PortadaActualizado el miércoles 17/JUN/15

(Sección especialmente dedicada para el Grupo ALMAS APOSTÓLICAS)

Mensaje sobre el apostolado

Exquisita caridad. 

Si queremos ser apóstoles que demos muchos frutos, tenemos que practicar una exquisita caridad para con todos quienes tratemos. Porque la caridad, el amor, manifestado en la forma de actuar, cautiva los corazones, e incluso vuelve más sensible al insensible.

Hagamos el propósito, como almas apostólicas que tratamos de ser, de practicar la caridad de manera exquisita, hasta en los mínimos detalles, porque ésa es la voluntad de Dios: que seamos amorosos con todos, aunque se burlen de nosotros.

Dios es quien premia, y sabrá premiar con creces nuestro buen trato a los hermanos.

¡Cuántas disputas se evitarían si, el más santo, el más virtuoso del grupo, supiera tratar con verdadera caridad a los otros!

Por eso no olvidemos que las almas se conquistan con la dulzura, y que se cazan más moscas con una gota de miel, que con un barril de vinagre, según palabras de San Francisco de Sales, el Santo de la dulzura, que llegó a ser tal a pesar de lo tremendo de su carácter.

Estamos a tiempo todavía, porque no estamos muertos, sino viviendo en este mundo, y ello nos permite ejercitar la caridad de manera ejemplar, especialmente en el trato con todos.

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