PortadaActualizado el viernes 4/MAY/12

Ser santos

Prueba.

Lo importante para llegar a ser santos no es tanto el no caer en pecados, sino más bien el saber levantarnos cada vez que caemos en pecado, porque todo radica en la perseverancia, y ésta la tenemos que pedir también a Dios.

Muchos personajes del Antiguo Testamento no perseveraron en la justicia, y terminaron mal la prueba de la vida. Porque en realidad hay que ver la vida del hombre sobre la tierra como una prueba. Prueba que será concluida en el momento de la muerte, y que de su terminación dependerá el destino eterno del hombre: Cielo o Infierno.

El mirar la vida humana como prueba, nos da mucha luz en nuestro caminar terreno, porque entonces no estaremos tan pendientes de ser felices en la tierra, puesto que quien quiere ser feliz en la tierra corre el riesgo de perder el Cielo, ya que el Señor ha dicho que quien quiera salvar su vida en este mundo, perderá la Vida eterna.

Entonces con esta mirada sobrenatural, estaremos a salvo de las desilusiones, de las decepciones y de los fracasos, no porque no los tengamos o padezcamos, sino más bien porque sabremos que éstos son pasajeros, y que bien sobrellevados nos obtienen la felicidad eterna.

¡Ay de los que quieren ser felices en este mundo, como si este mundo fuera lo único en la vida! Pero, paradójicamente, cuando comprendamos y aceptemos que la vida en esta tierra es tiempo de prueba, entonces seremos felices, aún en medio de mil tribulaciones, porque sabremos para qué vivimos y daremos un sentido a nuestra vida, el sentido de que venimos de Dios y vamos hacia Dios, y que este tiempo terrenal es tiempo de paso y de prueba.

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