Actualizado el sábado 30/JUL/22

Ser santos

Sin oración no llegaremos lejos.

Sin oración no llegaremos lejos en el camino hacia la santidad, porque en la oración es donde se recibe toda clase de gracias, dones y ayudas celestiales para sortear y vencer todos los obstáculos que el mundo, el demonio y la carne nos ponen por delante para que no avancemos en la vida espiritual.

Si no rezamos estamos en un gran problema, porque no solo no alcanzaremos la santidad, sino que hasta pondremos en peligro nuestra salvación eterna.

Es que la oración aclara los más oscuros caminos y nos hace saber elegir lo que es bueno y correcto hacer en cada momento, porque nuestra vida se compone de pequeñas decisiones que se van sucediendo en el tiempo de vida que tenemos, y nada mejor que la oración para iluminar nuestra mente y corazón para saber elegir siempre el bien.

Es muy bueno ser santos, pero no lo tenemos que buscar como contadores o matemáticos, sino que más bien hay que rezar y abandonarse confiadamente en las manos de Dios, porque Él es en definitiva el que nos hace santos, basta que nosotros no opongamos ningún impedimento con el pecado y la mala voluntad.

Si rezamos, Dios nos iluminará el camino y llegaremos lejos, al mismo Corazón de Dios, que está abierto a todos los hombres de buena voluntad.

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