Actualizado el viernes 20/ABR/18

Dios es bueno y nos ama

Medicina. 

Si la madre pudiera tomar la medicina amarga que debe tomar su hijo enfermo, ¡cuánta tomaría! Pero es el hijo quien está enfermo y debe tomar la medicina. Y es deber de la madre, por bondad, obligarle a tomar esa medicina.

Así actúa Dios con nosotros, pues estamos enfermos y necesitamos que Dios nos medique. Las medicinas generalmente son amargas y de sabor desagradable, pero son saludables y nos devuelven la salud.

Así también cuando Dios permite que nos suceda alguna desgracia o dolor, es porque eso nos ayudará a sanar, aunque a veces parezca todo lo contrario. Dios no permitiría algo que fuera un mal para nosotros.

Por eso es necesario que recemos mucho, puesto que a veces lo que sucede es que no estamos preparados y bien apertrechados para afrontar la prueba, y entonces caemos y nos hacemos mal. Si en cambio rezamos mucho, todos los días, entonces las pruebas de la vida nos encontrarán con las defensas altas y con entereza para hacerle frente a todo, pues quien tiene a Dios consigo –y tiene a Dios quien reza- lo tiene todo y no debe temer a nada.

El ejemplo lo tenemos también en la parábola de la vid y los sarmientos, que nos dice que el Padre eterno poda a quien da frutos, para que dé más frutos todavía. Pero a veces la poda es tan terrible que, quien ve la vid después de la poda piensa: “Éste asesinó la planta”. Pero que venga en tiempos de uvas y verá la maravilla de esa vid cargada de frutos dulces.

¡Bendito sea Dios!

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En esta sección creada el 11 de Julio de 2011, memoria de San Benito abad, iremos meditando sobre la bondad de Dios y el amor que Él tiene hacia nosotros. Porque no hay nada que ayude más en la vida espiritual que el sabernos amados por Dios en todas las circunstancias, confiando en que Él es la Bondad infinita y que de Él no puede venirnos nunca ningún mal.