Actualizado el viernes 20/ABR/18

Interpretación del Apocalipsis

Hong-Kong, 13 de octubre de 1987

70 aniversario de la última aparición de Fátima

Pondré fin a vuestra esclavitud

“En este día, hijos predilectos, recordáis el septuagésimo aniversario de mi última aparición, acaecida en Fátima y confirmada por el milagro del sol.

Hoy, hijito mío, te encuentras aquí para concluir un viaje maravilloso en estas Naciones del extremo Oriente, en las que mi Corazón Inmaculado es por doquier amado, invocado, consolado y glorificado con particular intensidad.

Hace setenta años que descendí del Cielo entre vosotros como la Mujer vestida del Sol.

Hace setenta años que mi Adversario Satanás subió del abismo para manifestarse entre vosotros, como el Dragón rojo con toda su terrible potencia.

De hecho, ha logrado extender su dominio en muchas naciones y difundir su gesto de negación y de rebelión a Dios en todas las partes del mundo.

Así, durante el período de estos setenta años, el Dragón rojo ha atado a los hombres con la cadena de su esclavitud.

–Os ha hecho esclavos del orgullo y de la soberbia con el engañoso espejismo de rebajar a Dios, de poneros vosotros mismos en lugar de Dios, para poder así renovar en vosotros su gesto de rebelión y desafío contra el Señor.

De este modo, se ha difundido por doquier el error del ateísmo y ha empujado a la humanidad a construir una nueva civilización sin Dios.

–Os ha hecho esclavos del placer y de la impureza para sustituir al verdadero Dios con vuestros nuevos ídolos, seguidos y adorados hoy por muchos: el sexo, la diversión, el dinero, el bienestar.

Con el pecado ha extendido su tenebroso velo de hielo y de muerte sobre el mundo.

–Os ha hecho esclavos del egoísmo y de la avaricia al conduciros a la desesperada búsqueda de la propia afirmación, del predominio sobre los demás, y os habéis hecho insensibles a las grandes necesidades de los pobres, de los pequeños, de los enfermos, de los necesitados.

Así el mundo se ha convertido en un verdadero desierto de amor y, en este inmenso desierto, cuántos hijos míos cada día se sienten desplazados, golpeados y derrotados.

Habéis vivido durante setenta años esclavos de mi Adversario, que ha conseguido transformar el mundo en una nueva Babilonia perversa y pecadora que, con la copa de los placeres y de la lujuria, ha seducido a todas las naciones de la tierra.

Pero ahora el período de esta esclavitud babilónica está a punto de terminar.

Yo pondré fin a vuestra esclavitud.

En este año mariano, vuestra Madre Celeste abre la puerta a la nueva era de vuestra liberación.

Por esto pronto veréis los signos extraordinarios que daré, para que podáis prepararos al mayor milagro que ya está a punto de realizarse. El milagro del sol, que aconteció durante mi última aparición en Fátima, sólo fue un signo profético para indicaros que todos miréis al Libro que todavía está sellado.

Hoy Yo soy enviada por Dios para abrir este Libro, para que os sean revelados sus secretos.

Así todos podrán finalmente comprender a qué incomparable profundidad y universalidad de renovación os llevará la victoria del Amor Misericordioso de Jesús, que se realizará por medio del triunfo de mi Corazón Inmaculado en el mundo.” 

Comentario: 

Es tiempo de que comencemos a leer más el libro del Apocalipsis, porque sus misterios están siendo develados por la Santísima Virgen a sus hijos, y el libro sellado se va volviendo cada vez más comprensible.

Satanás un día se presentó ante el trono de Dios y pidió permiso para tentar a la Iglesia y al mundo durante un siglo, y el permiso le ha sido otorgado, y por eso la Virgen se ha aparecido en Fátima en 1917, ya que en ese tiempo el demonio ha subido del Abismo, y entonces María Santísima ha aceptado el desafío, y es Ella la que conducirá a los ejércitos de Dios, entre los que estamos nosotros, humildes soldados, para combatir contra las huestes del Infierno.

La lucha se irá haciendo cada día más áspera, porque el demonio ha encontrado aliados entre los sabios del mundo, los poderosos y hasta en muchos sacerdotes y obispos.

