Actualizado el jueves 14/JUL/22

Reflexionando con la Biblia

Noé sale del arca. 

El año seiscientos uno, el día primero del primer mes, ya no había aguas sobre la tierra, y abriendo Noé la cubierta del arca miró y vio que estaba seca la superficie del suelo. En el mes segundo, a los veintisiete días del mes, quedó seca la tierra. Habló entonces Dios a Noé, y dijo: “Sal del arca, tú, y contigo tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos. Y sacarás contigo todos los animales de toda carne que  te acompañan, aves, bestias y todos los reptiles que se arrastran en el suelo; pululen sobre la tierra y sean fecundos y se multipliquen sobre la tierra”. Salió, pues, Noé, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos. Salieron también del arca, según sus especies, todos los animales, todos los reptiles y todas las aves, todo cuanto se mueve sobre la tierra. (Génesis 8, 13-19) 

Reflexión: 

Noé era un justo, por eso era obediente a Dios, y no bajó del arca cuando él quiso, sino cuando Dios se lo ordenó.

Esto debe ser un ejemplo para nosotros que, muchas veces, queremos hacer nuestra voluntad y nuestro parecer, sin tener en cuenta que Dios es el que sabe, y es Él quien nos debe guiar por el camino de la vida, porque el demonio es muy astuto y más inteligente que nosotros, y si Dios no nos ayuda y no nos conduce de la mano, estamos en grave peligro de perecer.

Así como Noé y su familia, y los animales, pasaron a salvo a través de las aguas del Diluvio; así también los que en estos tiempos se consagren al Inmaculado Corazón de María, pasarán a salvo a través de la gran prueba que está por sobrevenir a la tierra, y llegarán tranquilos a la orilla del Reino de Dios, es decir, de un nuevo paraíso terrenal, donde se hará la voluntad de Dios así en la tierra como en el Cielo.

Recordemos que el arca de Noé fue una figura del Corazón Inmaculado de María.

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