Actualizado el martes 12/MAR/19

Ser santos

No desanimarnos.

Es necesario que, si queremos llegar a ser santos, nos preparemos para luchar contra el desaliento y el desánimo, armas formidables que usa el enemigo para minar nuestros proyectos de santificación.

El diablo, con los medios de comunicación en sus manos y el mucho ruido que hace el mal en el mundo, tratará de tirarnos abajo en el ánimo, intentando hacernos creer que ya nada puede detener el mal tan grande que hay en el mundo.

Pero no se conformará solo con esto, sino que también buscará por todos los medios desalentarnos por nuestras frecuentes caídas y pecados, cosas que todo hombre, en mayor o menor medida, debe padecer, y así hacernos creer que no podremos llegar nunca a la santidad.

Pero estos no son obstáculos para la santidad: ni el mal del mundo, ni el mal que cometemos frecuentemente.

¿Cómo vencemos esto? Con la oración y la humildad. Con la oración contenemos el avance del mal y pasamos al contraataque, y con la humildad nos aseguramos la ayuda de Dios, que no nos dejará a merced de las potencias del mal, y nos ayudará a levantarnos una y mil veces de nuestros pecados.

Es necesario que tengamos fortaleza y que la pidamos al Espíritu Santo, porque hoy también es cierto aquello que ha dicho el Señor en el Evangelio: “El que persevere hasta el fin, ese se salvará”.

Si desea recibir estos textos en su correo electrónico, por favor
SUSCRÍBASE AQUÍ