En cambio la Virgen ha formado y sigue formando su ejército de humildes servidores del Señor, con los pobres y los sencillos.

El choque será tremendo y se verán en el mundo cosas jamás vistas. Por eso debemos prepararnos concienzudamente con la oración frecuente -especialmente rezando mucho el Rosario-, haciendo penitencia y sacrificios, ya que si bien sabemos que el triunfo final será de Cristo y su Madre, que aplastará por segunda vez la cabeza de la serpiente maldita, eso no quita que no debamos vivir momentos muy graves, en que estarán en juego nuestra salvación o perdición eterna, y también la salvación o perdición eterna de innumerables almas.

Tomémonos la vida cristiana en serio, porque los momentos que estamos viviendo, y los que se aproximan, son de los más graves de la historia de la creación.

(Vea cómo Consagrarse al Corazón Inmaculado de María)


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En aquel tiempo, se alzará Miguel, el gran Príncipe, que está de pie junto a los hijos de tu pueblo. Será un tiempo de tribulación, como no lo hubo jamás, desde que existe una nación hasta el tiempo presente. En aquel tiempo, será liberado tu pueblo: todo el que se encuentre inscrito en el Libro. Y muchos de los que duermen en el suelo polvoriento se despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el horror eterno. Los hombres prudentes resplandecerán como el resplandor del firmamento, y los que hayan enseñado a muchos la justicia brillarán como las estrellas, por los siglos de los siglos. En cuanto a ti, Daniel, oculta estas palabras y sella el Libro hasta el tiempo del Fin. Muchos buscarán aquí y allí, y aumentará el conocimiento". Yo, Daniel, miré y vi que otros dos hombres estaban de pie, uno en una orilla del río y otro en la orilla opuesta. Uno de ellos dijo al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río: "¿Para cuándo será el fin de estos prodigios?". Yo oí al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río. Él alzó su mano derecha, y su mano izquierda hacia el cielo y juró por aquel que vive eternamente: "Pasará un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo; y cuando se haya acabado de aplastar la fuerza del pueblo santo, se acabarán también todas estas cosas". Yo oí, pero no entendí. Entonces dije: "Señor mío, ¿cuál será la última de estas cosas?". Él respondió: "Ve Daniel, porque estas palabras están ocultas y selladas hasta el tiempo final. Muchos serán purificados, blanqueados y acrisolados; los malvados harán el mal, y ningún malvado podrá comprender, pero los prudentes comprenderán. A partir del momento en que será abolido el sacrificio perpetuo y será instalada la Abominación de la desolación, pasarán mil doscientos noventa días. ¡Feliz el que sepa esperar y llegue a mil trescientos treinta y cinco días! En cuanto a ti, ve hacia el Fin: tú descansarás y te levantarás para recibir tu suerte al fin de los días". (Daniel 12, 1-13)

Sepan, en primer lugar, que en los últimos días vendrán hombres burlones y llenos de sarcasmo, que viven de acuerdo con sus pasiones, y que dirán: "¿Dónde está la promesa de su Venida? Nuestros padres han muerto y todo sigue como al principio de la creación". Al afirmar esto, ellos no tienen en cuenta que hace mucho tiempo hubo un cielo, y también una tierra brotada del agua que tomó consistencia en medio de las aguas por la palabra de Dios. A causa de esas aguas, el mundo de entonces pereció sumergido por el diluvio. Esa misma palabra de Dios ha reservado el cielo y la tierra de ahora para purificarlos por el fuego en el día del Juicio y de la perdición de los impíos. Pero ustedes, queridos hermanos, no deben ignorar que, delante del Señor, un día es como mil años y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir lo que ha prometido, como algunos se imaginan, sino que tiene paciencia con ustedes porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan.  (II Pedro 3, 3-9)

Esta sección se crea el 2 de Abril de 2010, Viernes Santo, y día del Siervo de Dios Juan Pablo II, a quien se la encomendamos, junto con la interpretación correcta del Apocalipsis y todas las profecías que hablan sobre el Fin de los Tiempos.

Que la Virgen nos guíe en esta tan importante, actual y necesaria tarea, para que podamos ser de los que estemos escritos en el Libro de la Vida el Último Día.