(Sección especialmente dedicada a los Apóstoles de la Divina Misericordia)

Actualizado el martes 12/MAR/19

Fragmento del Diario de Santa Faustina Kowalska,
"La Divina Misericordia en mi alma", con comentario

Valor de la Eucaristía.   

91    Jesús mío, Tu solo sabes cuantas persecuciones sufro, y solamente porque Te soy completamente fiel a Ti y a Tus órdenes.  Tú eres mi fuerza; apóyame para que siempre cumpla con fidelidad todo lo que exiges de mí.  Yo, por mi misma, no puedo hacer nada, pero si Tú me apoyas, todas las dificultades son nada para mí.  Oh Señor, veo que desde el primer momento en que mi alma recibió la capacidad de conocerte, mi vida es una lucha continua y cada vez mas violenta.  Cada mañana durante la meditación me preparo para la lucha de todo el día, y la Santa Comunión es mi garantía de que venceré, y así sucede.  Temo el día en que no tenga la Santa Comunión,.  Este Pan de los fuertes me da toda la fuerza para continuar esta obra y tengo el valor de cumplir todo lo que exige el Señor.  El valor y la fortaleza que están en mi no son míos sino de quien habita en mi, la Eucaristía.  Jesús mío, ¡que grandes son las incomprensiones! A veces, si no tuviera la Eucaristía, no tendría la fuerza para seguir el camino que me has indicado. 

Comentario: 

¡Qué valor tiene la Eucaristía! En la Obra de María Valtorta, Jesús, en la última Cena, al instituir la Eucaristía, dice a sus discípulos que Él no puede hacer más, como dando a entender que lo máximo que puede hacer como Dios que es es darnos la Eucaristía. Y luego dice que el Padre lo ama tanto a Él, infinitamente, que le ha concedido el milagro de la Eucaristía que por su duración, efectos, etc., no puede ser mayor. Recapacitemos en esto y tratemos de comulgar lo más a menudo posible, y hagámoslo con fervor y amor, pues es el mayor regalo que nos pudo hacer un Dios Todopoderoso. Por eso el demonio en estos tiempos ataca fuertemente la Eucaristía y hace que cada vez se le dé menos importancia, y así se cometen sacrilegios e indiferencias. Pero tengamos presente que la Tierra sigue girando por la Eucaristía, pues si no se celebraran tantas Misas en el mundo, ya nos hubiéramos precipitados en terribles castigos y desgracias. Por eso, para prepararnos al combate y combatir, necesitamos de la Comunión frecuente, de ser posible, diaria.

Jesús, en Vos confío.

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