Actualizado el miércoles 27/JUL/22

Imitando a Jesús y a María

Perdón. 

A los hombres a veces nos cuesta tanto perdonar, siendo que de nuestro perdón a los hermanos, el Señor hace depender su perdón hacia nosotros.

Imitemos a Jesús y a María que perdonaron todo y a todos, porque el perdón es lo que más nos asemeja a Dios, ya que Él es un Dios de perdón, y lo más propio de Dios es perdonar, porque lo más propio del hombre es pecar.

Pero para perdonar es necesario que pidamos ayuda a Dios y que nos aumente la fe, para ver en el ofensor, en el agresor, a un hijo de Dios, a un hermano nuestro, hijo del mismo Padre.

Y el perdonar va de la mano del no juzgar, porque no sabemos todos los escondidos resortes y móviles que hacen que tal persona actúe de determinada manera que nos ofende. Suspendamos el juicio y en lo que toca a nosotros, perdonemos. Porque quizás lo hace sin pleno conocimiento, como lo dio a entender Jesús desde la cruz, cuando pedía al Padre: “¡Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen!”

Quizás quienes nos ofenden no saben tampoco lo que hacen, y en el Cielo serán eternamente agradecidos con nosotros que no les hemos condenado, sino que los hemos perdonado de corazón.

Jesús, María, os amo, salvad las almas

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En esta sección, creada el 11 de Julio de 2011, memoria de San Benito abad, iremos repasando todas las virtudes de Jesús y de María, para imitarlas y ser santos.