PortadaActualizado el domingo 23/MAR/14

Evangelio explicado

Mt 11, 25-26. 

Infancia espiritual. 

Por aquel tiempo Jesús dio una respuesta, diciendo: “Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque encubres estas cosas a los sabios y a los prudentes, y las revelas a los pequeños. Así es, oh Padre, porque esto es lo que te agrada a Ti.”  

Comentario: 

Y un ejemplo de esto lo tenemos en el Nacimiento de Jesús en Belén, que no fue anunciado a los grandes y a los sabios y doctos, sino a los pequeños, a los humildes, a los pastores y gente sencilla. Porque Dios elige a lo que el mundo tiene como despreciable y a lo que no vale, para confundir a lo que vale.

Demos gracias a Dios si el Señor nos ha elegido para confesarnos sus secretos, porque no nos ha elegido porque valgamos algo, sino porque Él por su bondad ha tomado nuestra nada, para dejar desconcertados a los sabios de este mundo. Y en la medida en que quedemos pequeños y sencillos, en esa misma medida el Señor nos irá comunicando sus luces para que iluminemos el mundo.

Hay muchos que conocen las cosas de Dios, pero no se salvan ellos ni dejan que otros se salven, de tan complicada que hacen la salvación. Son como esos doctores de la Ley que habla Jesús en el Evangelio, que se han apoderado de la llave de la ciencia y no entran ellos, y a los que quisieran entrar, se lo impiden.

En cuanto a nosotros, cuanto más sencillos seamos, tanto más Dios se complacerá en nosotros, volcando en nosotros un mar de gracias y de sabiduría.

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