Actualizado el martes 16/ABR/19

Quince minutos con Jesús Misericordioso

Ábreme los ojos.

Jesús, ábreme los ojos del alma para que comprenda el infinito amor con que tú me amas. Porque a veces me olvido de esta consoladora y gran verdad, y me sumerjo en la duda y la desconfianza, porque me pasan cosas difíciles de resolver o sobrellevar, y me olvido de que todo lo que tú quieres o permites que me suceda, siempre es por tu gran amor hacia mí y que todo será para mi bien espiritual en la tierra y, sobre todo, en el Cielo. Jesús, quiero que esta verdad de que tú me amas tanto, se grabe profundamente en mi alma, de modo que ya no tenga más miedo a nada, confiando siempre en ti y teniendo mi alma en paz,  porque sé que tú me cuidas y no me pierdes de vista ni por un instante y que vives pendiente de mí, de lo que hago, de lo que pienso, de lo que digo; y también de lo que me hacen los demás a mí. Señor, te doy gracias porque es un gran consuelo en este mundo el saber que tú me amas infinitamente, que me has creado por amor y que me tienes preparado un lugar en el Cielo bien junto a ti, para que disfrute por toda la eternidad de tu amor eterno. Te amo, Jesús mío. Ten misericordia de mí.


Todos los días debemos tener por lo menos unos quince minutos de oración personal con Jesús Misericordioso, de ser posible frente a su Imagen.

Es por eso que hoy, sábado 18 de abril de 2009, Víspera de la Fiesta de la Divina Misericordia, comienzo a publicar estos sencillos textos que tratarán de ser una ayuda en la conversación que mantendremos con Nuestro Señor durante esos quince minutos diarios.

Con esta práctica nos acostumbraremos a hablar con Jesús y con el paso del tiempo nuestro hablar con Él se hará ininterrumpido.

¡Ojalá estos textos den sus frutos y que cada vez amemos más a Jesús Misericordioso!

Jesús, en Vos confío.

 

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