Actualizado el sçabado 21/ABR/18

Tema de hoy

Siempre hay tiempo para la Caridad. 

A veces tenemos prisa y nos parece que no tenemos tiempo para la caridad con el prójimo. Pero esto no debe ser así, sino que siempre debemos poner la caridad en primer lugar, pues Dios premiará al que hace la obra de caridad y le dará todo lo necesario y aún más.

La Virgen, luego de la Anunciación, podría haber pensado en que debía prepararse para recibir al Niño Jesús y tejerle su ropita y hacer todos los preparativos para Jesús que ya estaba en su vientre; pero el Espíritu Santo la impulsa a ir a socorrer a su prima Santa Isabel que estaba embarazada; y no solo que fue a visitarla, sino que se quedó con ella unos tres meses, ayudándola en todo, confiando plenamente en el Señor y en que Ella tendría el tiempo necesario para preparar todo a Jesús, pues el que pone la caridad en primer término, siempre tendrá el socorro de Dios y de su Providencia.

Nosotros también debemos hacer lo mismo y poner la caridad en el primer puesto en nuestra vida, sabiendo que esto agrada mucho al Señor y hace mucho bien a nuestro prójimo y también a nosotros mismos, a nuestra santificación y nos hace ganar méritos para el Cielo.

El Buen Samaritano de la parábola, tal vez tenía muchas cosas importantes que hacer, pero las pospuso para socorrer al hermano herido. En cambio, el sacerdote y el levita que pasaron junto al herido, estaban muy apurados para “servir a Dios”. Pero este “servir a Dios” estaba compuesto por ritos vacíos, sin alma, pues a Dios se le sirve con la Caridad en todas partes, con todas las personas y en todo tiempo, y éstos no la tuvieron con su prójimo.

¡Ave María purísima!

¡Sin pecado concebida!

Si desea recibir el Tema de hoy, en su correo electrónico, por favor
SUSCRÍBASE AQUÍ