(Sección especialmente dedicada a los
Apóstoles de la
Divina Misericordia)Mientras vamos de camino.
Mientras vamos de camino por esta vida, es el tiempo de la misericordia de Dios, y por eso no debemos desaprovechar este tiempo de vida que tenemos sobre la tierra, puesto que no sabemos cuánto más nos será concedido.
Recordemos las palabras de Jesús en el Evangelio, que nos dice que hay dos caminos, uno ancho, pero que lleva al Infierno, y otro estrecho pero que lleva a la Vida eterna, al Paraíso. ¿Por cuál estamos transitando nosotros? Si vamos por el camino equivocado, es tiempo de reemprender la marcha en el camino correcto.
Ojalá que cuando llegue el momento de nuestra muerte, podamos decir como dijo Jesús: “Todo está cumplido”, y no que nos arrepintamos de todo el bien que podríamos haber realizado, pero que no lo hicimos.
Entonces, ya que ahora nos estamos dando cuenta de esta verdad, no desaprovechemos el tiempo que nos queda de vida, que no sabemos si es poco o mucho, pero es limitado, y lancémonos a la conquista de las almas para Dios, comenzando por la reconquista de nuestra propia alma.
Difunda este Mensaje de Misericordia, ya que Jesús ha prometido que:
“A las almas que propaguen la devoción a mi Misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa protege a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas Juez sino Salvador misericordioso”.
“Las almas que adoren mi Misericordia y propaguen la devoción a ella invitando a otras almas a confiar en mi Misericordia, no experimentarán terror en la hora de la muerte. Mi Misericordia les dará amparo en este último combate”.
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