Actualizado el martes 26/JUL/22

(Sección especialmente dedicada para los Apóstoles del Rosario)

Mensaje sobre el Santo Rosario

Alabar a María.

Santo Domingo no puso en nada tanto empeño durante su vida como en alabar a la Santísima Virgen, predicar sus grandezas y animar a todo el mundo a honrarla con el rosario. La poderosa Reina del cielo, a su vez, no cesó de derramar sobre el Santo bendiciones a manos llenas. Ella coronó sus trabajos con mil prodigios y milagros y él alcanzó de Dios cuanto pidió por intercesión de la Santísima Virgen. Para colmo de favores, le concedió Ella la victoria sobre los albigenses y le hizo padre y patriarca de una gran Orden.

 (El Secreto Admirable del Santísimo Rosario, San Luis M. Grignion de Montfort) 

Comentario:  

Dicen que cuando uno está pensando en un santo, es porque ese santo está pensando en uno. Así sucede también con la Santísima Virgen, y cuando estamos pensando en Ella y rezándole el Rosario y propagándolo; Ella piensa en nosotros y busca la forma de engrandecernos a los ojos de Dios, en buenas obras y en prodigios de todo tipo.

¿Queremos conquistar el Corazón de Dios?, hablemos y prediquemos a María, amemos a María y hagamos que muchos otros la amen, porque buscando la gloria de la Virgen, es como ganamos gloria nosotros mismos y le damos la mayor gloria a Dios. Y predicar el Rosario de María es engrandecerla y hacer que muchos hermanos nuestros la amen más, que la descubran si la desconocían, y que se entreguen a Ella en cuerpo y alma a través de la consagración a su Corazón Inmaculado.

Cuando rezamos el Rosario nos consagramos a María, porque el Rosario es la puerta para entrar en el Corazón de la Virgen, que es el nuevo Paraíso terrenal, donde podemos escondernos con seguridad de nuestros enemigos. Y allí entramos por la puerta del rezo frecuente del Rosario.

Presentación en Power Point para rezar el Santo Rosario: clic aquí

 

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