Actualizado el lunes 8/ABR/19

Quince minutos con el Espíritu Santo

La Fuerza 

Espíritu Divino, tú eres la Fuerza que todo lo puedes. Tú aplastas el abismo del Infierno y das fortaleza a quien te ama y te invoca. Yo quiero desde hoy ser un fiel devoto tuyo, invocándote en mis necesidades y acudiendo a ti en todo tiempo, especialmente cuando tenga que decidir alguna cuestión importante. Espíritu de Amor, infunde en mí tus siete sagrados dones para que sea intrépido en el anuncio del Evangelio, en primer lugar con mi modo de vivir, y en segundo lugar con el apostolado activo. Tú eres el que santificas, y por eso te ruego encarecidamente que me lleves a la santidad. Yo, de mi parte, pondré mi buena voluntad, pero tú serás el que me santifique, porque de ti depende mi perfección. Yo, por mi cuenta, soy menos que nada, y mis propósitos se disipan en el aire. Pero si tú me guías e iluminas, entonces llegaré a ser santo como es tu voluntad. ¡Te amo, Espíritu Divino y quiero serte fiel en todo momento, y tenerte como a mi Gran Amigo! ¡Soy todo tuyo!


Debemos acostumbrarnos a hablar todos los días con el Espíritu Santo, pues Él es el Santificador de nuestras almas. Es por eso que hoy, 5 de junio de 2009, Primer Viernes de Mes, dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, comienzo a publicar estos sencillos textos que tratarán de ser una ayuda en la conversación que mantendremos con el Divino Espíritu durante quince minutos diarios.

Con esta práctica nos acostumbraremos a hablar con el Espíritu Santo y con el paso del tiempo nuestro hablar con Él se hará ininterrumpido.

Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez amemos más al Espíritu de Dios

Ven Espíritu Santo,

ven por medio de la poderosa intercesión

del Corazón Inmaculado de María,

tu amadísima Esposa

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