Actualizado el jueves 6/OCT/22

Evangelio explicado

Mt 8, 14-15.  

El pecado. 

Entró Jesús en casa de Pedro y vio a la suegra de éste, en cama, con fiebre. La tomó de la mano y la fiebre la dejó; y ella se levantó y le sirvió. 

Comentario: 

Cada milagro que Jesús hacía, era y es un signo con el que el Señor nos quiere indicar una realidad superior, espiritual.

Por ejemplo con este episodio de la suegra de Pedro que está con fiebre y en cama, nos quiere indicar que el pecado nos postra y que es como la fiebre, que nos hace delirar.

Pero Jesús viene a salvarnos y, tomándonos de la mano, nos levanta del lecho y hace huir la fiebre, nos perdona los pecados, y así estamos listos para comenzar a servir al Señor.

Hay que notar que tal vez la suegra de Pedro estaría descontenta con que su yerno hubiera dejado sola a su hija, y se haya ido detrás de un “profeta”. Seguramente pensaría que Pedro la hacía de santo, y para ella habría sido mejor que Pedro se dedicara a la pesca y proveyera a su esposa. Por eso tal vez el Señor quiso premiarla con este milagro, para demostrarle que su yerno no seguía una ilusión sino al verdadero Mesías.

Nosotros también, quién más, quién menos, hemos estado o estamos postrados por el pecado. Pero Jesús hoy viene a levantarnos y quiere que nos acerquemos a confesarnos con el sacerdote, en el cual está oculto Jesús, para tomarnos de la mano y levantarnos a la vida de la gracia, a la salud del alma, y si es conveniente a nuestra salvación, también a la salud del cuerpo.

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