PortadaActualizado el sábado 9/AGO/14

Evangelio explicado

Mt 11, 30. 

El yugo del Señor. 

Porque mi yugo es suave y mi carga ligera. 

Comentario: 

En esta vida, antes o después, tenemos que padecer, porque el sufrimiento es herencia del pecado, y todos somos pecadores.

Pero si no queremos sufrir en vano, sino para bien nuestro y de muchas almas, necesitamos tomar el yugo del Señor.

Porque hay tres formas de sufrir, que quedaron bien patentes el Viernes Santo en las tres cruces del Calvario. Efectivamente se puede sufrir como un justo o un santo, y así sufría Nuestro Señor en la Cruz; se puede sufrir también como quien ha pecado y quiere expiar su pecado, y así sufría el Buen Ladrón; pero se puede sufrir también en vano y para el infierno, y así sufría el otro ladrón.

Y además, ya que en este mundo tenemos necesariamente que sufrir, ¿por qué no elegimos la mejor forma de hacerlo, que es cargando el yugo del Señor? Pues cuando vamos caminando por la senda del bien, las cruces que nos salgan al paso serán soportables, e incluso muy llevaderas, de modo que se harán  hasta agradables, como lo promete en este pasaje del Evangelio Nuestro Señor.

Elijamos la mejor parte, y tomemos la cruz de Jesús, siguiendo al Señor, y entonces veremos cómo se hace fácil el camino, no porque no haya sufrimientos en él, sino porque Cristo nos ayuda a soportar los dolores y cruces de modo admirable, y meritorio.

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