(Sección especialmente dedicada a los Apóstoles de la Divina Misericordia)

Actualizado el jueves 16/FEB/17

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,
"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario

Como niños.  

73  Oh mi Jesús, a pesar de la noche oscura en torno mío y de las nubes sombrías que me cubren el horizonte, se que el sol no se apaga.  Oh Señor, aunque no Te puedo comprender ni entiendo Tu actuación, confió, sin embargo en Tu misericordia.  Si es Tu voluntad, Señor, que yo viva siempre en tal oscuridad, seas bendito.  Te pido una sola cosa, no dejes que Te ofenda de ningún modo.  Oh Jesús mío, solo Tú conoces las añoranzas y los sufrimientos de mi corazón.  Me alegro de poder sufrir aunque sea un poco por Ti.  Cuando siento que el sufrimiento supera mis fuerzas, entonces me refugio en el Señor en el Santísimo Sacramento y un profundo silencio es mi oración al Señor. 

Comentario: 

¿Cómo debemos proceder con el Señor? Como un niño muy pequeño que se agarra de la mano de su madre y va confiado y seguro sin preguntar a dónde va. Así tenemos que tomarnos de la mano de Jesús y dejarnos llevar confiadamente a donde Él quiera llevarnos sin preguntarle jamás al Señor: ¿Por qué así?, ¿a dónde me llevas? Dejemos actuar a Dios que sabe a dónde nos lleva y nos tiene preparado un precioso lugar en su Cielo y todo lo que obra en nosotros es por el infinito amor que nos tiene. Solo confiemos en Él y oremos para que se cumplan todos los planes que Él tiene para nosotros y para que nosotros no estropeemos nada de dichos planes con nuestra mala voluntad.

Jesús, en Vos confío.

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