PortadaActualizado el viernes 21/NOV/14

Mensaje de María del Rosario de San Nicolás con comentario

17-10-83                   PM 06 

Fui a Rosario a la Catedral a conocerla, pero la Virgen que está ahí es chica. Yo cierro los ojos y aparece Ella al lado mío, grande.

Me habló mientras rezaba: "Escuchad mis palabras y hacedlas escuchar; siempre seré tu guía".

Una luz muy fuerte blanca me iluminó toda; sentí como una bendición suya. 

Comentario: 

Es tiempo de que escuchemos las palabras que nos viene a decir María, pues de que las escuchemos o no, depende nuestros destinos y los del mundo. Si la Virgen habla en tantos lugares es para que la escuchemos, pues Dios y Ella no hacen nada que sea inútil. Dios no hace cosas inútiles, y si los mensajes y apariciones de la Virgen son tan insistentes, es porque la situación es difícil y como hijos debemos prestar oídos a sus maternales llamadas. Pero, además, si somos apóstoles de sus mensajes y los transmitimos a nuestros hermanos, entonces la Virgen será nuestra guía y estará muy contenta con nosotros y nos colmará de gracias inimaginables. Recordemos que María es la Obra Maestra de Dios, es la Joya del Paraíso, y todo lo que hagamos por Ella será premiado infinitamente por Dios, pues María es la criatura predilecta de la Santísima Trinidad.

María del Rosario de San Nicolás, ruega por nosotros.

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Nos dice la Santísima Virgen María del Rosario de San Nicolás en su mensaje Nº 607, del 05/07/1985

Hija: En todas las ciudades, en todos los rincones, deben estar las palabras del Señor dichas a ti.

Nada debe esconderse, digo predicad, entonces predicadlo.

El Señor es la Ley, en el Cielo y en la tierra.

Amén. Amén.

En el Nº 786, del 24/01/1986, dice:

Hija mía: Mis mensajes deben ser leídos despaciosamente, para que puedan ser digeridos como Yo lo deseo.

Quiero que cada hijo, llegue a vivir en gracia de Dios y amándolo como El debe ser amado.

La debilidad del ser humano se agudiza en la medida en que se aleja de Dios; es por eso que en este tiempo, parece que estuviera venciendo el enemigo.

Si mis hijos comprendieran cuanto dice esta Madre, todo cambiaría.

Que entreguen sus cuerpos y sus almas al Señor, teniendo la seguridad que el Señor los salvará.

Amén, amén.

Y en el mensaje Nº 1585, del 26/12/1988, nos dice:

En estos tiempos, en que el veneno del maligno parece contaminarlo todo, el Señor, se manifiesta para que sea posible la salvación de las almas.

Estas palabras pueden llegar a debilitarse si se guardan, si no se extienden; deben ser anunciadas en toda la tierra.

Quiero oración, unión y fuerza en los espíritus, ya que ahí radica la eficacia del mensaje de esta Madre.

Hijos míos: Os invito a ser evangelizadores de vuestros hermanos.

Amén, amén.

Predícalo hija. 

 

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