Actualizado el martes 14/FEB/17

Imitando a Jesús y a María

Humildad. 

Jesús y María son humildes, pero nosotros no podemos decir lo mismo de nosotros, porque ¿a qué se debe que cuando alguien nos trata un poco mal o nos insulta, reaccionamos violentamente y con deseos de vengarnos? Si fuéramos realmente humildes, aceptaríamos la adversidad sin quejarnos ni devolver mal por mal, sabiendo que somos pecadores y que merecemos eso y mucho más, porque nosotros, con nuestros muchos pecados, hemos ofendido infinitamente más a Dios.

Trabajemos más sobre la virtud de la humildad en nosotros, porque nos consideramos superiores a los demás y a veces los despreciamos. ¿Acaso no estamos viendo a Jesús en ellos?

Estamos a tiempo todavía de ser humildes. Si no lo hacemos por propia voluntad, puede suceder que el Señor nos envíe humillaciones, fracasos y desgracias para que nos hagamos humildes, porque no hay mayor desgracia que ser soberbio y orgulloso. En cambio la humildad nos abre las puertas del Cielo.

Pero tenemos que ser humildes de corazón, como el Señor. No una humildad fingida, sino de verdad, que nos permita aceptar con paz las humillaciones y desprecios, sabiendo que Dios nos ama y que eleva a los que se humillan.

Jesús, María, os amo, salvad las almas

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En esta sección, creada el 11 de Julio de 2011, memoria de San Benito abad, iremos repasando todas las virtudes de Jesús y de María, para imitarlas y ser santos.