Actualizado el miércoles 22/FEB/17

Rayos de Fe

Dios es el Ser y el Amor. 

Dios es uno en su esencia, en su omnipotencia y en todas sus perfecciones. Dios es el Ser, el que Es. Su esencia es existir. Él existe siempre, siempre existió y siempre existirá. De Él vienen todos los demás seres que existen, de Él tomaron la existencia, por eso Dios es el Ser necesario, porque sin Él, nada puede existir.

Dios también es el Amor, como dice el Apóstol San Juan, y por eso debemos tener ilimitada confianza en Dios, sabiendo que es el Amor, es la Misericordia infinita, es el Bien, es el Bueno.

¡Qué alegría debemos sentir siempre de tener semejante Padre en el Cielo, que no está ausente de la tierra, pues al ser Dios está presente en todos lados! ¡Cuánto amor debemos profesarle, pues amor con amor se paga!

No estamos por casualidad o por azar en este mundo, sino que Dios, desde toda eternidad ha pensado en nosotros, y nos ha creado para que seamos felices con Él para siempre en el Cielo.

Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva, y por eso nos ha dado todos los auxilios para que, cumpliendo sus Mandamientos y siguiendo sus enseñanzas, nos salvemos. Pero si nosotros rechazamos la ayuda de Dios, entonces nos condenaremos en el Infierno eterno.

Si Dios es Bueno y es el Amor, ¿por qué entonces creó el Infierno? Porque Dios también es Justicia infinita. En Dios todas las perfecciones son infinitas y son una misma cosa. El pecado es un mal tan grande que para darnos cuenta de su malicia basta que contemplemos lo que le ha costado a Jesucristo vencer el pecado y pagar la deuda de la humanidad. Y a pesar de que el Infierno es terrible, algo que uno no se puede imaginar estando aquí en la tierra, también se puede decir que es menos de lo que merece el pecado. ¡Qué terrible es el pecado! ¡Y nosotros lo cometemos tan tranquilamente! ¡Que no suceda más de hoy en adelante, y evitemos al menos los pecados mortales, para luego evitar también los pecados veniales y las imperfecciones!

Dios nos ha creado por amor, pero en este mundo debemos sufrir porque con el sufrimiento pagamos por los pecados que hemos cometido y nos hacemos solidarios haciendo las veces de corredentores de nuestros hermanos. Recordemos que quien sufre tiene muy cerca a Dios, porque Dios está cerca del que sufre por alguna causa.

Todas las acciones de Dios son movidas por el Amor, incluso las que parecen castigos tremendos, siempre las mueve el Amor de Dios. Dios no es cruel, sino que es bondad infinita, y en el Cielo veremos claro que todo lo que Dios hizo o permitió que nos sucediera fue por amor hacia nosotros.

Si desea recibir estos textos periódicamente en su correo electrónico, por favor
SUSCRÍBASE AQUÍ
 

"¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha solicitado el poder sacudirlos como trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos." (Lc 22, 31-32)

"Bien sabemos por qué perturbaciones están hoy agitados, en lo tocante a la fe, algunos grupos de hombres, los cuales no escaparon al influjo de un mundo que se está transformando enteramente, en el que tantas verdades son o completamente negadas o puestas en discusión. Más aún, vemos incluso a algunos católicos como cautivos de cierto deseo de cambiar o de innovar. La Iglesia juzga que es obligación suya no interrumpir los esfuerzos para penetrar más y más en los misterios profundos de Dios, de los que tantos frutos de salvación manan para todos, y, a la vez, proponerlos a los hombres de las épocas sucesivas cada día de un modo más apto. Pero, al mismo tiempo, hay que tener sumo cuidado de que, mientras se realiza este necesario deber de investigación, no se derriben verdades de la doctrina cristiana. Si esto sucediera -y vemos dolorosamente que hoy sucede en realidad-, ello llevaría la perturbación y la duda a los fieles ánimos de muchos." (Papa Pablo VI)

Es por eso que he creado esta sección, Rayos de Fe; como quien dice Rayos de Sol, es decir, rayos de luz que fortalezcan nuestra fe y la de muchos. En ella iremos repasando las verdades fundamentales de nuestra Santa Religión Católica, tomando como referencia los artículos del Credo del Pueblo de Dios, compuesto por el Papa Pablo VI.

Esta sección es creada el 29 de junio de 2009, solemnidad de los Santos Pedro y Pablo, apóstoles, a quienes se la encomendamos.