PortadaActualizado el lunes 11/ENE/16

Interpretación del Apocalipsis

La Gran Babilonia. 

La Gran Babilonia, la Ciudad Pecadora, la Prostituta del Apocalipsis, es toda la Tierra. Y como ella es destruida en una hora por fuego que cae del cielo, es lógico que nos preparemos y convirtamos lo antes posible, pues sólo con las bombas atómicas ello puede suceder. Y si pensamos que la bomba atómica era un arma creada hace más de cincuenta años, ¿qué clase de armas habrán creado los “sabios” y científicos desde ese tiempo hasta hoy?

La verdad es que es tiempo de gritar por todas partes: “¡Conviértanse!”, pues no sabemos cuándo sucederá esto. Pero ya el Señor da a entender que así sucederá, cuando nos dice que en aquél tiempo sucederá como en tiempos de Lot, que cuando salió de Sodoma, cayó fuego del cielo.

Así también Dios nos está esperando que cambiemos de vida, para que ese día tremendo de la ira de Dios, no nos encuentre alejados del Señor por el pecado mortal.

Recordemos que Jesús ha querido dar a conocer los tiempos finales, pero en varias referencias a distintos acontecimientos.

Cuando el Señor se refiere al fin, a veces lo hace mirando el fin de Jerusalén, otras el Fin de los Tiempos, y otras veces el Fin del Mundo.

Nuestra muerte es para nosotros el fin del mundo, y ya sea que nos sobrevenga en tiempos de paz, o en tiempos apocalípticos con los castigos descritos en el último Libro de la Biblia, lo importante es que nos encuentre en gracia de Dios, convertidos.

A juzgar cómo está el mundo, y teniendo en cuenta que el Señor dice que en esos tiempos los hombres vivirán naturalmente, casándose, comprando, vendiendo y construyendo, hay que estar preparados porque Jesús en sus profecías se refiere a distintos acontecimientos, y si bien habrá señales de la Venida del Hijo del Hombre, quizás no las haya para el fuego que cae del Cielo, porque Cristo da a entender que los hombres estarían viviendo en tranquilidad.

Por ello el Señor nos dice que vendrá a la hora menos pensada, no tanto en su Segunda Venida, que será precedida por signos, sino que se refiere más a la venida en los castigos, que precipitará en el más allá a buenos y malos, y ésa será la venida de Cristo para cada uno.

Así que debemos estar siempre preparados y en gracia de Dios, porque Cristo llegará a la hora del ladrón, cuando nadie lo espera.

(Vea cómo Consagrarse al Corazón Inmaculado de María)


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En aquel tiempo, se alzará Miguel, el gran Príncipe, que está de pie junto a los hijos de tu pueblo. Será un tiempo de tribulación, como no lo hubo jamás, desde que existe una nación hasta el tiempo presente. En aquel tiempo, será liberado tu pueblo: todo el que se encuentre inscrito en el Libro. Y muchos de los que duermen en el suelo polvoriento se despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el horror eterno. Los hombres prudentes resplandecerán como el resplandor del firmamento, y los que hayan enseñado a muchos la justicia brillarán como las estrellas, por los siglos de los siglos. En cuanto a ti, Daniel, oculta estas palabras y sella el Libro hasta el tiempo del Fin. Muchos buscarán aquí y allí, y aumentará el conocimiento". Yo, Daniel, miré y vi que otros dos hombres estaban de pie, uno en una orilla del río y otro en la orilla opuesta. Uno de ellos dijo al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río: "¿Para cuándo será el fin de estos prodigios?". Yo oí al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río. Él alzó su mano derecha, y su mano izquierda hacia el cielo y juró por aquel que vive eternamente: "Pasará un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo; y cuando se haya acabado de aplastar la fuerza del pueblo santo, se acabarán también todas estas cosas". Yo oí, pero no entendí. Entonces dije: "Señor mío, ¿cuál será la última de estas cosas?". Él respondió: "Ve Daniel, porque estas palabras están ocultas y selladas hasta el tiempo final. Muchos serán purificados, blanqueados y acrisolados; los malvados harán el mal, y ningún malvado podrá comprender, pero los prudentes comprenderán. A partir del momento en que será abolido el sacrificio perpetuo y será instalada la Abominación de la desolación, pasarán mil doscientos noventa días. ¡Feliz el que sepa esperar y llegue a mil trescientos treinta y cinco días! En cuanto a ti, ve hacia el Fin: tú descansarás y te levantarás para recibir tu suerte al fin de los días". (Daniel 12, 1-13)

Sepan, en primer lugar, que en los últimos días vendrán hombres burlones y llenos de sarcasmo, que viven de acuerdo con sus pasiones, y que dirán: "¿Dónde está la promesa de su Venida? Nuestros padres han muerto y todo sigue como al principio de la creación". Al afirmar esto, ellos no tienen en cuenta que hace mucho tiempo hubo un cielo, y también una tierra brotada del agua que tomó consistencia en medio de las aguas por la palabra de Dios. A causa de esas aguas, el mundo de entonces pereció sumergido por el diluvio. Esa misma palabra de Dios ha reservado el cielo y la tierra de ahora para purificarlos por el fuego en el día del Juicio y de la perdición de los impíos. Pero ustedes, queridos hermanos, no deben ignorar que, delante del Señor, un día es como mil años y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir lo que ha prometido, como algunos se imaginan, sino que tiene paciencia con ustedes porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan.  (II Pedro 3, 3-9)

Esta sección se crea el 2 de Abril de 2010, Viernes Santo, y día del Siervo de Dios Juan Pablo II, a quien se la encomendamos, junto con la interpretación correcta del Apocalipsis y todas las profecías que hablan sobre el Fin de los Tiempos.

Que la Virgen nos guíe en esta tan importante, actual y necesaria tarea, para que podamos ser de los que estemos escritos en el Libro de la Vida el Último Día.