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San Pío V atribuyó la victoria de Lepanto, el 7 de octubre de 1571 -con la cual desaparecieron graves amenazas para la fe de los cristianos-, a la intercesión de la Santísima Virgen, invocada en Roma y en todo el orbe cristiano por medio del Santo Rosario, y quedó instituida la Fiesta que se celebra el mismo día. Con este motivo, fue añadida a las Letanías la invocación Auxilium Christianorum. Desde entonces, esta devoción a la Virgen ha sido constantemente recomendada por los Romanos Pontífices como "plegaria pública y universal frente a las necesidades ordinarias y extraordinarias de la Iglesia santa, de las naciones y del mundo entero".

Siempre, pero especialmente en el mes de octubre, que la Iglesia dedica a honrar a Nuestra Madre del Cielo especialmente a través de esta devoción mariana, hemos de pensar con qué amor lo rezamos, cómo contemplamos cada uno de sus misterios, si ponemos peticiones llenas de santa ambición, como aquellos cristianos que con su oración consiguieron de la Virgen esta victoria tan trascendental para toda la cristiandad. Ante tantas dificultades como a veces experimentamos, ante tanta ayuda como necesitamos en el apostolado, para sacar adelante a la familia y para acercarla más a Dios, en las batallas de nuestra vida interior, no podemos olvidar que, "como en otros tiempos, ha de ser hoy el Rosario arma poderosa, para vencer en nuestra lucha interior, y para ayudar a todas las almas".

El Rosario "es una conversación con María que, igualmente, nos conduce a la intimidad con su Hijo". La vida de Jesús, por medio de la Virgen, se hace vida también en nosotros, y aprendemos a amar a nuestra Madre del Cielo:

Tú que esta devoción supones

monótona y cansada, y no la rezas

porque siempre repite iguales sones...

tú no entiendes de amores y tristezas:

¿qué pobre se cansó de pedir dones,

qué enamorado de decir ternezas?

Todos podemos y debemos rezar diariamente el Santo Rosario: El rezo del Rosario nos acerca a Dios. El Rosario nos relata la vida de nuestro Señor Jesucristo y de su Madre la Santísima Virgen María. Mientras desgranamos las cuentas del Rosario contemplemos con sencillez evangélica las alegrías, los dolores y las glorias de Jesús y de María. La meditación de los misterios del Rosario debe llevarnos a imitar las virtudes que contemplamos y a sacar de los misterios enseñanzas y propósitos de mejorar nuestra vida según las normas del Evangelio, cumpliendo fielmente los Mandamientos.

La Virgen en San Nicolás nos pide rezar el Santo Rosario diariamente por las siguientes intenciones:

“QUE EL SEÑOR TENGA MISERICORDIA CON EL MUNDO ENTERO, Y QUE EL MUNDO ENTERO RESPONDA A SU LLAMADO DE CONVERSIÓN, QUE EL HOMBRE SE ENTREGUE TOTALMENTE A DIOS Y QUE NO DEJE PASAR ESTE MOMENTO TAN ESPECIAL”. “Y POR LA PAZ DEL MUNDO”.

¿CÓMO SE REZA EL SANTO ROSARIO? (Descargar guía con mensajes)

1º Nos hacemos la señal de la Cruz:

“Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios Nuestro.

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”.

Nos ponemos en presencia de Dios y para que la oración llegue al Cielo, pedimos humildemente perdón al Señor por nuestras faltas (silencio...) y decimos:

2º “Pésame, Dios mío, y me arrepiento de todo corazón por haberos ofendido – Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí – pero mucho más me pesa – porque pecando ofendí a un Dios tan bueno – y tan grande como Vos. – Antes querría haber muerto que haberos ofendido, y propongo firmemente  no pecar más – y evitar todas las ocasiones próximas de pecado. Amén”.

3º Decimos: En el primer misterio contemplamos... (nombramos el misterio que corresponde al día (*)

Rezamos:

1 Padrenuestro: “Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre – venga a nosotros tu Reino – hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén”.

10 Avemarías: “Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres, - y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. – Santa María, Madre de Dios, - ruega por nosotros pecadores – ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.

1 Gloria: “Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo – como era en un principio, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén”.

Finalizamos el misterio diciendo: “Oh Jesús mío, perdona nuestras culpas, presérvanos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las más necesitadas de tu misericordia”. 

Continuamos rezando de la misma forma el 2º, 3º, 4º y 5º misterio.

Al final del Santo Rosario podemos decir la siguiente oración: : “Padre, líbranos de todo mal – con tu Santa Sabiduría, Señor, sálvanos de todo pecado. En nombre de todos cuantos te queremos, Señor, llévanos por el camino del bien. Amén”. (Esta oración la enseñó María del Rosario de San Nicolás, y Ella promete que: El que reza esta oración nueve días seguidos, acompañada con un Rosario, le concederé una gracia especial”)

Podemos agregar al final una Salve a la Virgen, un Bendita sea tu pureza, un Padre nuestro y tres Ave Marías para ganar las santas indulgencias y por las intenciones del Santo Padre. Y si tenemos tiempo le hacemos un regalo a la Virgen rezando las Letanías Lauretanas

(La oración de la Salve y Bendita sea tu pureza, junto con las Letanías Lauretanas, están en la Sección Oraciones básicas de este sitio.)

(Puede descargar los pasajes del Evangelio para meditar en los misterios del Santo Rosario, haciendo clic aquí)

(*) MISTERIOS GOZOSOS: (se rezan los lunes y sábados)

1º La Anunciación del Ángel a la Virgen María y la Encarnación del Hijo de Dios: El Arcángel Gabriel se presenta ante la Virgen María y le anuncia que será la Madre de Jesús. “María dijo entonces: Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en Mí lo que has dicho”. (Lc. 1, 38) – Por este misterio pedimos a la Santísima Virgen aprender a ser humildes y obedientes a la Palabra de Dios.

2º La visita de María Santísima a su prima Santa Isabel: “En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá”. (Lc. 1, 39), a ver a su prima Isabel. Imitemos a la Virgen María y aprendamos a sacrificarnos con alegría, en bien de nuestro prójimo. – Pidamos la verdadera caridad cristiana.

3º El nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo en el portal de Belén: “Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre”. (Lc. 2, 6-7) – Pidamos a la Santísima Virgen, el desprendimiento de todo lo terreno.

4º La presentación del Niño Jesús en el Templo: “Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al Niño a Jerusalén, para presentarlo al Señor”. (Lc. 2, 22) – Pidamos a la Santísima Virgen la virtud de la obediencia.

5º El Niño Jesús, perdido y hallado en el Templo: Jesús se ha perdido. Tiene doce años. Acongojada y afanosamente la Virgen lo busca con resignación. “Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley”. (Lc. 2, 46) – Pidamos a María gran resignación cristiana ante la voluntad de Dios.

(*) MISTERIOS LUMINOSOS: (se rezan los jueves)

1º El Bautismo de Jesús en el río Jordán: “Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se le abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios descender como una paloma y dirigirse hacia Él. Y se oyó una voz del cielo que decía: Éste es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección”. (Mt. 3, 16-17) – Pidamos a la Santísima Virgen, vivir nuestro Bautismo con fidelidad a Cristo Jesús.

