(Sección especialmente dedicada al Grupo Amigos de la Cruz)

Actualizado el martes 8/NOV/22

Mensaje a los Amigos de la Cruz

Con alegría. 

Llevad vuestra cruz con alegría. Encontraréis en ella una fuerza victoriosa, a la cual ningún enemigo vuestro podrá resistir; una dulzura encantadora, con la cual nada se puede comparar. Sí, hermanos, sabed que el verdadero paraíso terrenal consiste en sufrir algo por Jesucristo. Preguntad a todos los santos. Os contestarán que jamás gozaron tanto ni sintieron mayores delicias en el alma como en medio de sus mayores tormentos. “Vengan sobre mí todos los tormentos del demonio”, decía San Ignacio Mártir. “O padecer o morir”, decía Santa Teresa. “No morir, sino padecer”, decía Santa Magdalena de Pazzi. “Padecer y ser despreciado por ti”, decía San Juan de la Cruz. Y tantos otros hablaron el mismo lenguaje, como leemos en sus biografías. 

(De la “Carta a los Amigos de la Cruz”, de San Luis María Grignión de Montfort) 

Comentario: 

Es que cuando le encontramos sentido al sufrimiento, cuando sabemos que padecer es redimir, o sea, que sufriendo es como arrebatamos almas del demonio, entonces se nos hace dulce sufrir algo por Cristo y por los hermanos a quienes queremos salvar. Porque siempre se redime con el padecer y con la oración. La penitencia no es algo pasado de moda, sino que sólo la oración y la penitencia salvarán el mundo.

Dicen que si los ángeles pudieran envidiar algo a los hombres, les envidiarían dos cosas: la Eucaristía y el poder padecer algo por Dios y por la salvación de las almas.

Y nosotros, seres humanos, que tenemos el privilegio de tener un cuerpo de carne como lo tuvo el Hijo de Dios, que podemos padecer para completar a lo que falta a la Pasión del Señor, no nos entristezcamos cuando nos llegue alguna cruz, sino saltemos de gozo porque, aparte de que entraremos más profundo en el Sagrado Corazón de Jesús, también redimiremos y salvaremos a muchísimas almas, quizás entre ellas estén las de nuestros seres queridos a quienes más amamos.

Esto será una fuente de alegría constante, el saber que sufrimos para hacerles bien a quienes amamos. Porque como bien ha dicho Santa Teresita del Niño Jesús: “Sufrir pasa. Haber sufrido, no pasará jamás”.

– Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

– Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

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