Actualizado el martes 15/NOV/22

Reflexionando con la Biblia

Pacto de Dios con Noé. 

Dijo Dios a Noé, y a sus hijos juntamente con él: “He aquí que Yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestra descendencia después de vosotros; y con todo ser viviente que esté entre vosotros, aves, bestias domésticas y salvajes de la tierra que hay entre vosotros, con todo lo que sale del arca, hasta el último animal de la tierra. Hago mi pacto con vosotros: No será exterminada ya toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para  destruir la tierra.” Y dijo Dios: “Esta es la señal del pacto que por generaciones perpetuas establezco entre Mí y vosotros y todo ser viviente que se halla entre vosotros: Pondré mi arco en las nubes, que servirá de señal del pacto entre Mí y la tierra. Cuando Yo cubriere la tierra con nubes y apareciere el arco entre las nubes, me acordaré de mi pacto que hay entre Mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y las aguas no volverán más a formar un diluvio para exterminar toda carne. Pues cuando aparezca el arco en las nubes, Yo lo miraré, para acordarme del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, de toda carne que existe sobre la tierra.” Dijo, pues, Dios a Noé: “Esta es la señal del pacto que he establecido entre Mí y toda carne sobre la tierra.” (Génesis 9, 8-17) 

Reflexión: 

Dios ha hecho un pacto con Noé y su descendencia, en el que se ha comprometido a no exterminar jamás a todos los habitantes de la tierra por aguas de diluvio.

Pero lamentablemente los hombres, con la fabricación de armas nucleares en gran escala, se han hecho capaces de destruir la tierra en contados minutos. Por eso dice el Apocalipsis que el Señor cuando vuelva dirá: “Vengo a destruir a los que destruyen la tierra”. Serán los mismos hombres, la misma humanidad justiciera de sí misma, y Dios lo permitirá porque sabrá sacar un bien de todo el mal que se hará.

Todo el mal, guerras, desgracias, terremotos, calamidades de todo tipo, no vienen, no pueden venir de Dios, que es el Bien, que es la Bondad infinita; sino que todo el mal viene del demonio y son consecuencia del pecado de los hombres. Por eso cuanto más aumente el pecado, tanto más se verán fenómenos aterradores y desastres de todo tipo. Así que lo mejor que podemos hacer para que este mundo no se precipite en la ruina total, es reparar por tantos pecados: no pecar nosotros y hacer que los demás no pequen; y si no podemos evitar que los demás pequen, al menos reparar con nuestra oración y pequeños sacrificios y renuncias todo el mal que se comete.

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