Actualizado el martes 5/MAR/19

Imitando a Jesús y a María

Confianza en Dios. 

Jesús y María confiaban ciegamente en el Padre celestial, y nosotros, si queremos imitarlos, debemos también confiar ciegamente en Dios, que prepara todo en nuestra vida para bien nuestro y el de muchos hermanos queridos.

Siempre tenemos que meditar en todo lo que Dios ha hecho y hace por nosotros, para que cuando lleguen los momentos de incertidumbre y desesperación, tengamos una luz encendida en nuestra inteligencia, en nuestro corazón: la luz de la confianza en Dios. Porque todo está bajo el control de Dios, y en lo que respecta a nosotros, debemos orar mucho, para que las pruebas de la vida no nos abatan. Y en esto tenemos que imitar también a Jesús y a María, que son nuestros modelos en la oración también, ya que Ellos, aunque no tenían necesidad, fueron los que más rezaron como si fueran los seres más desprotegidos de todos. Si no rezamos estaremos perdidos, porque el Mal nos vencerá. No estaremos preparados para hacer frente al Maligno, pues Dios da sus gracias a quien se las pide en la oración.

No es de extrañar que muchas personas tengan graves problemas porque no rezan, ya que quien reza, en especial quien reza todos los días el Santo Rosario, no será vencido por la mala fortuna y la desgracia, sino que saldrá siempre victorioso como salieron victoriosos de la Misión Jesús y María, que hasta el fin cumplieron la voluntad del Padre, porque confiaron en Él, en su Bondad infinita, y porque estaban bien preparados con una oración continua.

Jesús, María, os amo, salvad las almas

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En esta sección, creada el 11 de Julio de 2011, memoria de San Benito abad, iremos repasando todas las virtudes de Jesús y de María, para imitarlas y ser santos.