2º La autorrevelación de Jesús en las Bodas de Caná: “Y como faltaba vino la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Jesús le respondió: ¿qué tenemos que ver nosotros?. Mi hora no ha llegado todavía. Pero su madre dijo a los sirvientes: Hagan todo lo que Él les diga... Éste fue el primero de los signos de Jesús y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en Él”. (Jn. 2, 3-5, 11) – Pidamos a María Santísima, saber corresponder al Señor.

3º El anuncio de Jesús sobre el Reino de Dios y su invitación a la conversión: “Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: El Tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia”. (Mc. 1, 14-15) – Pidamos al Señor, nos envíe su Espíritu, para lograr una real conversión.

4º La Transfiguración de Jesús en el Monte Tabor: “Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante... Desde la nube se oyó entonces una Voz que decía: Éste es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo”. (Lc. 9, 29 y 35) – Pidamos a la Santísima Virgen, reconocer en nuestros hermanos, el rostro de Jesús.

5º Jesús instituye la Eucaristía: “Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: Tomen y coman esto es mi Cuerpo. Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó diciendo: Beban todos de ella, porque ésta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos para la remisión de los pecados”. (Mt. 26, 26-28) – Pidamos a María Santísima, ser dignos depositarios del Cuerpo y de la Sangre de Jesús.

(*) MISTERIOS DOLOROSOS: (se rezan los martes y viernes)

1º La oración de Jesús en el Huerto de los Olivos: La noche antes de su muerte en la Cruz, Jesús, que siendo Dios sabía que lo iban a crucificar, sube al Monte de los Olivos a rezar. “Y adelantándose un poco, cayó con el rostro en tierra, orando así: “Padre mío, si es posible, que pase lejos de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”. (Mt. 26, 39) – Pidamos a la Santísima Virgen, aprender a orar.

2º La Flagelación de Nuestro Señor: “Pilatos mandó entonces azotar a Jesús”. (Jn. 19, 1) – Pidamos a la Santísima Virgen, aprender a sufrir.

3º La Coronación de espinas: Los soldados tejieron una corona de espinas y se la pusieron sobre la cabeza. Lo revistieron con un manto rojo, y acercándose, le decían: “¡Salud, rey de los judíos!”, y lo abofeteaban. (Jn. 19, 2-3) – Pidamos a la Virgen, aprender a aceptar pacientemente las humillaciones.

4º Jesús con la Cruz a cuestas camino al Calvario: Jesús, cargando sobre sí la cruz, salió de la ciudad para dirigirse al lugar llamado “del Cráneo”, en hebreo “Gólgota”. (Jn. 19, 17) – Pidamos a la Virgen, aprender a aceptar y amar nuestra cruz.

5º La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo: “Cuando llegaron al lugar llamado “del Cráneo”, lo crucificaron”. (Lc. 23, 33). Era alrededor del mediodía. El sol se eclipsó y la oscuridad cubrió toda la tierra hasta las tres de la tarde: el velo del Templo se rasgó por el medio. Jesús, con un grito, exclamó: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Y diciendo esto, expiró. (Lc. 23, 44-46) – Pidamos a la Santísima Virgen llegar al último momento de nuestra vida, habiendo cumplido bien nuestra misión aquí en la tierra.  

(*) MISTERIOS GLORIOSOS: (se rezan los miércoles y domingos)

1º La Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo: Al entrar al sepulcro, vieron a un joven sentado a la derecha, vestido con una túnica blanca. Ellas quedaron sorprendidas, pero él les dijo: “No teman. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el Crucificado. Ha resucitado, no está aquí. (Mc. 16, 5-6) – Si por el pecado hubiéramos muerto a la gracia, pidamos a la Virgen María resucitar con Cristo, por medio de una sincera confesión.

2º La Ascensión de Nuestro Señor a los cielos: “Ustedes son testigos de todo esto. Y Yo les enviaré lo que mi Padre les ha prometido. Permanezcan en la ciudad, hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de lo alto”. Después Jesús los llevó hasta las proximidades de Betania y, elevando sus manos, los bendijo. Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo”. (Lc. 24, 48-51) – Pidamos a la Santísima Virgen ascender diariamente en nuestra vida espiritual.

3º La venida del Espíritu Santo sobre María Santísima y sobre los Apóstoles: “Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido semejante a una ráfaga de viento que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo”. (Hechos 2, 1-4) – Pidamos a la Santísima Virgen que el Espíritu Santo nos ilumine para cumplir siempre la voluntad de Dios.

4º La Asunción de María Santísima a los cielos: “Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de culpa original, terminado el decurso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial (Lumen Gentium Cap. VIII 59) – Pedimos a Dios, vivir como lo hizo María aquí en la tierra, con sencillez y humildad, para alcanzar una santa muerte.

5º La Coronación de María Santísima como Reina y Señora de todo lo creado: “...Y ensalzada por el Señor como Reina universal con el fin de que se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte”. (Lumen Gentium Cap. VIII 59) – Pidamos a Dios la verdadera y filial devoción a María y la gracia de imitar fielmente sus virtudes, para alcanzar el cielo.

Las Promesas de la Santísima Virgen María a los que rezan el Santo Rosario

1.       Los que fielmente me sirven mediante el rezo del Santo Rosario, recibirán insignes gracias.

2.       Yo prometo mi protección especial, y las más notables gracias a todos los que recitasen el Santo Rosario.

3.       El Rosario será la defensa más poderosa contra las fuerzas del infierno. Se destruirá el vicio; se disminuirá el pecado y se vencerá a todas las herejías.

4.       Por el rezo del Santo Rosario, florecerán las virtudes y también las buenas obras. Las almas obtendrán la misericordia de Dios en abundancia. Se apartarán los corazones del amor al mundo y sus vanidades y serán elevados a desear los bienes eternos. Ojalá que las almas hiciesen el propósito de santificarse por este medio.

5.       El alma que se recomienda a Mí por el rezo del Santo Rosario, no perecerá jamás.

6.       El que recitase el Rosario devotamente, aplicándose a meditar los Sagrados Misterios, no será vencido por la mala fortuna. En Su justo juicio, Dios no lo castigará. No sufrirá la muerte improvisa. Y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y será digno de alcanzar la vida eterna.

7.       El que conserva una verdadera devoción al Rosario, no morirá sin los sacramentos de la Iglesia.

8.       Los que fielmente rezan el Santo Rosario, tendrán en la vida y en la muerte, la Luz de Dios y la plenitud de Su gracia. En la hora de la muerte, participarán de los méritos de los Santos del Paraíso.

9.       Yo libraré del Purgatorio a los que han acostumbrado el rezo del Santo Rosario.

10.    Los devotos del Santo Rosario, merecerán un grado elevado de gloria en el Cielo.

11.    Se obtendrá todo lo que se me pidiere mediante la recitación del Santo Rosario.

12.    Todos los que propagan el Santo Rosario recibirán Mi auxilio en sus necesidades.

13.    Para los devotos del Santo Rosario, he obtenido de mi Divino Hijo, la intercesión de toda la Corte Celestial durante la vida y en la hora de la muerte.

