PortadaActualizado el lunes 3/AGO/15

Evangelio explicado

Mt 12, 16-21.  

Compasivo y misericordioso. 

Y les mandó enérgicamente que no le descubrieran; para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías: He aquí mi Siervo, a quien elegí, mi Amado, en quien mi alma se complace. Pondré mi Espíritu sobre él, y anunciará el juicio a las naciones. No disputará ni gritará, ni oirá nadie en las plazas su voz. La caña cascada no la quebrará, ni apagará la mecha humeante, hasta que lleve a la victoria el juicio: en su nombre pondrán las naciones su esperanza. 

Comentario: 

Lo más hermoso de Nuestro Señor, y que siempre debemos tener presente, es que Él es compasivo y misericordioso, como lo dice el profeta en estos versículos, porque el Señor que vendría al mundo no apagaría la mecha humeante ni quebraría la caña cascada. Es decir que Jesús no nos viene a exigir cosas que nos quiebren o nos hagan daño, sino que Él se conforma con lo que le podemos dar y con nuestra buena voluntad. No exige desmedidamente y sabe tener una caricia sobre nuestras heridas.

Procedamos así también nosotros con nuestros prójimos, siendo compasivos y no exigiéndoles tanto, ya que hay muchas almas que están muy atribuladas por males que han sufrido y que todavía sufren, y no es de Dios que les carguemos más peso, y que las llevemos con ello a la desesperación. ¡Ay de quien, con su actitud dura, es causa de que un alma se desmoralice y se pierda! Responderá por ello a Dios, que será intransigente para con quienes han tenido dicha actitud.

Nosotros imitemos al Maestro y seamos buenos con todos, sabiendo aprovechar lo poco o mucho bueno que tienen las personas, para ayudarlas a que sean mejores, pero sin aplastarlas bajo pesos insoportables.

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