Actualizado el lunes 6/FEB/17

Palabras de Jesús

Comodidad. 

Ustedes, pues, escuchen la parábola del sembrador. Sucede a todo el que oye la palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón; éste es el que fue sembrado a lo largo del camino. (Mt 13, 18-19). 

Comentario: 

La Palabra de Dios nos debe movilizar, nos debe sacar de la tranquilidad en que vivimos, para lanzarnos a la conquista del mundo para Cristo, de las almas para Dios. Si esto no sucede así, entonces seremos como esta persona al borde del camino, que oiremos la Palabra de Dios, la Verdad, pero no nos pondremos a meditar sobre ella ni a adecuar nuestra vida con ella, y entonces el diablo arrebatará hasta incluso lo que hemos escuchado.

La Palabra de Dios es viva y operante, y nos debe hurgar en el corazón y sacar a luz lo que en él no es bueno, para meter en él lo que es bueno, lo que viene de Dios.

Por eso el Señor ha dicho que quien tiene buena voluntad tendrá paz, ya que quien tiene buena voluntad, adecuará su vida a los mandamientos, y por lo tanto vivirá en gracia de Dios, es decir, en paz con Dios y con los hermanos. Y quien tiene paz con Dios, también tiene paz consigo mismo y con su prójimo.

Cuando leamos la Palabra de Dios, o la escuchemos en una iglesia, pensemos en ella, a ver qué nos quiere decir en ese momento, si nos dice que cambiemos algo, o que mejoremos en algún aspecto. No hagamos oídos sordos a la voz de Dios, que nos llama a ser buenos y a seguirlo en el camino de la cruz, pero también a gozar de la felicidad plena que posee quien obedece a Dios.

Jesús, en Vos confío.

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"Jesús, en el Tabor, se manifestó con toda su majestad y con toda su gloria a sus tres discípulos preferidos. De la nube luminosa que los envolvía resonó repentinamente una voz, la voz del Padre celestial: «Este es mi Hijo muy amado, en quien he puesto mis complacencias: escuchadlo».

Otro hecho evangélico.

Sucedió en las bodas de Caná. La delicadeza atenta de Nuestra Señora acaba de adivinar el aprieto de quienes la han invitado. Ella, y Ella sola, conoce la omnipotencia de Jesús. Y va a abogar por la causa de sus amigos. «Hijo, no tienen vino». A primera vista Jesús parece desechar el pedido; en realidad, y como siempre, la oración de su Madre va a ser escuchada. María lo ha comprendido enseguida. Apaciblemente dice a los servidores: «Haced lo que El os diga».

Por eso en esta sección se irán colocando frases de Jesús tomadas del Santo Evangelio, para seguir el consejo que nos dio el Padre eterno y la Santísima Virgen, es decir escuchar al Señor y obrar de acuerdo a sus enseñanzas.