Actualizado el domingo 5/FEB/17

Vivir el Evangelio

Evangelio. 

Evangelio significa “Buena Noticia”. ¿Y cuál es la Buena Noticia que el Señor nos ha venido a comunicar? La Buena Noticia es que a partir de su Resurrección, el demonio ha sido vencido y las puertas del Cielo están abiertas para todos los hombres.

Efectivamente antes de la venida de Jesús, las puertas del Cielo estaban cerradas para todos los hombres. Pero Cristo, con su muerte en Cruz y posterior resurrección, las ha abierto de par en par, de modo que ahora, el hombre que tiene buena voluntad, puede pasar por ellas y entrar al Reino glorioso de los Cielos.

Entonces, ya que somos cristianos y hemos recibido esta Buena Noticia, no debemos vivir tristes y desanimados, porque sabemos que a pesar de todas las pruebas, dolores y sufrimientos de esta vida, nuestro destino final es el Paraíso, donde seremos para siempre felices. Esta perspectiva de Cielo nos debe hacer vivir con alegría y entusiasmo esta vida terrena, viviéndola bien, pero recordando que esto no es lo definitivo, y que el dolor de este mundo pasará.

La Virgen, en muchos de sus mensajes, y la misma Iglesia en la liturgia de Pascua, nos dice que debemos vivir como hombres nuevos, como resucitados, porque ya hemos muerto al pecado.

Podemos comenzar a vivir ya el Paraíso en la tierra, como hacían los santos. Aquí encontramos el motor de estos gigantes que son los santos, porque tenían la mirada fija en el lugar de gloria que les estaba reservado, y que ya comenzaban a vivir desde la tierra, porque todo lo que les sucedía, sabían ellos que era para merecer más gloria en el Cielo, si lo llevaban pacientemente.

Echemos fuera la tristeza, porque es como un mágico reclamo para Satanás, que justamente se acerca más a nosotros cuando estamos tristes.

Si desea recibir estos textos en su correo electrónico, por favor
SUSCRÍBASE AQUÍ
 

Todos los males individuales, familiares, nacionales y mundiales, vienen de no practicar lo que dice el Santo Evangelio.

Ya lo dice Jesús mismo, que el hombre que escucha sus palabras pero no las practica, se parece a uno que edificó su casa sobre arena, y que al soplar los vientos, desbordarse los ríos y embestir contra la casa, ésta se desmorona y queda una gran ruina.

Pues así sucederá con aquel que oiga o lea el Evangelio, pero que no se esfuerce en practicarlo. Se encontrará que al final de su vida, su casa, es decir, su alma, estará en ruinas. Y ya sabemos para qué son buenas las ruinas, para demolerlas del todo porque no sirven para nada. Y así será para nuestra alma, que será desechada para siempre en el Infierno.

Obrar de acuerdo al Evangelio, es lo que nos hará felices en el Cielo y ya desde esta vida, porque no hay nadie que sea más feliz que aquél a quien su conciencia no le reprocha nada.

Y por otro lado, quien no actúe de acuerdo al Evangelio, será infeliz para siempre en el Infierno, y su infelicidad ya comenzará desde esta vida terrena.

Por eso en esta sección, creada el 11 de Septiembre de 2011, iremos exponiendo las enseñanzas del Evangelio y el modo de llevarlas a la práctica en nuestra vida cotidiana, para hacerlas carne en nosotros y así edificar la casa sobre roca.