PortadaActualizado el sábado 12/MAY/12

Ejemplos de la protección del Escapulario

Ejemplo 40.

 

El venerable Miguel de la Fuente dice que, en Palma de Mallorca, al salir cierta noche de su casa el cofrade Miguel Palau, saliéronle a su encuentro dos hombres, los cuales, por agravio o enemistad con él, tomáronle en medio descargando sobre él múltiples estocadas, todas las cuales trataba de esquivar y soslayar con su capa; mas con toda su habilidad y diligencia no pudo en forma alguna evitar el que varias de ellas le diesen de lleno en el pecho.

Mas. ¡oh prodigio o milagro de María Santísima!, aunque varias veces le traspasaron la ropilla y el jubón, siempre hallaron resistencia indecible en el Santo Escapulario de la Virgen Santísima, sin que recibiese el más ligero rasguño.

Reconoció el prodigio Palau, pues con las roturas del jubón y demás no podía en manera alguna ocultarse. Henchido de gozo y de júbilo, fue corriendo al convento del Carmen, y, delante del Prior y de los religiosos, refirió con fervor y entusiasmo el suceso, que comprobaban evidentemente las roturas de sus ropas, siendo el más auténtico testimonio de semejante prodigio la vida ajustada y devotísima que llevara después todos los días de su vida.

 

Ejemplo 41.

 

En la ciudad de Antequera, el día 13 de noviembre de 1924, la niña Rosarito, hija de José Sánchez y Rosario Narbona, cayó de cabeza dentro de un pozo...

¡El momento fue desgarrador! En medio de la gran tribulación, doña Rosario invocó con toda confianza a la Virgen Santísima del Carmen, rogándola no permitiese se ahogara su hijita del alma.

Avisaron rápido al padre, quien, tan pronto como llegó, se echó al pozo, para salvar a su amada hija. Todos creían que la niña se había ahogado ya, pues hacía más de diez minutos que se encontraba dentro del agua. Mas, ¡oh bondad y poder de la Virgen del Carmen!, vieron con asombro que no sólo salía con vida, sino que no se había hecho el más leve daño.

Ya tranquilizado, dijo el marido que al bajar al pozo vio a la niña agarradita a un tubo que pasa por dentro, asegurando la niña que una Señora muy linda le había tomado las manos y se las había puesto sobre aquella tubería, acariciándola y diciéndole no tuviese miedo.

Creyeron fundadamente ser la Virgen del Carmen la que había salvado a su hijita, por llevar puesto el Santo Escapulario y haberla invocado, la madre, con tanto fervor.

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