PortadaActualizado el sábado 24/OCT/15

Mensaje de María del Rosario de San Nicolás con comentario

El don de la inteligencia. 

26-9-84                                300 

Siento pena de verdad, al ver que algunos no aprovechan la inteligencia que da el Señor, tampoco lo reconocen a Él.

Digo a mis hijos: Su Palabra es como el agua que corre, regando toda planta que halle en su camino, porque en ella vivirá, dejaos vosotros regar por Ella y viviréis en el Señor.

Amén. Amén. 

Comentario: 

Parece mentira pero muchas veces se da que entre los más inteligentes y sabios, hay a veces quienes rechazan y niegan al Señor. Sucedió con Luzbel, que era el ángel más perfecto e inteligente. Sucedió con Judas, que era culto y formado. Y sucede ahora mismo con muchos científicos y sabios que, en lugar de dejarse guiar por la Sabiduría de Dios, niegan a Dios y niegan la Verdad.

Que no nos suceda esto a nosotros, sino más bien, como la Virgen, seamos humildes y sencillos, y si tenemos una poderosa inteligencia, usémosla para el bien, para hablar de Dios a las multitudes, para dar gracias al Señor que nos ha dado esta gracia, que a veces se convierte en una espada de doble filo, pues la inteligencia mal usada nos puede llevar a la soberbia y a la negación de Dios.

Con razón la Virgen está apenada, como lo comunica en este mensaje, ya que ve que muchos de sus hijos más dotados de inteligencia, son los que más alejados están del Señor, y alejan también a muchas almas.

María del Rosario de San Nicolás, ruega por nosotros.

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Nos dice la Santísima Virgen María del Rosario de San Nicolás en su mensaje Nº 607, del 05/07/1985

Hija: En todas las ciudades, en todos los rincones, deben estar las palabras del Señor dichas a ti.

Nada debe esconderse, digo predicad, entonces predicadlo.

El Señor es la Ley, en el Cielo y en la tierra.

Amén. Amén.

En el Nº 786, del 24/01/1986, dice:

Hija mía: Mis mensajes deben ser leídos despaciosamente, para que puedan ser digeridos como Yo lo deseo.

Quiero que cada hijo, llegue a vivir en gracia de Dios y amándolo como El debe ser amado.

La debilidad del ser humano se agudiza en la medida en que se aleja de Dios; es por eso que en este tiempo, parece que estuviera venciendo el enemigo.

Si mis hijos comprendieran cuanto dice esta Madre, todo cambiaría.

Que entreguen sus cuerpos y sus almas al Señor, teniendo la seguridad que el Señor los salvará.

Amén, amén.

Y en el mensaje Nº 1585, del 26/12/1988, nos dice:

En estos tiempos, en que el veneno del maligno parece contaminarlo todo, el Señor, se manifiesta para que sea posible la salvación de las almas.

Estas palabras pueden llegar a debilitarse si se guardan, si no se extienden; deben ser anunciadas en toda la tierra.

Quiero oración, unión y fuerza en los espíritus, ya que ahí radica la eficacia del mensaje de esta Madre.

Hijos míos: Os invito a ser evangelizadores de vuestros hermanos.

Amén, amén.

Predícalo hija.