Actualizado el sábado 30/JUL/22

(Sección especialmente dedicada para el Grupo ALMAS APOSTÓLICAS)

Mensaje sobre el apostolado

SITIO

De la frecuencia y, sobre todo, de la energía de mis actos de Fe, verdadera participación en la Luz de la Inteligencia divina, dependerá el grado de amor de mi corazón, LENGUAJE DE LA CARIDAD AFECTIVA.
Las AFECCIONES, espontáneas o nacidas de mi voluntad, son flores depositadas por mi alma de niño, a los pies de Jesús que le habla: Adoración, gratitud, amor, alegría, adhesión a la voluntad divina y desprendimiento de lo demás, aversión, odio, temor, cólera esperanza y abandono.
MI corazón escoge uno o varios de esos sentimientos y se penetra de ellos, expresándooslos, Jesús mío, y repitiéndolos muchas veces con ternura y lealtad y, sobre todo, con sencillez.
Si la sensibilidad me ofrece su concurso, lo acepto. Puede reportarme alguna utilidad, aunque no me es necesario. Un amor tranquilo y profundo es más seguro y de mayor fecundidad que las emociones superficiales, las cuales ni dependen de mí ni son el termómetro de la oración fructuosa y verdadera. Lo que siempre depende de mi y me Importa sobre todo, es el esfuerzo para sacudir el embotamiento del corazón y obligarle a decir: Dios mío, quiero unirme a Vos. Quiero anonadarme en vuestra presencia. Quiero expresaros mi gratitud y la alegría que siento en cumplir vuestra voluntad. No quiero mentir más, al deciros que os amo y que detesto lo que Os hiere, etc.
Dentro de la lealtad de mis esfuerzos, mi corazón puede quedar frío y no expresar, sino tibiamente, sus afecciones. Entonces, Jesús mío, te expresaré con toda ingenuidad mi humillación y mis deseos... Y prolongaré reflexivamente mis quejas, persuadido de que con estos gemidos que exhalo en tu presencia por mi esterilidad, adquiero un derecho especial a unirme de manera eficacísima, aunque seca, ciega y fría, a las afecciones de tu divino Corazón.
Qué bello es, Jesús mío, el Ideal que veo en Ti. Pero, ¿está mi vida en armonía con ese Ejemplar perfecto? Voy a averiguarlo bajo tu profunda mirada, oh divino Interlocutor, que eres ahora todo Misericordia, y serás Justicia estricta cuando me presente a Ti en el juicio particular, en que de un solo golpe de vista escrutarás los móviles más secretos de todos los actos de mi existencia.
¿Vivo de ose Ideal? Si muriera en este instante, ¿no encontrarías, oh Jesús mío, que mi conducta estaba en contradicción con él?
¿En qué puntos deseas, mi buen Maestro que me corrija? Ayúdame a descubrir los obstáculos que se oponen a que te imite: las causas internas o externas, y las ocasiones próximas o remotas de mis caídas.
La vista de mis miserias y dificultades me obliga, Redentor adorado, a expresarte con todo mi corazón, confusión, dolor, tristeza, amargo arrepentimiento, sed ardiente de portarme mejor, ofrecimiento generoso y sin reservas de mi ser. Volo placeré Deo in omnibus .

 

 (De "El alma de todo apostolado", Dom Chautard)

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