Actualizado el
domingo 6/MAY/12En el momento de la muerte.
Dicen que Santo Dominguito Savio se apareció en sueños, después de muerto, a Don Bosco, y éste le preguntó a Dominguito cuál había sido su mayor consuelo en el momento de su muerte. El santo le respondió que el mayor consuelo en el momento de la muerte había sido la asistencia de la poderosa Madre del Salvador.
Que esto nos haga reflexionar en la importancia de tenerle una gran devoción a María Santísima, para que Ella, en premio a nuestro amor, venga a socorrernos en los momentos próximos a nuestra muerte.
Porque hay que saber que cuando los demonios intuyen que un alma está cercana a la muerte, despliegan todo su poder para perderla, porque el diablo sabe que le queda poco tiempo, y entonces se entabla el último combate del que saldrá el alma vencedora o vencida. Y es necesario que para ese momento tengamos la invalorable ayuda de la Reina del Cielo.
A partir de hoy comencemos a practicar alguna devoción a la Virgen, si es que ya no lo hacemos, como el rezo del Santo Rosario, o las tres avemarías, y confiemos en que antes fallarán el Cielo y la Tierra, pero María no nos desamparará en esa última lucha.
Digámosle muchas veces: “Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte”.
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