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miércoles 25/ABR/12Ganar y perder.
El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. (Mt 10, 39).
Comentario:
El ganar y perder de los hombres no es el mismo que el ganar y perder de Dios, porque un hombre considera que ha perdido cuando muere. Pero Dios considera que ese hombre ha ganado, ha triunfado, si su muerte es debida a la defensa y práctica del Evangelio.
El Señor nos dice en esta palabra que quien quiera pasarla bien en este mundo y hacer lo que le da la gana, terminará muriendo para siempre, es decir, yéndose al Infierno eterno. En cambio quien sacrifique su vida, viva abnegado y despreciando su vida en este mundo, con tal de vivir el Evangelio y de predicarlo a los demás, entonces ése, aunque su vida en la tierra parezca insignificante, aburrida y peligrosa, en realidad es el que muriendo cada día, ganará la Vida eterna, la felicidad del Cielo.
Esto se relaciona con lo que Jesús ha dicho sobre que no tengamos miedo a los que pueden matar el cuerpo, sino más bien que temamos a los que pueden matar también el alma, es decir, los pecados, los vicios. Y también con ese otro ejemplo de los dos caminos, el estrecho, que es transitado por los fieles, y el amplio, que es seguido por la mayoría, que termina en la perdición.
Recordemos que esta vida en la tierra es gestación para la otra vida. No hay que vivir esta vida como si fuera todo, sino que hay que vivirla siempre mirando lo que hacemos para la otra vida, para la eternidad.
Jesús, en Vos confío.
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"Jesús, en el Tabor, se manifestó con toda su majestad y con toda su gloria a sus tres discípulos preferidos. De la nube luminosa que los envolvía resonó repentinamente una voz, la voz del Padre celestial: «Este es mi Hijo muy amado, en quien he puesto mis complacencias: escuchadlo».
Otro hecho evangélico.
Sucedió en las bodas de Caná. La delicadeza atenta de Nuestra Señora acaba de adivinar el aprieto de quienes la han invitado. Ella, y Ella sola, conoce la omnipotencia de Jesús. Y va a abogar por la causa de sus amigos. «Hijo, no tienen vino». A primera vista Jesús parece desechar el pedido; en realidad, y como siempre, la oración de su Madre va a ser escuchada. María lo ha comprendido enseguida. Apaciblemente dice a los servidores: «Haced lo que El os diga».
Por eso en esta sección se irán colocando frases de Jesús tomadas del Santo Evangelio, para seguir el consejo que nos dio el Padre eterno y la Santísima Virgen, es decir escuchar al Señor y obrar de acuerdo a sus enseñanzas.