Actualizado el sábado 21/ABR/18

Imitando a Jesús y a María

Dulzura. 

Nosotros, que somos tan hoscos y duros a veces con los hermanos, tenemos que aprender de Jesús y María a practicar la dulzura, porque es propio de las almas grandes el practicar la dulzura. En cambio los mezquinos y resentidos suelen ser duros con los demás.

Es necesario que nos curemos de las heridas del pasado, y que reconozcamos que todo lo que Dios y su Madre han dispuesto que nos sucediera en la vida, no es más que un designio de su providencia, y saber ver la mano de Dios en todos los acontecimientos pasados.

Debemos aceptarnos con nuestras limitaciones y recuperar la alegría de vivir y la bondad, que con tantos reveses de la vida tal vez hemos perdido.

Pidamos ayuda a Dios para que nos haga dulces y amables, imitadores de Jesús y de María, y que los hombres quieran estar frecuentemente con nosotros, porque se sienten comprendidos y están a gusto en nuestra compañía.

Vale la pena derramar la sangre por conservar la dulzura, como Cristo lo ha sabido hacer.

Jesús, María, os amo, salvad las almas

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En esta sección, creada el 11 de Julio de 2011, memoria de San Benito abad, iremos repasando todas las virtudes de Jesús y de María, para imitarlas y ser santos.