Actualizado el lunes 6/FEB/17

Interpretación del Apocalipsis

Milán , 13 de mayo de 1987

Aniversario de la primera Aparición de Fátima.
(Vigilia de mi partida hacia Estados Unidos y Canadá)

¡En qué abismo habéis caído!

“Hoy recordáis los setenta años de mi primera aparición en la pobre Cova de Iría de Fátima, a donde vine del Cielo para daros mi mensaje de conversión y salvación.

Desde entonces la sucesión de estos años ha sido una continua confirmación de lo que os había predicho.

–El rechazo de volver a Dios por medio de la conversión, ha conducido a toda la humanidad por el camino árido y frío del odio, de la violencia y del pecado, y de una cada vez más vasta impureza.

Una tras otra las guerras se han ido sucediendo, y no obstante los esfuerzos realizados no habéis logrado aún edificar la paz. Por el contrario, jamás como hoy, el mundo se halla cada vez más amenazado por su misma universal autodestrucción.

–No se quiso responder a mi petición de oración, que entonces os hice, especialmente con el rezo frecuente del Santo Rosario, para obtener la conversión de los pecadores y la salvación de tantas almas expuestas al grave peligro de perderse eternamente.

Así, la noche del pecado ha envuelto al mundo, y el mal se ha difundido por doquier como un terrible cáncer.

No se quiere reconocer el pecado como un mal, antes bien, se justifica abiertamente y se exalta como un bien.

Ya no se lo confiesa más. Se vive y se muere habitualmente en pecado mortal, y cada día cuántas almas van al infierno porque no hay quien ore y se sacrifique por su salvación.

–No se acogió mi petición de que se me consagrara Rusia por parte del Papa en unión con todos los Obispos, y así ella ha difundido sus errores en todas partes del mundo.

Vivís en una humanidad que ha construido una nueva civilización atea e inhumana.

Ya no se ama; no se respetan ya la vida y los bienes del prójimo; las llamas del egoísmo y del odio abrasan aquellas semillas de bondad, que brotan aún en el corazón de los hombres.

Se abandona a los pobres; se insidia a los pequeños y se les nutre con el alimento envenenado del escándalo; se traiciona a los jóvenes y se les encauza hacia precoces experiencias del mal; se profanan y destruyen los hogares domésticos...

¡Qué grande es vuestra desolación!

¡Qué densa la tiniebla que os envuelve!

¡En qué abismo habéis caído!

Satanás ha logrado extender por doquier su reino de tinieblas y de muerte y domina como seguro vencedor.

Pero ahora comenzáis a vivir cuanto os predije en Fátima para los últimos años de este siglo, en que vivís y que aún se guarda bajo el velo del secreto.

Éstos son mis tiempos.

Después de los dolorosos años del triunfo de Satanás, se inician ahora los años del triunfo de mi Corazón Inmaculado.

Por esto hoy os invito a todos a secundar este mi gran Designio, a acoger esta mi Obra de amor, que Yo misma estoy llevando a cabo en todas partes del mundo con mi Movimiento Sacerdotal Mariano.

Y me sirvo todavía de ti, mi hijo el más pequeño, y te llevo a todas partes, aún a los lugares más remotos, para una nueva y extrema acción de llamamiento.

Ya los grandes acontecimientos han llegado. Por esto mi Papa ha anunciado un Año mariano extraordinario.

Entrad todos, entonces, en el Refugio que mi Corazón Inmaculado os ha preparado.

Éstos son los años en que desde el profundo abismo de tinieblas y desolación, Yo os conduciré a la más alta cima de Luz, de Gracia y de Amor, porque a través del triunfo de mi Corazón Inmaculado, resplandecerá en todo el mundo el glorioso Reino de mi hijo Jesús.” 

Comentario: 

El demonio está perdiendo poder y por eso se ha vuelto agresivo, destruye matrimonios, causa accidentes de todas clases, terremotos, desgracias de todo tipo, porque ve que está concluyendo su triste reinado. No pensemos que Satanás dejará tan fácilmente que se le escape lo que cree que es su presa, a saber, la humanidad toda. Porque el demonio, por ser soberbia y oscuridad, no tiene una percepción clara de la realidad, sino que ve confusamente y en estos momentos cree haber vencido ya para siempre, por eso no sin grandes revoluciones y cataclismos, dejará que se le escape su presa.

