Actualizado el jueves 7/MAR/19

REFLEXIÓN DEL DÍA

Añoranza de Dios

El mayor tormento de las almas que están detenidas en el Purgatorio es la añoranza de Dios.

Sí, en el juicio particular que han tenido, se encontraron con Dios y han visto su Belleza, Bondad y Amor infinito y han quedado perdidamente enamoradas de Él; pero se dan cuenta de que están sucias y no pueden fundirse a su Amor y deben ir a purificarse, deben separarse de Él, y tal vez por siglos y siglos. ¡Que terrible!

Ahora pensemos cuando alguien ama de verdad, cuánto deseo tiene de estar con el ser amado. Cuando más grande es el amor, tanto más es el deseo de fundirse con el otro. Y entonces aquí nos podemos hacer una idea del horror que deben sufrir estas almas en el Purgatorio al no poderse unir a su Amor, a Dios. Entonces estas almas penan de amor. Y todo el que ha estado enamorado y por un motivo u otro no puede unirse a su amante, llega hasta volverse loco o por lo menos sufre muchísimo. Por eso tengamos mucha compasión de estas almas que están purgando sus faltas y tratemos de aliviarlas con nuestras oraciones y actos de amor a Dios, y ofrezcamos misas por ellas para que, cuanto antes, puedan ir a gozar para siempre de su Amor, y así aliviaremos también a Dios que las quiere unidas a Él con lazo indisoluble. Será una gran caridad.

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