Actualizado el lunes 8/AGO/22

Repasando el Catecismo

42. ¿De qué modo Dios revela que Él es amor?

218-221

Dios se revela a Israel como Aquel que tiene un amor más fuerte que el de un padre o una madre por sus hijos o el de un esposo por su esposa. Dios en sí mismo «es amor» (1 Jn 4, 8.16), que se da completa y gratuitamente; que «tanto amó al mundo que dio a su Hijo único para que el mundo se salve por él» (Jn 3, 16-17). Al mandar a su Hijo y al Espíritu Santo, Dios revela que Él mismo es eterna comunicación de amor.

(Del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica)

 

Comentario:

 

No debemos equivocarnos al ver el mal que hay en el mundo y en nuestra vida, pensando que tiene su origen en Dios, porque de Dios nunca, jamás puede venirnos ningún mal, sino que el mal viene del pecado y de los demonios, no de Dios.

Si tenemos en cuenta esto, entonces no culparemos a Dios de dureza ante nuestros sufrimientos o desgracias, porque Él no es el autor, sino que lo ha permitido por razones que sólo en la eternidad comprenderemos perfectamente.

Todas las obras de Dios son amor, porque Él es feliz en Sí mismo y no necesitaba de ninguna criatura para ser feliz, sino que por amor, Dios creó todos los seres para que también tuvieran participación en su felicidad infinita.

Es imprescindible que estemos convencidos de que Dios no sólo es el Amor, sino que nos ama infinitamente, siempre, en todo momento de nuestra vida, incluso cuando nos parece que nos rechaza o castiga.

Si tenemos esta confianza en Dios, entonces seremos felices siempre, la tristeza no anidará en nuestro corazón, sabiendo que Él cuida de nosotros hasta en los más mínimos detalles de nuestra existencia, porque nos ama siempre.

¡Alabado sea Dios!

 

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Aquí transcribo unas palabras del fallecido Obispo Manuel González, que nos hablan de la importancia del Catecismo:

"Decía yo en el año 33 en plena república laica: Al grito de moda oficial de "¡Nada de Catecismo!", que muchas veces se traduce en "¡Todo contra el Catecismo!", no creo que haya católico ni católica de veras, y, a fuer de tal, enterado y persuadido de lo que es y vale su Doctrina, que no oponga con todo su corazón el suyo de "¡Todo por el Catecismo!"

Nuestro deber y nuestra conciencia de católicos nos dicen que, no solamente hay que suplir el Catecismo que deja de enseñarse en las escuelas laicas oficiales, sino que hay que inundar a las almas de chicos y grandes con enseñanzas de Doctrina cristiana.

¿Quién, que quiera un poco, no más, a su Religión y a su Patria puede impasible ver venir generaciones, irreligiosas, sin temor ni esperanza, sin fe ni conciencia, sin ley de Dios ni freno de respeto a la Autoridad de los hombres que de Él viene?

Repito hoy en plena recristianización de España: hay que dar Catecismo a todos y mientras más mejor y en todas las formas que la conciencia, el celo y el ingenio dicten porque quedan muchos laicos y muchos emboscados, y la salvación completa no puede venir sino del Catecismo bien sabido y practicado."