PortadaActualizado el sábado 12/ABR/14

Mensaje de María del Rosario de San Nicolás con comentario

Dios no pone a prueba. 

18-9-84                                                                                                         290 

No ofendáis a Dios, no reneguéis de El cuando os pone a prueba, porque os quiere probar en vuestra fe.

Quiero que todos lleguéis al Señor, ya que mucho amor necesitáis queridos míos. Combatid la incertidumbre, nunca dudéis del Todopoderoso y sobre vosotros aparecerá la Luz que bañará vuestras almas.

Alabado sea el Señor. 

Leed: II Tesalonicenses C. 2, V. 14 y 16-17 

     14    El los llamó, por medio de nuestro Evangelio, para que posean la Gloria de nuestro Señor Jesucristo.

     16    Que nuestro Señor Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos amó y nos dio gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza,

     17    los reconforte y fortalezca en toda obra y en toda palabra buena. 

Comentario: 

Si bien en este mensaje, como en la misma Sagrada Escritura, se dice que Dios prueba, que Dios pone a prueba; en realidad la prueba nunca puede venir de Dios, sino que es el demonio el que quiere poner pruebas a los hombres, y Dios sólo las permite.

Así sucedió con Job, como lo leemos en el Libro Sagrado. Y es que el diablo es quien quiere ponernos a prueba con miles de cruces, problemas y males, puesto que los males nunca pueden venir de Dios, sino que Él sólo los permite, porque saliendo bien de la prueba, aumentamos en santidad.

Así que cuando estemos en el dolor y en la prueba, recordemos que no es Dios el que nos ha herido, sino que es el demonio, con la permisión de Dios, quien nos hace sufrir. Entonces no nos enojemos con Dios ni le tratemos de malo, sino acudamos a Él a pedirle ayuda, que nos defienda contra el maligno enemigo, y que podamos pasar bien la prueba, para ganar méritos y demostrarle al Señor cuánto le amamos.

Porque el Demonio quiere que insultemos a Dios, que hagamos culpable al Señor de todo lo que padecemos, que maldigamos a Dios. Y justamente eso es lo que no debemos hacer, y tomando otra vez el ejemplo de Job, debemos tener paciencia y bendecir al Señor, pidiendo su ayuda.

María del Rosario de San Nicolás, ruega por nosotros.

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Nos dice la Santísima Virgen María del Rosario de San Nicolás en su mensaje Nº 607, del 05/07/1985

Hija: En todas las ciudades, en todos los rincones, deben estar las palabras del Señor dichas a ti.

Nada debe esconderse, digo predicad, entonces predicadlo.

El Señor es la Ley, en el Cielo y en la tierra.

Amén. Amén.

En el Nº 786, del 24/01/1986, dice:

Hija mía: Mis mensajes deben ser leídos despaciosamente, para que puedan ser digeridos como Yo lo deseo.

Quiero que cada hijo, llegue a vivir en gracia de Dios y amándolo como El debe ser amado.

La debilidad del ser humano se agudiza en la medida en que se aleja de Dios; es por eso que en este tiempo, parece que estuviera venciendo el enemigo.

Si mis hijos comprendieran cuanto dice esta Madre, todo cambiaría.

Que entreguen sus cuerpos y sus almas al Señor, teniendo la seguridad que el Señor los salvará.

Amén, amén.

Y en el mensaje Nº 1585, del 26/12/1988, nos dice:

En estos tiempos, en que el veneno del maligno parece contaminarlo todo, el Señor, se manifiesta para que sea posible la salvación de las almas.

Estas palabras pueden llegar a debilitarse si se guardan, si no se extienden; deben ser anunciadas en toda la tierra.

Quiero oración, unión y fuerza en los espíritus, ya que ahí radica la eficacia del mensaje de esta Madre.

Hijos míos: Os invito a ser evangelizadores de vuestros hermanos.

Amén, amén.

Predícalo hija. 

 

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