Es bueno saber esto para prepararnos concienzudamente con la oración y la penitencia, porque se acercan momentos muy graves para el mundo y para cada uno de nosotros, ya que la nueva era del Reino de Dios sólo podrá venir si pasamos primero por un gran sufrimiento mundial, ya que para que reine Cristo y la Virgen, es necesario que primero sea vencido el demonio, el cual no se dejará arrebatar el reino que él cree tener en su poder.

Recemos más, ayunemos, hagamos penitencia, porque hoy, como ayer, como siempre, las almas y el mundo se salvan con la oración y la penitencia. ¡Qué gran astucia la del Maligno que ha hecho creer a los hombres que puede haber métodos nuevos de salvación! Si Cristo nos salvó con el sufrimiento y la oración, pues la Iglesia salvará con las mismas armas.

Preparémonos, entonces, con más oración y más sacrificios voluntarios, porque los tiempos que se acercan son graves, y sólo se salvará quien persevere hasta el fin.

(Vea cómo Consagrarse al Corazón Inmaculado de María)


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En aquel tiempo, se alzará Miguel, el gran Príncipe, que está de pie junto a los hijos de tu pueblo. Será un tiempo de tribulación, como no lo hubo jamás, desde que existe una nación hasta el tiempo presente. En aquel tiempo, será liberado tu pueblo: todo el que se encuentre inscrito en el Libro. Y muchos de los que duermen en el suelo polvoriento se despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el horror eterno. Los hombres prudentes resplandecerán como el resplandor del firmamento, y los que hayan enseñado a muchos la justicia brillarán como las estrellas, por los siglos de los siglos. En cuanto a ti, Daniel, oculta estas palabras y sella el Libro hasta el tiempo del Fin. Muchos buscarán aquí y allí, y aumentará el conocimiento". Yo, Daniel, miré y vi que otros dos hombres estaban de pie, uno en una orilla del río y otro en la orilla opuesta. Uno de ellos dijo al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río: "¿Para cuándo será el fin de estos prodigios?". Yo oí al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río. Él alzó su mano derecha, y su mano izquierda hacia el cielo y juró por aquel que vive eternamente: "Pasará un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo; y cuando se haya acabado de aplastar la fuerza del pueblo santo, se acabarán también todas estas cosas". Yo oí, pero no entendí. Entonces dije: "Señor mío, ¿cuál será la última de estas cosas?". Él respondió: "Ve Daniel, porque estas palabras están ocultas y selladas hasta el tiempo final. Muchos serán purificados, blanqueados y acrisolados; los malvados harán el mal, y ningún malvado podrá comprender, pero los prudentes comprenderán. A partir del momento en que será abolido el sacrificio perpetuo y será instalada la Abominación de la desolación, pasarán mil doscientos noventa días. ¡Feliz el que sepa esperar y llegue a mil trescientos treinta y cinco días! En cuanto a ti, ve hacia el Fin: tú descansarás y te levantarás para recibir tu suerte al fin de los días". (Daniel 12, 1-13)

Sepan, en primer lugar, que en los últimos días vendrán hombres burlones y llenos de sarcasmo, que viven de acuerdo con sus pasiones, y que dirán: "¿Dónde está la promesa de su Venida? Nuestros padres han muerto y todo sigue como al principio de la creación". Al afirmar esto, ellos no tienen en cuenta que hace mucho tiempo hubo un cielo, y también una tierra brotada del agua que tomó consistencia en medio de las aguas por la palabra de Dios. A causa de esas aguas, el mundo de entonces pereció sumergido por el diluvio. Esa misma palabra de Dios ha reservado el cielo y la tierra de ahora para purificarlos por el fuego en el día del Juicio y de la perdición de los impíos. Pero ustedes, queridos hermanos, no deben ignorar que, delante del Señor, un día es como mil años y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir lo que ha prometido, como algunos se imaginan, sino que tiene paciencia con ustedes porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan.  (II Pedro 3, 3-9)

Esta sección se crea el 2 de Abril de 2010, Viernes Santo, y día del Siervo de Dios Juan Pablo II, a quien se la encomendamos, junto con la interpretación correcta del Apocalipsis y todas las profecías que hablan sobre el Fin de los Tiempos.

Que la Virgen nos guíe en esta tan importante, actual y necesaria tarea, para que podamos ser de los que estemos escritos en el Libro de la Vida el Último Día.