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Actualizado el lunes 24/NOV/14

Mensaje de Misericordia

Aprovechar el presente. 

Oh Dios mío

 

2 Cuando miro hacia el futuro, me atemorizo,

Pero ¿por qué sumergirse en el futuro?

Para mí solamente el momento actual es de gran valor,

Ya que quizá el futuro nunca llegue a mi alma.

 

El tiempo que ha pasado no está en mi poder.

Cambiar, corregir o agregar,

No pudo hacerlo ningún sabio ni profeta.

Así que debo confiar a Dios lo que pertenece al pasado.

 

Oh momento actual, tú me perteneces por completo,

Deseo aprovecharte cuanto pueda,

Y aunque soy débil y pequeña,

Me concedes la gracia de tu omnipotencia.

 

Por eso, confiando en Tu misericordia,

Camino por la vida como un niño pequeño

Y cada día Te ofrezco mi corazón

Inflamado del amor por Tu mayor gloria. 

(del Diario de Santa Faustina Kowalska) 

Comentario: 

¡Cuántas veces nos quedamos lamentándonos por el pasado, por lo que ya fue, y no vivimos bien el momento presente! Dejemos nuestro pasado en la Misericordia de Dios. Confiemos en Dios que todo lo puede cambiar y conducir al bien. Aunque hayamos hecho algo grave, Dios siempre puede convertir el mal en bien. ¿Hemos hecho algo mal o muy mal? Perfecto. Pero Dios está fuera del tiempo y Él sabía que nosotros íbamos a hacer eso, y seguramente habrá provisto desde toda eternidad el modo de solucionarlo y hacer germinar el bien, del mal hecho. Lo que necesitamos imperiosamente es tener más confianza en Dios. Hagamos como el niño pequeño que confía a su papá el juguete que acaba de romper, sabiendo que el papá lo puede arreglar todo. Y así es Dios, que todo lo puede arreglar, porque Él todo lo puede, y vivamos tranquilos y en paz, no pensando en el pasado ni en el futuro, sino viviendo con amor y confianza el momento presente.

Jesús, en Vos confío.


Difunda este Mensaje de Misericordia, ya que Jesús ha prometido que:

“A las almas que propaguen la devoción a mi Misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa protege a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas Juez sino Salvador misericordioso”.

“Las almas que adoren mi Misericordia y propaguen la devoción a ella invitando a otras almas a confiar en mi Misericordia, no experimentarán terror en la hora de la muerte. Mi Misericordia les dará amparo en este último combate”.

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