14.    Todos los que rezan el Santo Rosario son hijos Míos, y hermanos de Mi único Hijo, Jesucristo.

15.    La devoción al Santo Rosario es gran señal de predestinación.

Bendiciones del Rosario

1. Los pecadores obtienen el perdón.
2. Las almas sedientas se sacian.
3. Los que están atados ven sus lazos desechos.
4. Los que lloran hallan alegría.
5. Los que son tentados hallan tranquilidad.
6. Los pobres son socorridos.
7. Los religiosos son reformados.
8. Los ignorantes son instruidos.
9. Los vivos triunfan sobre la vanidad.
10. Los muertos alcanzan la misericordia por vía de sufragios.

Los beneficios del Rosario

1.
Nos otorga gradualmente un conocimiento completo de Jesucristo.
2. Purifica nuestras almas, lavando nuestras culpas.
3. Nos da la victoria sobre nuestros enemigos.
4. Nos facilita practicar la virtud.
5. Nos enciende el amor a Nuestro Señor.
6. Nos enriquece con gracias y méritos.
7. Nos provee con lo necesario para pagar nuestras deudas a Dios y a nuestros familiares cercanos, y finalmente, se obtiene toda clase de gracia de nuestro Dios todopoderoso.

Sor Lucía, vidente de Fátima

El 26 de Diciembre de 1957, el Padre Agustín Fuentes, Postulador de la Causa de Beatificación de Francisco y Jacinta Marto, entrevistó a Sor Lucía Dos Santos, vidente de las apariciones de Fátima. En el curso de esa entrevista, le dijo Sor Lucía al Padre Fuentes:

"… La Santísima Virgen nos dijo, tanto a mis primos como a mí, que 2 eran los últimos remedios que Dios daba al mundo: el Santo Rosario y el Inmaculado Corazón de María…"

"… Mire, Padre, la Santísima Virgen, en estos últimos tiempos en que estamos viviendo, ha dado una nueva eficacia al rezo del Santo Rosario, de tal manera que ahora no hay problema por más difícil que sea: sea temporal y, sobre todo, espiritual; sea que se refiera a la vida personal de cada uno de nosotros o a la vida de nuestras familias del mundo o comunidades religiosas, o a la vida de los pueblos y naciones; no hay problema, repito, por más difícil que sea, que no podamos resolver ahora con el rezo del Santo Rosario".

"Con el Santo Rosario nos salvaremos, nos santificaremos, consolaremos a Nuestro Señor y obtendremos la salvación de muchas almas. Por eso, el demonio hará todo lo posible para distraernos de esta devoción; nos pondrá multitud de pretextos: cansancio, ocupaciones, etc., para que no recemos el Santo Rosario".

"Si nos dieran un programa más difícil de salvación, muchas almas que se condenarán tendrían el pretexto de que no pudieron realizar dicho programa. Pero ahora el programa es brevísimo y fácil: rezar el Santo Rosario. Con el Rosario practicaremos los Santos Mandamientos, aprovecharemos la frecuencia de los Sacramentos, procuraremos cumplir perfectamente nuestros deberes de estado y hacer lo que Dios quiere de cada uno de nosotros".

"El Rosario es el arma de combate de las batallas espirituales de los Últimos Tiempos".


María del Rosario de San Nicolás nos dice:

3/02/1985    -    Nº 465

Hija: Quiero que sepáis, el porqué de mi imagen con el Niño y el Rosario.
El Niño, significa pureza y nueva vida, ya que Jesús Niño es el renacer a la Vida, es la fuente salvadora de toda alma sedienta.
El Rosario, os lo estoy ofreciendo como consuelo, para que, rezando el Santo Rosario, volquéis todos vuestros dolores, vuestras necesidades y súplicas. Como Madre, os escucho queridos hijos, grande es mi Amor por vosotros. Amén.

19/04/1986     -     Nº 850

Veo una enorme corona de Rosarios blancos. Veo a la Santísima Virgen y me dice: Ves esta corona, porque esto es lo que deseo que hagáis, una verdadera corona de rosarios.
Oración, hija mía, oración, ¡cuántas bocas permanecen aún calladas!, sin conocer siquiera una oración que los acerque el Señor.
El Santo Rosario es el arma a la cual le teme el enemigo, es también el refugio de los que buscan alivio a sus pesares y es la puerta para entrar en mi Corazón.
Gloria al Señor por la Luz que da al mundo.

7/10/1986   -   Nº 986

Gladys: Con el Santo Rosario se puede enfrentar cualquier peligro, ya que en él está presente Cristo y la Madre de Cristo.
Es la oración profunda, la inmediata comunicación con el Señor y con María.
Es el regalo que os estoy dando para que vosotros lo aceptéis y lo conservéis mediante su rezo.

Amén, amén.
 

29/08/1987    -    Nº 1248

La bendición de un Rosario tiene mucho valor; tanto como la oración misma.
Quiero decirte que estando bendecido el Rosario con que se reza, la oración se convierte en una súplica de amor al Señor y Él a su vez, vuelca en ese hijo que ora, Su Bendición.
Por eso es tan importante, tener el Rosario entre las manos mientras se reza.
Alabado por siempre sea el Señor.

 

7/10/1988     -     Nº 1531

“En este día, responded a Mi pedido: Rezad el Santo Rosario; sea ésta una amorosa respuesta a la Madre.
La oración, malogra el accionar del demonio, no permite que actúe en las almas.
La oración del humilde, es súplica de amor que, renovada, llega como una ofrenda al Señor.
No dejéis que esta flor, que es la oración, se marchite, regadla constantemente.
Alabado sea el Altísimo.
Predícalo hija mía.”

19/11/1988    -    Nº 1557

Gladys, el arma que constituye mayor influencia sobre el mal, es el rezo del Santo Rosario.
Con este rezo, se ahonda en la vida espiritual, el espíritu crece en amor a Dios y lo aleja así, del pecado.
Disipa las sombras del espíritu y hace que éste permanezca fiel a Dios.
Agradad hijos míos, al Señor, orando, ya que de esta manera, se rechazan las tentaciones del maligno.
Por siempre sea glorificado el Señor.
Hazlo conocer a todos tus hermanos.

19/11/1988    -    Nº 1641 

Mi amada hija, es ésta la hora en que Mi intervención de Madre, es más fuerte que nunca.

Es por eso que no quiero que mis hijos estén debilitados, sino protegidos contra todo mal.

Hijos míos: Rezad el Santo Rosario; la oración aclara los más oscuros caminos.

No reneguéis de la oración, sólo orad.

Amén, amén.

Predícalo.

28/4/1989    -    Nº 1648 

Guardad hijos míos, en vuestra tarea diaria, un tiempo para el Señor.

Vuelvo a repetiros: Rezad el Santo Rosario, meditadlo. Dad vuestro sí, como lo dio vuestra Madre; acompañad a Jesucristo, a beber de Su Cáliz; abrid las puertas de vuestro corazón; preparad vuestro espíritu para que podáis recibir un día, la Gloriosa Venida de Mi Hijo.

Estad en completa unión con la Madre y no os afectará ningún mal.

Gloria al Altísimo.

Predícalo.

8/7/1989    -     1679 

Hija, los dominios de satanás buscan extenderse, pero nada teman los hijos que se abandonan en esta Madre.

Debe crecer esa fe, ese abandono, esa seguridad en María.

Lo logrará aquél que se apegue frecuentemente al Santo Rosario.

Orad, el Señor escucha.

Glorificado sea su Nombre.

Predícalo. 

Leed: San Mateo C. 21, V. 22 

     22 Todo lo que pidan en la oración con fe, lo alcanzarán.

3/9/1989    -     Nº 1701 

Hija mía: Quiero el crecimiento espiritual de todos mis hijos.

