(Sección especialmente dedicada a los Apóstoles de la Divina Misericordia)

Actualizado el jueves 14/JUL/22

Obras de Misericordia

Impedir un aborto. 

Impedir un aborto es una grandísima obra de misericordia que podemos hacer, llegado el caso, y que Dios nos premiará con grandes gracias y favores, puesto que salvar una vida inocente, es salvar al mismo Cristo de la muerte más cruel.

Nunca demos el mal consejo de hacer un aborto, sino ayudemos con palabras y con acciones, a las mamás que están dudosas, con temor o desesperadas. Porque Dios ve todo, y recuerda todo. No seamos cómplices del Maligno, sino defendamos la vida por nacer, porque estamos defendiendo al mismo Cristo, que ha dicho que lo que se hacía al más pequeño de sus hermanos, se lo hacíamos a Él.

Así como hay que hacer el bien, también hay que evitar el mal; y además de hacerles el bien a los demás, hay que ayudarlos a evitar el mal. No nos quedemos al costado del camino ni miremos para otro lado como si a nosotros no nos tocara, porque si tenemos la oportunidad de aconsejar bien, de ayudar, si no lo hacemos cometemos un grave pecado de omisión, y los pecados de omisión son también pecados, son brechas que se abren a nuestros pies y es como una reacción en cadena pero para el mal, porque esa acción buena no realizada, abre el camino para otras acciones buenas jamás realizadas, y se produce un efecto dominó de omisión, que nos puede llevar al Infierno.

No sólo tenemos que hacer el bien y evitar el mal, sino que no debemos omitir todo lo bueno que podemos hacer, ya que eso es también misericordia.

Jesús, en Vos confío.


Dijo Jesús a Santa Faustina Kowalska: “Si un alma no practica la misericordia de alguna manera, tampoco la alcanzará en el día del juicio. Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos, no serían juzgadas, porque la misericordia anticiparía mi juicio”.

Recordemos que las obras de misericordia son las siguientes:

Espirituales: enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo necesita, consolar al triste, corregir al que yerra, perdonar las injurias, sufrir pacientemente los defectos ajenos, orar a Dios por vivos y difuntos.

Corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, dar posada al peregrino, visitar a los enfermos, redimir al cautivo, enterrar a los muertos.

Dijo también Jesús: "Hija Mía, necesito sacrificios hechos por amor, porque sólo éstos tienen valor para Mí. Es grande la deuda del mundo contraída Conmigo, la pueden pagar las almas puras con sus sacrificios, practicando la misericordia espiritualmente".

La Misericordia divina es infinita, pero la podemos limitar con nuestra falta de confianza en Dios o nuestra falta de misericordia con el prójimo.

¡Qué menos que un acto de misericordia hacia el prójimo cada día! Sea de obra, palabra o con la oración.

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