Evangelio del día.

lunes 10/AGO/20. 

Jn 12, 24-26. 

San Lorenzo, diácono y mártir. 

Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. El que ama su vida la perderá; pero el que odia su vida en este mundo la conservará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme será honrado por mi Padre”. 

Reflexión: 

Hoy la Iglesia celebra la fiesta de San Lorenzo, diácono y mártir. Él fue el grano de trigo que supo caer en tierra y morir para dar fruto. El mundo con sus máximas nos dice que “hay que vivir la vida, porque se vive una sola vez”; pero el Señor en el Evangelio de hoy nos dice claramente que “el que odia su vida en este mundo la conservará para la vida eterna”. Y este mártir supo entenderlo así, ya que en su mejor edad entregó la vida por Cristo. Y a nosotros que no nos dé pena si nuestra vida está llena de dolores y parezca una vida desaprovechada, sino pensemos que esta vida es como una sala de espera para entrar en la verdadera Vida, que es el Cielo; y aunque no muramos mártires como Lorenzo, sí probaremos nuestro cotidiano martirio en las pequeñas cosas de todos los días.

Pidamos a la Santísima Virgen la gracia de tener una visión sobrenatural de todo, y no tratar de buscar “diversiones” en este mundo, sino de llevar una vida mortificada, para gozar felizmente en la otra vida.

Jesús, María, os amo, salvad las almas.

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