Muchos son los que están gravemente enfermos espiritualmente porque no oran.

La oración, preferentemente el rezo del Santo Rosario, hace que el alma crezca y vaya hacia Dios.

No lo olvidéis, socorridos sois por Mí.

Glorificado sea el Nombre de Dios.

Hazlo conocer. 

Leed: Romanos C. 8, V. 26 

26 Igualmente, el mismo Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables.

 


 

La Reina de la Paz nos dice:

Martes 25 de JUNIO de 1985. Mensaje a los sacerdotes.

"Queridos hijos, Yo os pido que pidáis a todos que recen el Rosario. Con el Rosario vosotros superaréis todos los problemas que Satanás está tratando de infligir a la Iglesia Católica". Marija preguntó, " Nuestra Señora, qué deseas decirles a los sacerdotes?" Nuestra Señora contestó, "Que todos los sacerdotes recen el Rosario. Dad tiempo para el Rosario. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!"  

Jueves 8 de AGOSTO de 1985El Rosario vence a Satanás.

"Queridos hijos, hoy os invito a orar contra Satanás de una manera especial. Satanás quiere trabajar más ahora que vosotros sabéis que él esta activo. Queridos hijos, vestíos la armadura contra Satanás. Con Rosarios en vuestras manos, venceréis. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" 

Jueves 12 de JUNIO de 1986Rezad el Rosario

"Queridos hijos, hoy os ruego que recéis el Rosario con fe viva. Sólo de esta manera puedo ayudaros. ¡Orad! Yo no puedo ayudaros porque ¡no queréis moveros! Queridos hijos, Yo os llamo a rezar el Rosario. El Rosario debería ser vuestro compromiso, rezado por vosotros con alegría y así vais a comprender el  por qué Yo os visito durante tanto tiempo. ¡Yo quiero enseñaros a orar!  ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" 

Jueves 25 de FEBRERO de 1988. El arma contra el poder de Satanás es el Rosario.

"Queridos hijos, hoy nuevamente os invito a la oración y el completo abandono a Dios.  Vosotros sabéis que Yo os amo y vengo aquí llena de amor, para poderos mostrar el camino de la paz y la salvación para vuestras almas. Yo quiero que vosotros me obedezcáis y no permitáis que Satanás os seduzca. Queridos hijos, Satanás es muy fuerte y, por tanto, os pido que me dediquéis vuestras oraciones para que esos que están bajo su influencia puedan salvarse. Dad testimonio con vuestras vidas, sacrificad vuestras vidas para la salvación del mundo. Yo estoy con vosotros y os estoy agradecida, pero en el cielo vosotros recibiréis la recompensa del Padre que El os ha prometido. Por tanto, hijitos, no tengáis miedo. Si vosotros oráis, Satanás no podrá dañaros en lo más mínimo, porque vosotros sois hijos de Dios y El vela por vosotros. Orad, y procurad que el Rosario esté siempre en vuestras manos como una señal para Satanás de que vosotros me pertenecéis a mí. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" 

Viernes 25 de ENERO de 1991. El rosario puede hacer milagros.

"Queridos hijos, Hoy, como al principio, os invito a la oración. Que vuestra oración sea oración por la paz. Satanás es fuerte y desea destruir, no sólo vuestra vida humana, sino también la naturaleza y el planeta en el cual vivís. Por ello, queridos hijos, orad para poder, a través de la oración, ser protegidos con la bendición de la paz de Dios. Dios me ha enviado a vosotros para que os ayude, si queréis aceptar el rosario. El rosario por sí solo puede hacer milagros en el mundo y en vuestra vida. Yo os bendigo y permanezco con vosotros hasta que Dios lo quiera. Gracias por no traicionar mi presencia aquí, y gracias porque vuestra respuesta sirve a Dios y a la Paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!"

Miércoles 25 de ABRIL de 2001. La oración obra milagros.

"Queridos hijos, también hoy os invito a la oración. Hijitos, la oración hace milagros. Cuando estéis  cansados y enfermos y no sabéis cuál es el sentido de vuestra vida, tomad el rosario y orad, hasta que la oración llegue a ser para vosotros, un alegre encuentro con vuestro Salvador. Yo estoy con vosotros e intercedo y oro por vosotros, hijitos. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!"


Mensajes de la Santísima Virgen al P. Gobbi, del Movimiento Sacerdotal Mariano:

No os asombréis si en esta batalla caen todos los que no han querido o no han sabido utilizar el arma que Yo misma os he dado: la oración sencilla, humilde y mía del Santo Rosario.

Es oración sencilla y humilde, y, por tanto, la más eficaz para combatir a Satanás, que hoy os seduce sobre todo con el orgullo y la soberbia.

Es oración mía porque ha sido compuesta Conmigo y por medio de Mí. También os ha sido recomendada siempre por la Iglesia y por mi primer hijo predilecto, el Vicario de Jesús, con palabras tales que han conmovido mi Corazón de Madre. (28 de mayo de 1976)

 

No dejéis jamás el rezo del Santo Rosario, esa plegaria por la que tengo predilección y que Yo misma he venido del cielo a pediros que la recitéis. Os he enseñado a rezarlo bien, haciendo pasar entre mis dedos sus cuentas, mientras me unía a la oración de aquella pequeña hija mía a la que me aparecí en la gruta de Massabielle.

Siempre que rezáis el Rosario me invitáis a orar con vosotros, y cada vez que lo hacéis, me uno verdaderamente a vuestra oración. Sois así los pequeños hijos que rezan en torno a la Madre Celeste.

Por ello el Santo Rosario es el arma más poderosa que habréis de usar en la terrible batalla que estáis llamados a combatir contra Satanás y su ejército del mal. (11 de febrero de 1978)

 

Recurrid ante todo a la oración. Rezad más; rezad con mayor confianza; rezad con humildad y con espíritu de completo abandono.

Sobre todo, rezad cada día el Santo Rosario.

Con vuestra oración impedís una mayor difusión del error, contenéis la acción del Maligno, pasáis al contraataque y reducís cada vez más su margen de acción.

Con vuestra oración podréis conseguir, finalmente, la victoria, ya que Dios, por medio de vosotros, será el único vencedor. (12 de junio de 1978)

 

El Rosario entero que recitáis en los Cenáculos secundando la urgente petición de vuestra Madre, es como una inmensa cadena de amor y de salvación con la que podéis rodear personas y situaciones, y hasta influir en todos los acontecimientos de vuestro tiempo.

Continuad recitándolo, multiplicad vuestros Cenáculos de Oración, respondiendo así a la invitación que con tanta frecuencia e intensidad os ha dirigido mi primer hijo predilecto, el Vicario de Jesús.

Ahora puedo usar la fuerza que me viene de vuestra oración y quiero intervenir como Madre para abreviar el tiempo de la prueba y para aliviaros de los sufrimientos que os esperan.

Todo puede cambiarse todavía si vosotros, mis pequeños, escucháis mi Voz, y os unís con la oración, a la incesante intercesión de vuestra Madre Celeste.

Por esto aquí, donde me aparecí como la Inmaculada, os repito que continuéis con más generosidad y perseverancia el rezo del santo Rosario.

El Rosario es la oración que desde el Cielo Yo misma vine a pediros.

