PortadaActualizado el lunes 11/AGO/14

Interpretación del Apocalipsis

(Mensajes de la Santísima Virgen al Padre Gobbi, del Movimiento Sacerdotal Mariano)

Monasterio de le Bouveret (Vallese, Suiza), 11 de junio de 1988

Fiesta del Corazón Inmaculado de María

La gran Apostasía

“En la fiesta de mi Corazón Inmaculado de este Año Mariano, a Mí consagrado, hijos predilectos, os llamo a todos a entrar en el celeste jardín, que he construido para vosotros en estos dolorosos y sangrientos momentos de la purificación.

Ha llegado la hora de la gran apostasía.

Se está realizando cuanto profetizó la Divina Escritura en la segunda carta de San Pablo a los Tesalonicenses.

Satanás, mi Adversario, con engaño y por medio de su astuta seducción, ha conseguido difundir por doquier los errores, bajo el señuelo de nuevas y más actualizadas interpretaciones de la verdad, y llevar a muchos a elegir conscientemente y a vivir en pecado mortal, con la falsa convicción de que eso ya no es un mal, que por el contrario, es un valor y un bien.

Han llegado los tiempos de la general confusión y de la mayor turbación de los espíritus.

La confusión ha penetrado en las almas y en la vida de muchos hijos míos.

Esta gran apostasía se difunde cada vez más, incluso, en el interior de la misma Iglesia Católica.

Se enseñan y se difunden los errores, mientras se niegan con toda facilidad las verdades fundamentales de la fe, que el auténtico Magisterio de la Iglesia ha enseñado siempre y defendido enérgicamente contra cualquier herética desviación.

Los Obispados mantienen un extraño silencio y ya no reaccionan.

Cuando mi Papa habla con valor, y reafirma con fuerza la Verdad de la fe católica, ya no se le escucha, antes bien, públicamente se le critica y se le escarnece.

Hay una sutil y diabólica táctica, entretejida secretamente por la Masonería, que se emplea hoy en la confrontación con el Santo Padre, para poner en ridículo su Persona y su obra y para inutilizar su Magisterio.

Víctimas de la gran apostasía son mis hijos que, con frecuencia, inconscientemente, se dejan arrastrar por esta oleada de errores y de mal.

Víctimas de la gran apostasía son muchos Obispos, Sacerdotes, Religiosos y Fieles.

En estos tiempos, permanecerá en la Iglesia Católica un pequeño resto, que será fiel a Cristo, al Evangelio y a toda su Verdad.

El pequeño resto, formará un pequeño rebaño, custodiado todo él en lo profundo de mi Corazón Inmaculado.

Este pequeño rebaño estará formado por aquellos Obispos, Sacerdotes, Religiosos y fieles que permanecerán fuertemente unidos al Papa, todos recogidos en el Cenáculo de mi Corazón Inmaculado en acto de incesante oración, en perenne inmolación, en total oblación para preparar la vía dolorosa a la segunda y gloriosa venida de mi Hijo Jesús.

En esta fiesta mía del Año Mariano, dirijo a todos los que quieran formar parte del pequeño rebaño, mi materna invitación a consagrarse a mi Corazón, a vivir en intimidad de vida Conmigo, a convertirse en mis valientes apóstoles en estos últimos tiempos, porque ha llegado el momento en que mi Corazón Inmaculado debe ser glorificado ante la Iglesia y ante la humanidad entera.” 

Comentario: 

Ya Jesús en su Evangelio ha dicho: “No temas pequeño rebaño, porque el Padre ha querido daros su Reino”. Y es lo que está sucediendo en estos momentos, que los verdaderos cristianos cada vez son menos, porque la mayoría ya no cree en las verdades de siempre, y van tras teólogos herejes, que siembran errores entre la grey.

Ya San Pablo dijo que el Anticristo no se manifestaría hasta que haya venido la gran apostasía. Si la Virgen dice que ya estamos entrando cada vez más en esta gran apostasía, es señal de que los Últimos Tiempos están ya a las puertas.

No perdamos tiempo y consagrémonos al Inmaculado Corazón de María, para formar ese pequeño rebaño, ese resto fiel que esperará a Jesús que vuelve en su gloria, y que tendrá la misión de conservar la Fe hasta el fin. Pero recordemos también aquellas palabras tan serias de Jesús: “Cuando el Hijo del hombre vuelva, ¿encontrará fe sobre la tierra?”. Con ello el Señor nos quería avisar de que en estos últimos tiempos la fe irá como desapareciendo, y serán pocos quienes resistan a esta oleada de incredulidad y apostasía. Sólo quienes se hayan consagrado a la Virgen y sean fieles al Papa, podrán sobrepasar esta prueba, cual no la hubo desde que existen naciones.

