Actualizado el
viernes 4/MAY/12
Todos tenemos la oportunidad.
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Esto digo a todos mis hijos: Muchos de vosotros podéis haber llevado una mala vida pero si mostráis arrepentimiento lograréis salvaros.
El Señor vendrá en vuestro auxilio os lo aseguro. Mi Misión es salvar almas, mostrar el camino hacia el Señor y hacer comprender la pureza que hubo en El.
Alabado sea el Señor.
Comentario:
Todos tenemos la oportunidad de salvarnos, pues aunque hayamos llevado una mala vida, Dios nos espera como un Padre amoroso para estrecharnos en su corazón, y María hace todo porque este reencuentro se produzca entre las almas pecadoras y el Padre amorosísimo.
No escuchemos al diablo que nos dice en nuestro interior palabras desalentadoras que quieren convencernos de que no somos dignos de acercarnos a Dios, porque somos o hemos sido muy pecadores. Ésta es una tentación peligrosa del Maligno, que debemos rechazar de plano, porque justamente Dios busca y quiere, especialmente a los más pecadores y perdidos, porque cuando éstos se arrepienten y vuelven a Él, son apóstoles y llegan a ser grandes santos.
Vayamos a Dios, ahora que estamos a tiempo todavía y que Él nos llama a través de nuestra dulce Madre del Cielo, que desde este lugar de San Nicolás, Argentina, invita a todo el mundo a reconciliarse con Dios.
María del Rosario de San Nicolás, ruega por nosotros.
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Nos dice la Santísima Virgen María del Rosario de San Nicolás en su mensaje Nº 607, del 05/07/1985
Hija: En todas las ciudades, en todos los rincones, deben estar las palabras del Señor dichas a ti.
Nada debe esconderse, digo predicad, entonces predicadlo.
El Señor es la Ley, en el Cielo y en la tierra.
Amén. Amén.
En el Nº 786, del 24/01/1986, dice:
Hija mía: Mis mensajes deben ser leídos despaciosamente, para que puedan ser digeridos como Yo lo deseo.
Quiero que cada hijo, llegue a vivir en gracia de Dios y amándolo como El debe ser amado.
La debilidad del ser humano se agudiza en la medida en que se aleja de Dios; es por eso que en este tiempo, parece que estuviera venciendo el enemigo.
Si mis hijos comprendieran cuanto dice esta Madre, todo cambiaría.
Que entreguen sus cuerpos y sus almas al Señor, teniendo la seguridad que el Señor los salvará.
Amén, amén.
Y en el mensaje Nº 1585, del 26/12/1988, nos dice:
En estos tiempos, en que el veneno del maligno parece contaminarlo todo, el Señor, se manifiesta para que sea posible la salvación de las almas.
Estas palabras pueden llegar a debilitarse si se guardan, si no se extienden; deben ser anunciadas en toda la tierra.
Quiero oración, unión y fuerza en los espíritus, ya que ahí radica la eficacia del mensaje de esta Madre.
Hijos míos: Os invito a ser evangelizadores de vuestros hermanos.
Amén, amén.
Predícalo hija.