Con ella lográis descubrir las insidias de mi Adversario; os sustraéis a muchos de sus engaños; os defendéis de muchos peligros que os tiende; os preserva del mal y os acerca cada vez más a Mí para que pueda ser verdaderamente vuestra guía y protección.

Como ya sucedió en otras ocasiones decisivas, también hoy la Iglesia será defendida y salvada por su Madre victoriosa, a través de la fuerza que me viene de vosotros, mis pequeños hijos, con el rezo frecuente de la oración del Santo Rosario. (7 de octubre de 1979)

 

El Arma de combate que os entrego es la cadena que os une a mi Corazón: el Santo Rosario.

Hijos predilectos, recitadlo con frecuencia, porque sólo con vuestra sacerdotal oración, recogida en mi Corazón Inmaculado, podremos en estos tiempos mover, casi forzar a manifestarse la gran Misericordia de Dios.

En la hora en que todo parezca perdido, todo se salvará por el amor misericordioso del Padre, que se hará visible a través de la mayor manifestación del Corazón Eucarístico de Jesús.

El estandarte, bajo el cual os reúno, es el de Jesús Crucificado, que debe ser enarbolado por vosotros, porque también para vuestra perversa generación, no hay otra salvación sino en la Cruz de Cristo. Con la corona del Rosario en una mano y en la otra el estandarte del Crucificado, luchad en la fase decisiva de la batalla. (8 de diciembre de 1980)

 

Rezad, con frecuencia, la oración del Santo Rosario, que también aquí vine a pediros.

Si no se consigue aún resolver los más graves problemas para la Iglesia y para el mundo, a pesar de todos los medios humanos puestos en práctica, es señal de que debéis poner ya ahora toda vuestra confianza en la fuerza de la oración. (13 de mayo de 1982)

 

Dadme Coronas de Rosarios, recitados con más intensidad y con mayor frecuencia.

Reunid en torno a vosotros a Religiosos, Religiosas y fieles en Cenáculos de incesante y fervorosa oración hecha Conmigo.

Os pido, sobre todo ahora, que oréis con fervor y con alegría por medio del Santo Rosario. Es el arma que hoy debéis usar para combatir y para vencer en esta sangrienta batalla; es la cadena de oro que os liga a mi Corazón; es el pararrayos que aleja de vosotros y de vuestros seres queridos, el fuego del castigo; es el medio seguro para tenerme siempre a vuestro lado. (1 de mayo de 1983)

 

“Hijos míos, en la batalla en que cada día estáis empeñados contra Satanás, y sus insidiosas y peligrosas seducciones contra el poderoso ejército del Mal, además del auxilio especial que os prestan los Ángeles del Señor, tenéis necesidad de usar un arma segura e invencible. Esta arma es vuestra oración.

Con la oración podéis siempre arrebatar al enemigo el terreno que os ha conquistado; podéis hacer brotar renuevos del bien en el desierto del mal y del pecado: sobre todo, podéis rescatar un número inmenso de almas, que Satanás ha logrado hacer sus prisioneras. La oración tiene una fuerza poderosa y suscita en el bien, reacciones en cadena más potentes que las mismas reacciones atómicas.

La oración que Yo amo con predilección es la del Santo Rosario.

Por esto, en mis numerosas apariciones, os invito siempre a recitarlo, me uno a los que lo rezan, se lo pido a todos con ansia y preocupación materna.

¿Por qué el Santo Rosario es tan eficaz? Porque es una oración sencilla, humilde y os formo espiritualmente en la pequeñez, en la mansedumbre, en la simplicidad del corazón

Hoy Satanás logra conquistarlo todo con el espíritu de soberbia y de rebelión contra Dios, y tiene terror a todos los que siguen a vuestra Madre Celeste por el camino de la pequeñez y de la humildad. Mientras los grandes y los soberbios desprecian esta oración, la recitan con mucho amor y alegría mis pequeños: los pobres, los niños, los humildes, los que sufren y muchísimos fieles que han acogido mi invitación.

La soberbia de Satanás será una vez más vencida por la humildad de los pequeños, y el Dragón rojo se sentirá definitivamente humillado y derrotado, cuando Yo lo ate, no sirviéndome de una gruesa cadena, sino de una fragilísima cuerda: la del Santo Rosario.

Es una oración que hacéis junto Conmigo. Cuando me invitáis a rogar por vosotros, escucho vuestra petición, y asocio mi voz a la vuestra, acompaño vuestra oración con la mía.

Por esto resulta cada vez más eficaz, porque vuestra Madre Celeste es la omnipotencia suplicante.

Cuando Yo pido algo, siempre lo obtengo, porque Jesús jamás puede negar nada que le pida su Madre.

Es una oración que une las voces de la Iglesia y de la humanidad porque se hace en nombre de todos, nunca sólo a título personal.

Con la contemplación de sus misterios, llegáis a comprender el designio de Jesús que se delinea a lo largo de toda su vida, desde la Encarnación al cumplimiento de su Pascua gloriosa, y así penetráis cada vez más en el misterio de la Redención. Y entráis en la comprensión de este misterio de amor a través de vuestra Madre Celeste: pasando por la vía de su Corazón, conseguís poseer el inmenso tesoro de la divina y ardiente caridad del Corazón de Cristo.

En ella os formáis en la perfecta glorificación del Padre a través de la frecuente repetición de la oración que Jesús os enseñó: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu Reino.” Os formáis también en la perenne adoración de la Santísima Trinidad con el rezo del “Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo”.

Vuestra Madre Celeste os pide hoy usar el Santo Rosario como el arma más eficaz para combatir la gran batalla a las órdenes de la “mujer vestida del Sol”.

Secundad mi invitación: multiplicad vuestros Cenáculos de oración y fraternidad; consagraos a mi Corazón Inmaculado; recitad con frecuencia el Santo Rosario.

Entonces el poderoso Dragón rojo será totalmente atado por esta cadena; se reducirá cada vez más su margen de actuación; y por último se volverá impotente e inofensivo.

Aparecerá a todos el milagro del triunfo de mi Corazón Inmaculado.” (7 de octubre de 1983)

 

Sobre todo, recitad el Santo Rosario. Podéis así obtener del Señor la gran gracia de la conversión de los corazones, para que todos se abran a sentimientos de amor y bondad.

De esta manera la paz podrá penetrar en el corazón de los hombres, y después difundirse en las familias, en las naciones, en todo el mundo. (14 de noviembre de 1984)

 

“Volved a confesaros con frecuencia y orad más. Orad conmigo, orad con el Santo Rosario.

Lo que el Papa dijo en este lugar (Fulda) corresponde a la verdad. Estáis ya muy cercanos al gran castigo; entonces os digo: entregaos a Mí, y recordad que vuestra arma más eficaz en estos terribles momentos es la del Santo Rosario.

Formáis, pues, mi ejército, que en estos tiempos conduzco a su mayor victoria.” (8 de septiembre de 1985)

 

Orad sobre todo con la oración del Santo Rosario

El Rosario sea para todos el arma poderosa que debe usarse en estos tiempos.

El Rosario os lleva a la paz.

