Actualizado el sábado 12/NOV/22

Revelaciones de Jesús a Sor María Natalia Magdolna

ENSEÑANZAS DE JESÚS A SOR NATALIA

4. REPARACIÓN 

La efusión de la gracia 

Dijo Jesús:

–Muchos que intentan hacer reparación, lo hacen imperfectamente. En algunos casos aún la mentira puede entrar. Hay un solo camino seguro: unir su esfuerzo de penitencia con mi Madre Inmaculada. Con Ella la reparación  será perfecta. Aún si la oración y penitencia están hechas con distracciones, cansancio y otras cosas, serán corregidas por la ayuda y la fe de la Madre Inmaculada.

–Yo aceptaré las oraciones y penitencias de tu pequeño grupo de oración. Su esfuerzo de reparación Me es agradable, porque en la luz de sus imperfecciones ustedes pidieron ayuda a mi Madre Inmaculada. La oración y la reparación traen muchísimas gracias del cielo, ¡pero son tan raras! 

La oración más agradable 

Un día, durante mi oración de reparación, el enemigo de mi alma me dijo: “Tus oraciones no son dignas, tú estás desperdiciando el tiempo”. Él me dijo esto tan serena y convincentemente, que yo casi pensé que era Jesús, por lo cual me volví a Jesús diciéndole: “Mi Señor, ¿cuándo es que mi oración es realmente agradable a ti?” Él me contestó: “Cuando tú olvidas todas las cosas de tu alrededor, cuando te sumerges totalmente en Mí y no permites que nada de lo que pasa a tu alrededor te perturbe”. Más tarde le pregunté: “¿Cuándo es que yo estoy totalmente inmersa en Ti?” “Cuando en mi presencia te sientas que todo tu cuerpo esté dormido, y al mismo tiempo tu alma esté despierta en Mí”. 

La flecha dorada 

El Salvador una vez me dijo: “Maldecir es como una flecha ponzoñosa que hiere mi Corazón. Hija mía, Yo quiero que tú hagas reparación por las maldiciones y las blasfemias contra mi Nombre; de esta manera Yo te daré una flecha de oro”. Entonces Jesús me enseñó la siguiente oración:

Alabanza, veneración,

amor y adoración

sean dados al Santo Nombre de Dios

por todas las creaturas que viven en el cielo,

en la tierra y debajo de la tierra.

Especial adoración y alabanza

sean dadas al Divino Nombre de Jesús,

presente en todos los sagrarios,

y también a su sagrado Corazón

y al Inmaculado Corazón de María.

Oh mi Jesús,

deseo que tu amorosa sed de amor

por las almas sea siempre satisfecha,

y que todos los corazones de los hombres

Te amen y Te consuelen. Amén.

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