Recordemos que en estos tiempos Satanás y sus demonios tienen gran libertad para actuar, porque Dios les ha permitido que este siglo esté bajo el poder del Mal. Pero terminado el período concedido al demonio para perder a la humanidad, la Santísima Virgen aplastará la cabeza de la serpiente infernal con su talón, es decir, con sus pequeños hijos, los que se hayan consagrado a su Corazón y tengan paciencia hasta el fin.

Tengamos siempre una gran conciencia de lo grave que es el pecado, para no pecar jamás, y confesarlo enseguida si tenemos la desgracia de cometerlo. Una idea de lo grave que es el pecado, la tenemos en la Cruz de Jesús, los infinitos sufrimientos que le costaron al Hijo de Dios el redimirnos del pecado. Y por un solo pecado mortal, uno se hace merecedor de castigos eternos en el Infierno.

(Vea cómo Consagrarse al Corazón Inmaculado de María)


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En aquel tiempo, se alzará Miguel, el gran Príncipe, que está de pie junto a los hijos de tu pueblo. Será un tiempo de tribulación, como no lo hubo jamás, desde que existe una nación hasta el tiempo presente. En aquel tiempo, será liberado tu pueblo: todo el que se encuentre inscrito en el Libro. Y muchos de los que duermen en el suelo polvoriento se despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el horror eterno. Los hombres prudentes resplandecerán como el resplandor del firmamento, y los que hayan enseñado a muchos la justicia brillarán como las estrellas, por los siglos de los siglos. En cuanto a ti, Daniel, oculta estas palabras y sella el Libro hasta el tiempo del Fin. Muchos buscarán aquí y allí, y aumentará el conocimiento". Yo, Daniel, miré y vi que otros dos hombres estaban de pie, uno en una orilla del río y otro en la orilla opuesta. Uno de ellos dijo al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río: "¿Para cuándo será el fin de estos prodigios?". Yo oí al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río. Él alzó su mano derecha, y su mano izquierda hacia el cielo y juró por aquel que vive eternamente: "Pasará un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo; y cuando se haya acabado de aplastar la fuerza del pueblo santo, se acabarán también todas estas cosas". Yo oí, pero no entendí. Entonces dije: "Señor mío, ¿cuál será la última de estas cosas?". Él respondió: "Ve Daniel, porque estas palabras están ocultas y selladas hasta el tiempo final. Muchos serán purificados, blanqueados y acrisolados; los malvados harán el mal, y ningún malvado podrá comprender, pero los prudentes comprenderán. A partir del momento en que será abolido el sacrificio perpetuo y será instalada la Abominación de la desolación, pasarán mil doscientos noventa días. ¡Feliz el que sepa esperar y llegue a mil trescientos treinta y cinco días! En cuanto a ti, ve hacia el Fin: tú descansarás y te levantarás para recibir tu suerte al fin de los días". (Daniel 12, 1-13)

Sepan, en primer lugar, que en los últimos días vendrán hombres burlones y llenos de sarcasmo, que viven de acuerdo con sus pasiones, y que dirán: "¿Dónde está la promesa de su Venida? Nuestros padres han muerto y todo sigue como al principio de la creación". Al afirmar esto, ellos no tienen en cuenta que hace mucho tiempo hubo un cielo, y también una tierra brotada del agua que tomó consistencia en medio de las aguas por la palabra de Dios. A causa de esas aguas, el mundo de entonces pereció sumergido por el diluvio. Esa misma palabra de Dios ha reservado el cielo y la tierra de ahora para purificarlos por el fuego en el día del Juicio y de la perdición de los impíos. Pero ustedes, queridos hermanos, no deben ignorar que, delante del Señor, un día es como mil años y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir lo que ha prometido, como algunos se imaginan, sino que tiene paciencia con ustedes porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan.  (II Pedro 3, 3-9)

Esta sección se crea el 2 de Abril de 2010, Viernes Santo, y día del Siervo de Dios Juan Pablo II, a quien se la encomendamos, junto con la interpretación correcta del Apocalipsis y todas las profecías que hablan sobre el Fin de los Tiempos.

Que la Virgen nos guíe en esta tan importante, actual y necesaria tarea, para que podamos ser de los que estemos escritos en el Libro de la Vida el Último Día.

 

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