(Sección especialmente dedicada al Grupo Amigos de la Cruz)

Actualizado el jueves 16/FEB/17

Mensaje a los Amigos de la Cruz

Un hombre elegido. 

Un Amigo de la Cruz es un hombre escogido por Dios, entre diez mil personas que viven según los sentidos y la sola razón, para ser un hombre totalmente divino, que supere la razón y se oponga a los sentidos con una vida y una luz de pura fe y un amor vehemente a la cruz. 

(De la “Carta a los Amigos de la Cruz”, de San Luis María Grignión de Montfort) 

Comentario: 

Si estamos formando parte de este humilde grupo de Amigos de la Cruz, es porque Dios nos ha elegido para ello, para que nos opongamos a los deseos carnales y las pasiones, y tengamos cada día un mayor amor a la cruz y al sufrimiento, sabiendo que con ellos se conquistan muchas almas para el Cielo, se las rescata de las garras de Satanás, y nos vamos santificando nosotros mismos, venciéndonos y entregándonos cada vez más a Dios.

Pero no es algo nuevo que hayamos inventado nosotros, sino que es el consejo que nos ha dado el Señor: “Quien quiera venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo...”

Debemos aprender a negarnos a nosotros mismos, y hacer de la penitencia algo que entusiasme. ¿Cómo hacerlo? Pensando, por ejemplo, que al privarnos de un bocado apetitoso, un hambriento recibirá su alimento. Que al sufrir un carácter irascible, evitamos, tal vez, en alguna parte, un homicidio, etc. Porque hay que saber que nada se pierde de todo lo bueno que uno hace, y que un acto bueno, una mortificación, es como una piedra que se echa al agua, que genera círculos concéntricos que llegan muy lejos. Así son nuestras buenas obras y nuestros sacrificios. Porque tanto en el bien como en el mal, los hombres somos solidarios. Esto nos debe incentivar a evitar el mal, el pecado, y a hacer siempre el bien.

– Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

– Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

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