Actualizado el martes 13/FEB/24

Mensaje de conversión

La Virgen llama. 

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Veo a la Santísima Virgen sola. Me dice: Si, es este mi día hija, los trece de cada mes fueron elegidos por Mí, para dejar mis mensajes en Fátima y la causa principal, la conversión de los pobres pecadores.

La tierra contaminada a causa del maligno, tendrá que ser desde hoy, limpia por la gracia de Dios.

Esto requiere actitudes honestas, pureza de corazón y entrega al Señor y a la Madre.

Es mi Corazón el que pide, es mi Corazón el que habla y es en mi Corazón donde Jesús quiere ver a los hombres.

Purificados, verán la Vida.

Gloria al Señor del universo.

(Mensaje de María del Rosario de San Nicolás) 

Comentario: 

Desde Fátima que la Virgen nos viene pidiendo la conversión personal y del mundo entero. Pero la humanidad, en lugar de caminar hacia el bien, se ha movido hacia el mal, y ha aumentado los pecados.

María, entonces, no se cansa de invitarnos urgentemente a la conversión, porque si bien el castigo para el mundo ya está decretado y nada lo podrá detener, también es cierto que se salvarán individualmente quienes se hayan convertido y consagrado al Inmaculado Corazón de María, y que en atención a ello los tiempos de la prueba y el castigo serán abreviados y suavizados.

Por eso no dejemos pasar más el tiempo de nuestra vida inútilmente, sino tomémonos en serio la vida, porque no tendremos otra vida, como neciamente creen muchos en la reencarnación y cosas semejantes, sino que sólo tenemos esta vida y luego viene la muerte y el juicio inapelable, donde se dictará sentencia definitiva: Cielo o Infierno, o temporalmente el Purgatorio.

Es para volverse loco si uno piensa seriamente en la eternidad, en lo que significa, ya sea de felicidad sin fin o de horror sin límites. Con razón muchos santos, al meditar en la eternidad, se encerraban en claustros, se hacían religiosos y no temían enfrentar las más grandes penitencias, con tal de ganarse el Paraíso y evitar el Infierno.

¡Y nosotros vivimos desperdiciando por nada este tiempo de vida que tenemos, que no se volverá a repetir y que va sellando nuestro destino eterno!

Creo que estamos un poco locos por vivir tan despreocupadamente, como si nunca fuéramos a morir y a ser juzgados por Dios.

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