PortadaActualizado el miércoles 30/JUL/14

(Sección especialmente dedicada para el Grupo ALMAS APOSTÓLICAS)

Mensaje sobre el apostolado

El apostolado de la sonrisa. 

No creamos que el apostolado de la sonrisa sea de poca importancia, porque a veces nos costará mucho sonreír en algunas situaciones en que nos gustaría mejor dar cuatro gritos o ponernos iracundos.

Una sonrisa puede suavizar los más agudos rencores y levantar el ánimo de los caídos.

El apostolado de la “buena cara” no es cosa de poca monta, porque muchos pecados se cometen por las muecas y los ademanes que se hacen, especialmente con la cara. ¡Cuántas veces nos descorazonamos al ver un gesto de desprecio, o nos entristecemos por una mirada de desamor! Y eso nos lleva, no pocas veces, a bajar los brazos y dejar entrar el pecado en nosotros.

Entonces ¡qué bueno es poner buena cara, y hacer una sonrisa a todos!, para que el mundo en que vivimos, al menos con los que tratamos todos los días, esté un poco más en paz y armonía. El buen semblante ayuda a relacionarnos mejor con  los hermanos y anima a los demás a que nos confíen sus penas y alegrías, problemas y sinsabores. ¿Y acaso no son obras de misericordia éstas de escuchar al prójimo en sus necesidades?

Por eso el apostolado de la sonrisa y la buena cara no es un apostolado de los pequeños, sino de los grandes. Basta ver cuánto nos cuesta a nuestra naturaleza el poner buena cara en algunas situaciones, para ver lo heroico que se hace a veces el llevarlo a la práctica.

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