Con esta plegaria vosotros podéis obtener del Señor la gran gracia del cambio de los corazones, de la conversión de las almas, del retorno de toda la humanidad a Dios por la vía del arrepentimiento, del amor, de la gracia divina y de la santidad. (7 de octubre de 1986)

 

Recitad el Santo Rosario con amor y confianza. Con esta oración hecha por vosotros Conmigo, podéis influir en todas las vicisitudes humanas, incluso en los acontecimientos futuros que os aguardan.

Con esta oración podéis obtener la gracia del cambio de los corazones y podéis alcanzar el don tan deseado de la Paz. (31 de diciembre de 1986)

 

Sobre todo, deseo que se recite con frecuencia el Santo Rosario, especialmente por los pequeños, los enfermos, los pobres y los pecadores.

Envolved al mundo con la cadena del Rosario para obtener sobre todos gracia y misericordia. (10 de junio de 1987)

 

Así, con el arma poderosa del Santo Rosario, podéis conseguir hoy también, mi mayor victoria en la historia de la Iglesia y de toda la humanidad. (7 de octubre de 1990)

 

Me veneráis como la Señora del Santo Rosario.

El Rosario es mi oración; es la oración que he venido a pediros desde el cielo, porque es el arma que debéis usar en estos tiempos de la gran batalla y el signo de mi segura victoria.

Mi victoria se hará efectiva cuando Satanás, con su potente ejército de todos los espíritus infernales, será encerrado en su reino de tinieblas y de muerte, de donde no podrá salir jamás para dañar al mundo.

Para esto debe descender del cielo un Ángel al que se le ha dado la llave del Abismo y una cadena con la cual atará al gran dragón, a la serpiente antigua, Satanás, con todos sus secuaces.

La cadena, con la que el gran Dragón debe ser atado, está formada por la oración hecha Conmigo y por medio de Mí.

Esta oración es la del Santo Rosario.

Una cadena, en efecto, tiene primero la misión de limitar la acción, después la misión de aprisionar y al final la de anular toda actividad del que es atado con ella.

–La cadena del Santo Rosario tiene ante todo la misión de limitar la acción de mi Adversario.

Cada Rosario, que recitáis Conmigo, tiene el efecto de restringir la acción del Maligno, de substraer las almas de su maléfico influjo y de dar mayor fuerza a la expansión del bien en la vida de muchos hijos míos.

–La cadena del Santo Rosario tiene también el efecto de aprisionar a Satanás, esto es, de hacer impotente su acción y de disminuir y debilitar cada vez más la fuerza de su diabólico poder.

Por esto cada Rosario bien recitado es un duro golpe dado a la potencia del mal, es una parte de su reino que es demolida.

–La cadena del Santo Rosario obtiene en fin el resultado de hacer a Satanás completamente inofensivo.

Su gran poder es destruido.

Todos los espíritus malignos son arrojados dentro del estanque de fuego y azufre, cierro la puerta con la llave del Poder de Cristo, y así ya no podrán salir al mundo para dañar a las almas.

Comprended ahora, mis hijos predilectos, por qué en estos últimos tiempos de la batalla entre Yo, Mujer vestida del Sol y el gran Dragón, Yo os pido que multipliquéis por todas partes los Cenáculos de oración, con el rezo del Santo Rosario, la meditación de mi palabra y vuestra consagración a mi Corazón Inmaculado.

Con ello dais a vuestra Madre Celeste la posibilidad de intervenir para atar a Satanás, para que así pueda llevar a cabo mi misión de aplastarle la cabeza, esto es, de derrotarlo para siempre, encerrándolo dentro de su abismo de fuego y azufre.

La humilde y frágil cuerda del Santo Rosario forma la fuerte cadena con la cual haré mi prisionero al tenebroso dominador del mundo, al enemigo de Dios y de sus siervos fieles.

Así todavía una vez más, la soberbia de Satanás será derrotada por la potencia de los pequeños, de los humildes, de los pobres. (7 de octubre de 1992)

 

–Otro peligro que os amenaza es el de dejaros absorber por una acción desordenada, olvidando así la fuerza poderosa que tiene la oración, para obtener la gracia de la conversión para tantos de mis pobres hijos pecadores.

Entonces Yo os he invitado a orar mucho por la conversión de los pecadores, mostrándoos, a través de mi hijita Bernardette, cómo la oración más eficaz y preferida por Mí, es la del Santo Rosario. (11 de febrero de 1993)

 

–El Rosario que recitáis, tiene una potencia fortísima contra el mal y contra las numerosas seducciones de mi Adversario.

Al dominio de Satanás que se extiende, a la esclavitud del pecado que subyuga a tantos de mis hijos; al mal que pone su veneno en los corazones; a las insidias del maligno, que se han vuelto disimuladas y peligrosas; a la fuerza potente de la masonería que consigue insinuarse por doquier; al culto satánico que se difunde, responded con la oración del Santo Rosario.

Ésta es mi oración y vuestra oración. (1 de mayo de 1994)

 


Mensajes a Monseñor Ottavio Michelini 

14 de octubre de 1975 

Dice Jesús:

No son muchos los que hacen penitencia, los que rezan como se debe rezar.

Mortificación interior y exterior, penitencia... ¿pero quién adiestra hoy a los soldados, los confirmados míos para la lucha?

¿Si no se tiene ni siquiera el valor de decir que el Enemigo existe, que el Enemigo es la más tremenda realidad, que al Enemigo hay que combatirlo con determinadas armas, por ejemplo el Rosario?... El Rosario hoy tan perseguido, es un arma formidable. 

8 de septiembre de 1976 

Dice María:

La derrota de Satanás y de sus legiones, marcará el fin de las locuras del orgullo humano. El ateísmo, arma formidable de Satanás, será borrado de la faz de la tierra. Si muchísimos perecerán material y espiritualmente, será sólo porque lo habrán querido.

Hijo: ¡Rosario, Rosario, Rosario!

Yo, Reina de las Victorias, protegeré a todos aquellos que, sensibles a mis llamadas, me hayan invocado la oración amada por Mí en la intimidad del hogar doméstico, y hayan divulgado de algún modo la devoción, el amor al Rosario.

Protegeré también a aquellos que no se avergüencen de recitarlo en público, dando a los tibios y a los débiles un ejemplo de valerosa piedad cristiana.

Yo vigilaré en el momento de la prueba sobre las familias y sobre las personas que me hayan permanecido fieles.

Hijo, propagar el Rosario quiere decir el empeño de buscar ardientemente la Gloria de Dios y la salvación de las almas.

Un día veréis la potencia y la eficacia de esta oración, veréis los maravillosos frutos de ella en la Casa del Padre.

Hijo, te bendigo y quiero que esta bendición se extienda  a todos mis devotos y a todos aquellos que tienen celo por el Santo Rosario 

7 de diciembre de 1976 

Dice María:

La hora no está lejana; preparaos con confianza, Yo, la Inmaculada no abandonaré a las fauces salvajes de las potencias del mal y salvaré a quien me haya honrado con la fe, la fidelidad y con la oración del Santo Rosario.

¡Rezadlo todos los días con perseverancia y Yo vuestra Madre, os salvaré!

Hijo, te bendigo; tú sabes que con mi Esposo José estamos a tu lado; los hijos no temen, sino que aman a la Madre. 

14 de marzo de 1977 

Dice Jesús:

Hijo, la Santa Misa, ¿no es tal vez el exorcismo más eficaz? El Santo Rosario ¿no es, después de la Santa Misa el arma más mortífera para derrotar y echar por la ventana a los enemigos míos, enemigos de la Iglesia y enemigos vuestros?

