Actualizado el jueves 28/JUL/22

Mensaje de conversión

El Señor viene a sembrar. 

21-1-86                         785 

La Palabra de Dios no tiene fronteras, como tampoco su Amor.

¡Tantas veces habló el Señor, tantas veces sembró el Señor!, y fue despreciada su Palabra y vana su siembra.

Vuelve aquí, a expresar su deseo de querer la conversión de los hombres. Quien quiera recibir de su amoroso y Sagrado Corazón, deberá luchar contra las maldades que se le presenten, y tener presente solamente a Cristo Jesús.

Gloria a Dios en el Cielo y en la tierra.

Hija predica a tus hermanos. 

Leed: Jeremías C. 32, V.38 al 41 

     38 Ellos serán mi Pueblo y Yo seré su Dios.

     39    Les daré un corazon íntegro y una conducta íntegra, a fin de que me teman constantemente, para su propia felicidad y la de sus hijos después de ellos.

     40 Estableceré con ellos una Alianza eterna, por la cual nunca dejaré de seguirlos para hacerles el bien, y pondré Mi temor en sus corazones, para que nunca se aparten de Mí.

     41 Mi alegría será colmarlos de bienes, y los plantaré sólidamente en este país, con todo mi Corazón y con toda mi Alma.

(Mensaje de María del Rosario de San Nicolás) 

Comentario: 

Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. Y por eso el Señor se ha manifestado en muchas partes del mundo, a través de los mensajes y apariciones de su Madre Santísima. Pero en la  mayoría de los lugares en que se ha manifestado Dios, no hubo la respuesta de conversión que Dios quería. Por eso ahora habla en San Nicolás, Argentina, y desde aquí a todo el mundo. Es tiempo de que escuchemos al Señor, porque Él no necesita de nosotros, y en cambio nosotros sí necesitamos de Él para ser felices en el tiempo y en la eternidad.

No desoigamos las llamadas amorosas que nos hacen Jesús y María desde este lugar de la tierra, porque no sabemos por cuánto tiempo nos seguirán llamando antes de que vengan sobre el mundo las calamidades tantas veces anunciadas.

Estamos a tiempo de convertirnos. Mañana puede ser demasiado tarde. Hoy es el día propicio para convertirnos, cambiar de vida, dejar de lado el pecado y decidirnos a seguir a Jesús por el camino de la cruz y del cumplimiento de los Diez Mandamientos. De nosotros depende. Dios quiere que elijamos bien, pues Él nos quiere tener consigo en el Cielo y por eso nos llama insistentemente. Teme al Señor que pasa y no vuelve, dice la Escritura. Sigamos el llamado de Dios.

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