Actualizado el martes 26/FEB/19

Palabras de Jesús

Hambre de justicia. 

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. (Mt 5, 6)  

Comentario: 

Aquí no se habla de la justicia humana. Hoy por todos los medios de comunicación aparece gente que quiere justicia, que los asesinos vayan a la cárcel, que los ladrones sean condenados. Pero no es esa justicia la que se habla en esta bienaventuranza. Sino que justicia aquí se entiende como santidad. Es decir, que es feliz aquél que tiene deseos de santidad porque sus deseos serán satisfechos. Y todos debemos tener este santo deseo de santidad, porque eso nos acercará mucho a Dios, que nos dará las ayudas necesarias para que la alcancemos. Y también está la justicia divina, que al fin del mundo, en el Juicio final, dará a cada uno lo que le corresponde, a los buenos el Cielo, y a los malvados el infierno. Nosotros, en lo que nos toca, perdonemos a todos y roguemos por todos para ser hijos del Padre eterno que es bueno hasta con los desagradecidos.

Jesús, en Vos confío.

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"Jesús, en el Tabor, se manifestó con toda su majestad y con toda su gloria a sus tres discípulos preferidos. De la nube luminosa que los envolvía resonó repentinamente una voz, la voz del Padre celestial: «Este es mi Hijo muy amado, en quien he puesto mis complacencias: escuchadlo».

Otro hecho evangélico.

Sucedió en las bodas de Caná. La delicadeza atenta de Nuestra Señora acaba de adivinar el aprieto de quienes la han invitado. Ella, y Ella sola, conoce la omnipotencia de Jesús. Y va a abogar por la causa de sus amigos. «Hijo, no tienen vino». A primera vista Jesús parece desechar el pedido; en realidad, y como siempre, la oración de su Madre va a ser escuchada. María lo ha comprendido enseguida. Apaciblemente dice a los servidores: «Haced lo que El os diga».

Por eso en esta sección se irán colocando frases de Jesús tomadas del Santo Evangelio, para seguir el consejo que nos dio el Padre eterno y la Santísima Virgen, es decir escuchar al Señor y obrar de acuerdo a sus enseñanzas.