Actualizado el sábado 13/OCT/18

Mensaje a los consoladores de Jesús y María

Consolamos a Jesús y a María.

Debemos saber que cuando consolamos a Jesús, también estamos consolando a María; y cuando consolamos a María, también estamos consolando a Jesús. Seamos como el Cireneo que alivió a Jesús al llevarle la Cruz, pero también alivió el Corazón de María y la consoló, porque Ella vio que su Hijo era aliviado. Seamos también como la Verónica que, venciendo el respeto humano, dio un poco de alivio al rostro del Señor. A Jesús lo consoló más el acto de amor y valentía de esta mujer, que el consuelo material, porque el Señor siempre busca nuestro corazón, ya que Él necesita amor, porque es el Amor, y busca amor de sus criaturas. Entonces ¡qué fácil es agradar al Señor y a su Madre! ¡Basta que los amemos con todo nuestro corazón! Tengamos un buen corazón, tierno, amoroso y compasivo para con Jesús y María, que siguen sufriendo por las maldades de los hombres, si bien no sufren corporalmente, sí siguen sufriendo espiritual y moralmente. ¡Qué alegría que Dios nos haya elegido para que seamos consoladores de Jesús y María! No hay misión más grande que esta. Y si Dios será misericordioso con los que hayan practicado misericordia con sus hermanos, ¡qué no hará por aquellos que hayan practicado la misericordia con Jesús y María, consolándolos de sus penas y tristezas! Les dará todo, se dará Él mismo en plenitud, y estos consoladores del Señor lo poseerán  todo en el Cielo, y ya en esta tierra se sentirán felices.


Jesús y María están perfectamente gloriosos en el Cielo, pero siguen sufriendo moral y espiritualmente por los pecados de los hombres. Por eso Jesús ha mostrado su Corazón circundado de espinas a Santa Margarita María de Alacoque y a otros muchos santos, indicando con ello el gran sufrimiento que padece. También María ha mostrado a los pastorcitos de Fátima su Corazón rodeado de una corona de espinas y muchísimas imágenes de la Virgen han llorado, incluso lágrimas de sangre.

Este es el momento de consolar a Jesús y María y por ello he creado este grupo, hoy, cerca de la medianoche del 9 de abril de 2009, Jueves Santo de la Cena del Señor. He elegido esta noche porque es la noche en que Jesús y María más sufrieron, Uno en el Huerto de los Olivos mientras sus apóstoles dormían, y la Virgen en el cenáculo, orando y llorando por su Hijo que sufría terriblemente el abandono, la tristeza, la angustia y el miedo.

La misión de los miembros de este grupo será la de consolar a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, con la oración, con los sacrificios, con el cumplimiento fiel de los deberes del propio estado y, sobre todo, con el amor, con muchísimo amor hacia Ellos que dieron todo por los hombres.

Cada día publicaré un sencillo texto que nos ayudará a encender el amor a Jesús y a María en nuestros corazones.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez seamos más los consoladores de Jesús y María!

Jesús, María, os amo, salvad las almas

 

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