PortadaActualizado el miércoles 30/JUL/14

Mensaje de María del Rosario de San Nicolás con comentario

Teme al Señor que pasa. 

20-9-84                                                                                                         292 

Si buscáis el Cielo, allí está Jesús, si buscáis la salvación, en El la encontraréis, si queréis salir del fango, El os sacará.

Sólo Su Poder puede hacer posible que gocéis de esa maravillosa paz por muchos anhelada.

Poned vuestra vida a voluntad del Señor.

Alabado sea. 

Leed: Hebreos C. 2, V. 1-2-3 

     1   Por eso, nosotros debemos prestar más atención a lo que hemos escuchado, no sea que marchemos a la deriva.

     2   Porque si la palabra promulgada por medio de los ángeles tuvo plena vigencia, a tal punto que toda transgresión y desobediencia recibió su justa retribución,

     3   ¿cómo nos libraremos nosotros, si rehusamos semejante salvación? Esta salvación, anunciada en primer lugar por el Señor, nos fue luego confirmada por todos aquellos que la habían oído anunciar. 

Comentario: 

“Teme al Señor que pasa”, dice la Sagrada Escritura, porque hay que aprovechar cuando es de día, cuando el Señor nos visita, y como dice el Apocalipsis debemos abrirle la puerta a Jesús para cenar juntos. Si no le abrimos, corremos el riesgo de quedarnos para siempre sin Él. Y estar sin Jesús en el tiempo, significa estar sin paz y sin alegría; y estar sin Jesús en la eternidad, es el infierno eterno, es la desesperación sin fin.

Por eso mientras la Virgen con sus apariciones y mensajes nos invita a acercarnos a Jesús, no lo dejemos para otro día, sino hoy mismo acerquémonos a Él, por medio de una sincera confesión sacramental con un sacerdote, así volveremos a estar en gracia y amistad con Él, y entonces todo se nos hará fácil en la vida. Porque cuando uno vive en pecado mortal, el demonio toma las riendas de nuestra vida y nos influencia negativamente, complicándonos la vida a nosotros y a quienes nos rodean.

No dejemos que el Señor pase de largo, sino abrámosle la puerta para que entre a cenar con nosotros. No nos arrepentiremos nunca de habernos entregado a Jesús, porque no hay términos medios: o nos entregamos a Cristo, o terminaremos entregándonos a  Satanás.

María del Rosario de San Nicolás, ruega por nosotros.

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Nos dice la Santísima Virgen María del Rosario de San Nicolás en su mensaje Nº 607, del 05/07/1985

Hija: En todas las ciudades, en todos los rincones, deben estar las palabras del Señor dichas a ti.

Nada debe esconderse, digo predicad, entonces predicadlo.

El Señor es la Ley, en el Cielo y en la tierra.

Amén. Amén.

En el Nº 786, del 24/01/1986, dice:

Hija mía: Mis mensajes deben ser leídos despaciosamente, para que puedan ser digeridos como Yo lo deseo.

Quiero que cada hijo, llegue a vivir en gracia de Dios y amándolo como El debe ser amado.

La debilidad del ser humano se agudiza en la medida en que se aleja de Dios; es por eso que en este tiempo, parece que estuviera venciendo el enemigo.

Si mis hijos comprendieran cuanto dice esta Madre, todo cambiaría.

Que entreguen sus cuerpos y sus almas al Señor, teniendo la seguridad que el Señor los salvará.

Amén, amén.

Y en el mensaje Nº 1585, del 26/12/1988, nos dice:

En estos tiempos, en que el veneno del maligno parece contaminarlo todo, el Señor, se manifiesta para que sea posible la salvación de las almas.

Estas palabras pueden llegar a debilitarse si se guardan, si no se extienden; deben ser anunciadas en toda la tierra.

Quiero oración, unión y fuerza en los espíritus, ya que ahí radica la eficacia del mensaje de esta Madre.

Hijos míos: Os invito a ser evangelizadores de vuestros hermanos.

Amén, amén.

Predícalo hija. 

 

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