¿No ha sido siempre el Rosario el remedio seguro contra todos los males del espíritu y del cuerpo, de los males personales y sociales? ¿No ha confirmado todo esto mi Madre en el curso de los siglos con hechos indiscutibles que han confundido a la necedad humana y que han cambiado el curso de la historia y el destino de los pueblos y de las naciones?

Todo esto no podía, no debía, ser ignorado, y no puede ser ignorado por mis Pastores ni por mis ministros que tenían y ¡tienen el deber de recordarlo a los cristianos! 

25 de marzo de 1977 

Dice María:

Hijos míos, junto a Mí y Conmigo apresuraremos el advenimiento del reino de Jesús, Mío y vuestro, a la tierra para una Iglesia regenerada a vida nueva; seréis vosotros, hijos míos, levadura y fermento de una nueva vida, seréis vosotros junto a Mí, que he dado la Luz al mundo, lámparas que resplandecen en las tinieblas.

Aquí, hijos míos, os he llamado, aquí os he querido para que como Gabriel, embajador celeste me hizo a Mí la gran Embajada que reconcilió cielo y tierra, así vosotros, embajadores de Dios y de su Madre, Conmigo reconciliaréis a las almas arrancadas de Dios y de Su Madre con la oración y el ofrecimiento a Dios y a Mí, Madre de Dios.

Ruge el trueno, presagio de tempestad, pero vosotros no temáis, junto a Mí de nada debéis temer. Prudencia hijos, pero no miedo.

A vosotros os ha sido dada un arma formidable; si esta arma fuera usada en Mi Iglesia, todo peligro desaparecería; la he recomendado en Lourdes, en Fátima y en tantos otros lugares, hoy de nuevo la señalo a vosotros: ¡Rosario, Rosario, Rosario!

Os bendigo, hijos amadísimos, y con vosotros bendigo a vuestras familias, a vuestros hijos, a vuestros seres queridos. Estoy con Vosotros en el tiempo y en la eternidad.

 


 

Mensajes a Sor Natalia Magdolna:

 

Entonces Jesús me mostró un rosario, en el que en vez de las cuentas había flores y en cada flor vi brillar una gota de la Sangre de Jesús.

Cuando decimos el rosario, las gotas de la Sangre de Jesús caen sobre la persona por quien lo ofrecemos. Las almas del purgatorio están implorando continuamente la Sangre salvadora de Jesús.

Jesús nos pide el rezo del rosario. Vi que cuando se reza cada cuenta, una gota de la sangre de Jesús cae sobre la persona por quien se dice, o sobre aquellas almas que Jesús quisiera salvar. Esto fue pedido especialmente por las almas del purgatorio.


 

Mensaje a María Valtorta (8 de mayo de 1947)

 

Dice María Santísima de Fátima apareciéndoseme como Ella se me aparece...:

"Te he dado la visión intelectiva de lo que es un Rosario bien dicho: lluvia de rosas sobre el mundo. En cada Ave que un alma amante dice con amor y con fe yo dejo caer una gracia. ¿Dónde? En todas partes: sobre los justos para hacerlos más justos, sobre los pecadores para convertirlos. ¡Cuántas, cuántas gracias llueven por el Ave del Rosario!

Rosas blancas, rojas, de oro. Rosas blancas de los misterios gozosos, rojas de los dolorosos, de oro de los gloriosos. Todas ellas potentes de gracias por los méritos de mi Jesús. Porque son sus méritos infinitos los que dan valor a cada oración. Todo aquello que es bueno y santo existe y acontece por Él. Yo derramo, pero Él da el valor. ¡Oh, mi bendito Niño y Señor!

Os doy las cándidas rosas de los grandísimos méritos de la perfecta Inocencia de mi Hijo: perfecta por ser divina y por haberla deseado conservar voluntariamente así el Hombre. Os doy las rosas purpúreas de los infinitos méritos del Sufrimiento de mi Hijo, tan voluntariosamente consumado por vosotros. Os doy las rosas de oro de su perfectísima Caridad. Todo lo de mi Hijo os doy, y todo lo de mi Hijo os santifica y salva. ¡Oh, yo no soy nada, yo desaparezco en su fulgor, yo cumplo sólo el gesto de dar, pero Él, sólo Él es la fuente inagotable de todas las gracias!".

 


 

Mensajes de la Virgen en Salta, Argentina:

 

31 de Agosto de 1990

Hijos míos:

El Rosario no debe usarse como amuleto de la suerte, mediante el rezo diario del Santo

Rosario, invocamos la protección divina y reverenciamos a Dios.

A nuestros queridos jóvenes, les pido que vuelvan sus ojos a Jesús, para salvar al mundo del pecado en que está sumergido.

La oración diaria y sencilla, agrada a Nuestro Señor más que nada.

Rezad todos con gran devoción y se os dará la paz a los espíritus que se prepararán para el

Señor.

Os bendeciré. Amén.

 

5 de Setiembre de 1990

Hija mía:

Debes rezar cada día el Santo Rosario, al elevar esta plegaria a Dios, por la humanidad doliente, me haces muy feliz.

Esa será la forma en que me darás a conocer a los corazones que me tienen olvidada, y YO haré grandes cosas por todos mis hijos, cuando me alaben, y alaben a Dios a través mío.

Os bendeciré. Amén.

 

9 de Agosto de 1995

Amados hijos:

Que la Paz y el Amor del Señor esté con todos ustedes.

Hoy he venido a pedirles que todos los días recen el Santo Rosario, para comenzar vuestra conversión, el segundo paso será la enmienda de vuestras almas, mediante el Santo Sacramento de la Confesión y la Santa Misa, los que podáis, asistid todos los días sin faltar los domingos perseverad en el rezo diario del Santo Rosario, este medio tan sencillo de oración, transformará vuestras vidas, sean perseverantes en el cumplimiento de estos tres pedidos y pronto os veréis transformados; tal vez al comienzo cueste un poco, pero si lo hacéis os prometo grandes Gracias cumplid pronto este pedido mío, es urgente la conversión, quiero tener a todos mis hijos; ¡Las puertas del Cielo están abiertas para todos!

¡Abrid vuestros corazones! Amén. Amén.

 

5 de Septiembre de 1995

Mis hijos:

No os rebeléis a vuestro Padre que está en el Cielo, por el contrario procurad, siempre darle gracias y alabanzas, sufrirlo todo con gran resignación y paciencia, ya que la virtud de la paciencia es la que os Santificará, ofrézcanle todo a Nuestro Señor, no busquen las cosas vanas de este mundo, sino por el contrario hagan oración, recen el Santo Rosario, cuantas veces puedan, mientras más rezan más gracias alcanzarán.

Si no rezan y se confiesan, por lo menos una vez al mes, ustedes no crecen espiritualmente, y le dan lugar al adversario, al encontrarlos con pocas fuerzas.

¡Conviértanse todos mis hijos! Da a conocer esto. Amén. Aleluya. Amén.

Que Dios los bendiga.

