Actualizado el jueves 21/FEB/19

Mensaje a los consoladores de Jesús y María

¡Cuánto te amamos!

Jesús, tú sabes todo, tú sabes cuánto te amamos y cuánto queremos reparar las ofensas que se te hacen a tu Sagrado Corazón. ¡Quién pudiera llevarte infinitos corazones para que te amen y te recompensen el amor que tienes a los hombres! Jesús, nosotros te amamos y a partir de hoy queremos ser más sacrificados en las comidas, en las bebidas, en las diversiones. Trataremos de mirar menos televisión para darte gusto y preservar así nuestras almas de tanta maldad, y pasar ese tiempo en oración, en compañía contigo, que encuentras tus delicias en estar con los hombres. ¡Y por eso Señor te has quedado en el Sacramento del Amor, para compartir y habitar con nosotros, los hombres! ¡Gracias, Jesús, por tanta bondad! ¡Qué pena que los hombres no entendamos tu amor infinito para con nosotros! Por lo menos que algunos de nosotros lo entendamos y vayamos a compensarte por los que no saben o no entienden. Pero tú, en el Sagrario, nunca estás solo aunque lo parezca, porque a tu lado está siempre María, tu Madre amantísima, a quien también queremos consolar con nuestro amor y cariño. Los queremos a los Dos, y estamos dispuestos a hacer pequeños sacrificios para reparar todo el mal que el mundo arroja sobre ustedes. Somos poca cosa, pero tenemos buena voluntad y los amamos mucho, y eso a ustedes les basta porque solo quieren corazones sencillos y sinceros. ¡Bendito seas por siempre Jesús! ¡Bendita seas María!


Jesús y María están perfectamente gloriosos en el Cielo, pero siguen sufriendo moral y espiritualmente por los pecados de los hombres. Por eso Jesús ha mostrado su Corazón circundado de espinas a Santa Margarita María de Alacoque y a otros muchos santos, indicando con ello el gran sufrimiento que padece. También María ha mostrado a los pastorcitos de Fátima su Corazón rodeado de una corona de espinas y muchísimas imágenes de la Virgen han llorado, incluso lágrimas de sangre.

Este es el momento de consolar a Jesús y María y por ello he creado este grupo, hoy, cerca de la medianoche del 9 de abril de 2009, Jueves Santo de la Cena del Señor. He elegido esta noche porque es la noche en que Jesús y María más sufrieron, Uno en el Huerto de los Olivos mientras sus apóstoles dormían, y la Virgen en el cenáculo, orando y llorando por su Hijo que sufría terriblemente el abandono, la tristeza, la angustia y el miedo.

La misión de los miembros de este grupo será la de consolar a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, con la oración, con los sacrificios, con el cumplimiento fiel de los deberes del propio estado y, sobre todo, con el amor, con muchísimo amor hacia Ellos que dieron todo por los hombres.

Cada día publicaré un sencillo texto que nos ayudará a encender el amor a Jesús y a María en nuestros corazones.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez seamos más los consoladores de Jesús y María!

Jesús, María, os amo, salvad las almas

 

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