PortadaActualizado el lunes 16/MAR/15

(Sección especialmente dedicada para el Grupo ALMAS APOSTÓLICAS)

Mensaje sobre el apostolado

Buena cara. 

A veces, con los problemas que tenemos, nos olvidamos de poner buena cara. Pero ¡qué importante es este sencillo apostolado de la “buena cara”! Porque si ponemos buena cara a todos, entonces la vida en la familia, en el trabajo, en la calle, en todos lados, se hará más grata para nosotros y para los demás.

Hagamos el propósito de poner buena cara en toda circunstancia, y ése será el secreto de nuestro apostolado, el secreto que tendremos entre nosotros y la Virgen, ya que cuando ponemos buena cara a los demás, María nos sonríe.

Vigilemos nuestras expresiones del rostro, porque a veces no nos damos cuenta y estamos con una cara de perros, que no conviene a un apóstol del Señor que, se supone, debe vivir feliz en medio de los problemas y dificultades de la vida.

No es que tengamos que sonreír todo el día como si fuéramos unos bobos, sino más bien no enojarnos por ningún motivo, y tener paz en el corazón, y que dicha paz del corazón y del alma se transparente en un rostro plácido y ameno, que dé paz a todos y aliente a los hermanos a ser cada vez más buenos y amables entre ellos.

Aunque parezca que este apostolado es una nadería, en realidad nos daremos cuenta de que es cosa grande cuando tratemos de ponerlo en práctica, por lo que nos costará y por los frutos, entenderemos que poner buena cara es cosa grande a los ojos de Dios y para el bien de nuestros hermanos.

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