Actualizado el lunes 27/AGO/18

MEDITACIÓN DE HOY

Hasta el extremo. 

Sabiendo Jesús que era llegada su hora de pasar de este mundo al Padre, como hubiese amado a los suyos, los amó hasta el extremo. Sabiendo nuestro amantísimo Salvador que era llegada la hora de partir de esta Tierra, antes de encaminarse a morir por nosotros, quiso dejarnos la prenda mayor que podía darnos de su amor, cual fue precisamente este don del santísimo sacramento.

“Práctica de amor a Jesucristo” – San Alfonso María de Ligorio 

Comentario: 

Jesús no podía hacer un milagro mayor que la Eucaristía, por eso dice que nos amo hasta el extremo, hasta donde más no se puede. Y es que la Eucaristía es el mismo Dios, es el sacrificio de la cruz, es el mismo Cielo, es todo. Ahora si pensamos en el trato que últimamente está recibiendo la misma, nos parece que no estamos lejos de un gran castigo del Cielo, porque a tan grandísimo don, el hombre responde con frialdad, odio y maldad. Por lo menos nosotros, los que sabemos la importancia de este sacramento de amor, adorémosle con toda nuestra alma y comulguemos lo más frecuentemente que podamos, en acción de gracias y como acto de amor y agradecimiento a Dios, que nos ha dado semejante regalo. La Eucaristía debe ser el sol de nuestra vida. Vivir pensando en el próximo momento en que recibiremos al Señor sacramentado, y luego dar gracias hasta el próximo encuentro eucarístico. El hombre ha descubierto muy poco de lo que es la Santa Comunión. Muchos santos han penetrado más en el misterio y han quedado extasiados. Nosotros también podemos ser como ellos y sumergirnos en este misterio de amor para ser inundados de la Caridad de Dios.

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