Actualizado el miércoles 15/FEB/17

REFLEXIÓN DEL DÍA

El pecado

El pecado es el único mal del que debemos huir con todas nuestras fuerzas, pidiéndoles ayuda a Dios y a la Virgen para evitarlo a toda costa. Digamos como decían los santos: “Morir antes que pecar”. Pues el pecado es la causa de todo el mal que hay en el mundo. Tanto el mal individual como el mal social, tienen su causa en los pecados de los hombres. Si queremos que el mundo cambie, tratemos de evitar el pecado, cumpliendo los Diez Mandamientos y las enseñanzas de Jesús en el Evangelio, e invitemos a los demás a hacer lo mismo.

Nunca meditamos lo suficiente en que el pecado es el verdadero torturador de Jesús, es el que lo hizo sufrir en la Pasión y el que lo vuelve a crucificar ahora. Pensemos en que cada vez que cometemos un pecado mortal, volvemos a matar al Hijo de Dios y nos condenamos al Infierno, y sólo la misericordia de Dios, a través del sacramento de la Confesión, nos puede sacar de ese estado miserable.

En el mundo aumentan las desgracias de todo tipo, la violencia, la maldad; y esto ocurre porque la humanidad ya no quiere cumplir la Ley del Señor y cada vez la desprecia más y enseña a despreciarla a través de los medios masivos de comunicación, en especial la televisión. Queremos tener una juventud buena, honesta y trabajadora, y no se le enseña religión, y no se le enseña a respetar a Dios y al prójimo. Y entonces ¿de qué nos admiramos cuando vemos tanta maldad en el mundo? Si ya nadie piensa en el Cielo que le espera si es fiel a Dios, o en el Infierno tan terrible si ofende a Dios y al prójimo.

Por eso nosotros, que todavía estamos lúcidos y vemos qué es lo importante y qué es lo secundario, tratemos de no pecar nunca, y si caemos, levantémonos al instante con una sincera confesión con un sacerdote y sigamos en el camino hacia el Cielo. Recordemos que de esto depende nuestro destino eterno: Cielo o Infierno.

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