Actualizado el viernes 4/NOV/22

Mensaje de conversión

La llama de la gracia. 

2-2-86               (Presentación del Señor)           794 

Les digo a mis queridos hijos: Que la llama del Cirio se traslade hoy a vuestros corazones y quede encendida como ofrenda de amor al Señor. Presentadle vuestra conversión a Dios, los que no lo habéis hecho, y recogeréis los frutos. Gloria al Santísimo. 

Leed: II de Corintios C. 6, V. 1- 2 

     1   Y porque somos sus colaboradores, los exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios.

     2   Porque El nos dice en la Escritura: "En el momento favorable te escuché, y en el día de la salvación te socorrí". Este es el tiempo favorable, éste es el día de la salvación.

(Mensaje de María del Rosario de San Nicolás) 

Comentario: 

Si nuestra alma no está en gracia de Dios, está muerta para el Cielo, y si morimos en ese miserable estado, nos espera el horripilante Infierno.

La Virgen nos invita a convertirnos, a salir de ese miserable estado, porque estamos en el tiempo de salvación, en el “día favorable” de que hablan las Sagradas Escrituras. Y ese día favorable es nuestro tiempo de permanencia aquí en la tierra, en este cuerpo mortal, porque cuando llega la muerte se termina el tiempo de la Misericordia y comienza el de la Justicia inexorable.

¿Qué hacemos con nuestro tiempo? Porque lo que hagamos en esta vida tiene peso para la eternidad. Si dejamos que pase un día tras otro, sin acercarnos a Dios, puede llegar nuestro último día, y sin siquiera darnos cuenta pasar de este mundo a la eternidad. ¿Y cuál será nuestro destino eterno?

Esto es lo más serio que tenemos entre manos: nuestra salvación o condenación. Porque no es Dios el que nos condena, sino que somos nosotros mismos los que, al rechazar las invitaciones de lo alto, seguimos en nuestro pecado y no nos convertimos.

Refugiémonos bajo el manto de la Virgen, que Ella nos ayude en nuestra conversión y salvación. Pongamos en sus manos nuestra alma y roguémosle que nos vaya llevando cada vez más cerca de Dios y a vivir y morir en su gracia.

Si desea recibir este Mensaje de conversión en su correo electrónico, por favor
SUSCRÍBASE AQUÍ