Evangelio del día

sábado 15/JUN/24 

Mt 5, 33-37. 

Palabras. 

Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: “No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor”. Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey. No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos. Cuando ustedes digan “sí”, que sea sí, y cuando digan “no”, que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno. 

Reflexión: 

Jesús nos dice también en el Evangelio que nos pedirá cuenta hasta de la más pequeña palabra ociosa que hayamos dicho. Por eso qué importante es que usemos la lengua para hablar cosas edificantes y jamás criticar, calumniar o juzgar, y mucho menos para insultar o maldecir. Santa Faustina Kowalska, en su Diario, nos dice que un alma parlanchina no llegará jamás a la santidad. Debemos tener esto en cuenta si queremos ser santos. Y debemos querer ser santos porque esa es la voluntad de Dios. Así que seamos más bien callados antes que locuaces y habladores.

Pidamos a la Santísima Virgen la gracia de que nos enseñe la virtud de guardar silencio, pero no un silencio triste, sino rico de la presencia de Dios.

Jesús, María, os amo, salvad las almas.

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