue un trabajador, porque Él, que no tenía pecado, quiso tomar la condición del hombre caído, de modo que fue en todo semejante al hombre, menos en el pecado. Pero así como el Señor quiso cargar el sufrimiento, también quiso trabajar, para dar el ejemplo, y porque si lo hizo Él, entonces es porque eso es bueno, trabajar es bueno y hace bien.
Pensemos, cuando estemos en nuestro trabajo, en aquellos momentos en que Jesús hacía de carpintero, esos años en que trabajaba junto a San José humildemente en el taller de Nazaret, y nos vendrán muchas fuerzas y voluntad para trabajar y cumplir nuestros deberes de estado, porque si lo ha hecho el Hijo de Dios, si Él ha trabajado, ¿por qué no nosotros?
¡Alabado sea Jesucristo!
Si desea recibir estos textos por correo electrónico, por favor SUSCRÍBASE AQUÍ.
Hoy más que nunca es necesario conocer a Jesucristo, para amarlo más, ya que nadie puede amar lo que no conoce.
Esta sección creada el 1 de abril de 2010, Jueves Santo de la Cena del Señor, estará dedicada a dar a conocer a Jesucristo, Dios y hombre verdadero, y a hacerlo amar por muchos hombres y mujeres de buena voluntad.
Ojalá estos textos nos enciendan el amor a Jesucristo y, como el apóstol San Juan, reclinemos nuestra cabeza sobre el pecho de Jesús y así vivamos felices en esta tierra, hasta ir a gozar un día del Señor en el Cielo, para siempre.
Encomiendo esta sección a la Virgen Santísima, la que mejor conoció a Jesucristo; que Ella nos guíe en esta noble y necesaria, más aún, vital tarea de conocer al Señor.
¡Alabado y adorado sea Jesucristo!