Actualizado el jueves 21/FEB/19

(Sección especialmente dedicada para el Grupo ALMAS REPARADORAS)

Mensaje sobre la reparación

Mensajes de María del Rosario de San Nicolás: 

Implorar Misericordia. 

22-9-89                                                                                                    1713 

Tengo una visión. Veo gente, violencia, sobre todo en gente joven y miseria, mucha miseria; todo pasa muy rápido frente a mis ojos.

Enseguida veo a la Santísima Virgen; me dice: Los pueblos están sufriendo los más graves estragos producidos por los mismos hombres.

Hija, quiero reparación por todo lo que es ofendido el Señor; en estos tiempos muchas son las ofensas que diariamente recibe.

Clame el alma a Dios, y tendrá Dios, Misericordia del alma.

Gloria a Dios Todopoderoso.

Comentario: 

Debemos reparar por tanto mal que se comete, por tantos pecados que ofenden al Señor y a su Madre Santísima. Y lo podemos hacer con nuestro sincero amor, invocando también la Misericordia divina sobre este pobre mundo y los hombres que han perdido el sentido del bien y del mal y ya no saben para dónde ir, y ésta es la gran oportunidad del Maligno.

Por eso tenemos que invocar la Misericordia divina sobre nosotros, los nuestros y sobre todo el mundo. Y un medio muy eficaz para hacerlo es rezando la coronilla de la Misericordia, que Jesús le enseñara a Santa Faustina Kowalska.

Recémosla muchas veces cada día, y además de lograr una gran paz en nuestras almas, haremos que Dios vuelque sobre el mundo torrentes de perdón y misericordia.

He aquí la coronilla:

Se reza con un rosario común.

Cada día reza un Padrenuestro, Avemaría y Credo, y luego con las cuentas del Santo Rosario:

Reza 5 decenas. Comienza cada decena así:

“Padre Eterno, yo te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación por nuestros pecados y los del mundo entero”.

Sigue e implora al Padre Eterno 10 veces, en cada decena: “Por su dolorosa Pasión, ten Misericordia de nosotros y del mundo entero”.

Al final, repite 3 veces:

“Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten Misericordia de nosotros y del mundo entero”.

Y después, es bueno terminar con una Salve a la Virgen.

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