  

25 de Setiembre de 1995

Amados hijos:

Os hablo a todos mis hijos que hoy se han reunido en tantos lugares para venerarme,

¡¡Estoy tan Contenta!! por que veo a cada uno de ustedes, os escucho a cada uno en particular, veo las manos que se extienden pidiéndome Gracias, Yo os prometo llevar todos vuestros pedidos al Cielo y depositarlos a los pies de la Santísima Trinidad, Yo soy vuestra abogada, poderosa intercesora ante el Trono de Dios. Os pido Oración y Reconciliación, al que cumpla con este pedido mío, Yo intercederé para que reciban la paz verdadera del amoroso CORAZÓN DE JESÚS y la sanación del alma.

Quiero reiterar mi pedido en este día tan especial, CONSÁGRENSE TODOS AL

INMACULADO CORAZÓN DE MARIA porque mi Corazón Inmaculado triunfará y ustedes los que se consagren, triunfarán con él; y conságrense a mi Corazón con el rezo diario del Santo

Rosario. Ay mis hijitos, si supieran todo lo que reciben cuando rezan con devoción el Santo Rosario.

¡Alégrense en la esperanza los que se vuelven a Dios!

Bendito y alabado sea el SACRATÍSIMO CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS

Bendito y Alabado sea JESÚS EUCARISTÍA

Bendita y alabada sea LA SANTÍSIMA TRINIDAD presente en la SAGRADA EUCARISTÍA.

Amén Aleluya, Amén Aleluya.

 

12 de Diciembre de 1995

Amados hijos:

He venido para llevarlos por el camino de la verdadera vida que es “Jesús”.

Esta Madre vuestra les hará más fácil el camino. ¡Abrid los corazones!, escuchad mis mensajes, quiero que comencemos a caminar juntos, por el camino que conduce al Cielo. ¡Rezad el Santo Rosario! Alabad la Gloria de Dios con él. Gloria a Dios.

 

2 de Enero de 1996

Amados hijitos:

Rezad el Santo Rosario en familia, piensen que cuando hacen esto, Yo estoy acompañándolos. Comiencen ahora, con este nuevo año. Quiero estar en todos los hogares, para ayudarlos en todas las dificultades. Quiero que todos me conozcan.

Esta Gracia maravillosa os está regalando EL Señor, no permanezcáis indiferentes. ¡Os Amo a todos!. Amén. Amén.

 

8 de Enero de 1996

María hijita de mi Corazón:

Orar con el Santo Rosario es estar cerca de mi Corazón, cada vez que lo rezas mi mirada permanece en ti, mi Corazón escucha y mi súplica se hace más insistente.

Soy puente de unión entre ti y la Santísima Trinidad. Te bendigo. Amén. Amén.

 

11 de Enero de 1996

¡Orad! Hijos míos. ¡Orad! Con intenso amor, ya se ciernen las tinieblas sobre la Humanidad. ¡Tomad el arma! Que es el Santo Rosario.

Obedecedme hijos míos para que la Luz venza a las tinieblas. Amén. Amén. Amén.

La Santísima Virgen está toda de blanco y tiene su rostro bañado de Lágrimas y antes de hablarme permite que mire su rostro.

 

17 de Enero de 1996

Vi un campo seco, lleno de espinas y malezas, en el medio un jardín precioso, lleno de rosales con enormes rosas rosadas, contrastando con el campo. También gigantescos árboles de enormes copas, llenos de enormes rosas rosadas.

Me dice La Madre:

Muchas dificultades os esperan en este momento. El precioso jardín es mi Corazón, en medio del mundo, las rosas representan a los que rezan el Santo Rosario, y ellos crecen como gigantescos árboles, elevándose al Cielo con muchos frutos espirituales.

El que me entrega su corazón y reza el Rosario no debe temer a nada de éste mundo, ya que ésta Santa oración los eleva por encima de toda dificultad y los protege especialmente de todo peligro, acercándolos con rapidez a Dios, creciendo interiormente, evitando ser contaminados de toda maldad.

Esta es la protección que Dios da a los que rezan el Santo Rosario.

Predicad esto. Amén. Amén.

 

17 de Febrero de 1996

Oren al Señor con el Santo Rosario, invoquen la protección de Dios, mediante esta oración que es poderosa y pronto sentiréis en vuestras vidas la fuerza y la luz del Espíritu Santo.

El Santo Rosario es el adorno más hermoso del alma, recurran a él en todo momento.

Yo estoy en el Santo Rosario, como Hija de Dios, Madre de Dios, Esposa de Dios y Madre amorosa de todos ustedes.

¡Os amo mis hijos!

Amén. Amén.

 

5 de Marzo de 1996

Que la paz y el Amor del Señor esté con vosotros amados hijos.

Hoy he venido a deciros que os mantengáis unidos y en oración. Esto se hará para combatir al maligno enemigo, que trata por todos los medios de quitarles la paz, especialmente la paz de los hogares. Sumiéndolos en el desaliento y la angustia, para alejarlos del Amor de Dios.

Orad por las calles con el Santo Rosario en desagravio al Inmaculado Corazón de María.

El Rosario es vuestra tabla de salvación.

Orad con fuerza los unos por los otros, ardiendo en caridad vuestros corazones por el hermano que sufre.

Poned toda vuestra esperanza en El Señor.

Amén. Amén. Amén.

 

13 de Abril de 1996

(Hoy vi a la Santísima Virgen en profunda tristeza y aflicción, toda vestida de blanco y su perfectísimo rostro parecía bañado en sudor).

Mis hijos:

Hoy he venido a pediros que oren y oren con gran urgencia por la Paz del mundo, que está seriamente amenazada por la iniquidad del terrible enemigo de Dios.

Confiad en mi Inmaculado Corazón que os guiará en medio de terribles tribulaciones. Seré vuestra Consejera, no os apartéis de mi guía, no os separéis del Santo Rosario y orad permanentemente con él, Yo Soy vuestra Madre y como Madre os hablo.

El mensaje que hoy os quiero transmitir es muy duro y difícil de entender para los que viven olvidados de que Dios existe, y aún de los que teniendo conciencia de Dios viven despreocupados de salvar sus almas, viviendo según la carne y el mundo.

Terribles cosas os esperan mis hijos si no volvéis vuestros ojos a Dios, pues el tremendo castigo que Dios mandará al mundo va a comenzar.

Os revelaré una parte de este y será para llevarlos a la oración y al sacrificio y así tengan la esperanza de mitigar con vuestros rezos, este castigo tan terrible. Esto es una advertencia llena del AMOR DE DIOS hacia la humanidad.

Muchas almas religiosas caerán y se apartarán del camino del Señor para vivir en la tibieza del mundo. Los sacerdotes que queden no se diferenciarán en nada de los seglares, seguirán el camino del mundo que los llevará a la apostasía, las religiosas seguirán este mismo camino y muchas almas buenas se perderán por su causa. El mundo sin religión y sin Dios será morada de seres salvajes y animalezcos y cambiarán la fisonomía humana y así el cuerpo será el reflejo del alma. Estos aterradores humanos convertidos en discípulos de satanás aprovechando el caos que sobrevendrá por los grandes e inminentes castigos que caerán sobre el mundo, perseguirán a los buenos en feroz cacería. No habrá diferencia de sexos y por un tiempo determinado por Dios Padre el infierno reinará en el mundo. Pero mi INMACULADO CORAZÓN apartará las tinieblas y el horror, de mis hijos consagrados a Mí, El Señor esperará hasta último momento la conversión a mi Corazón Inmaculado, y así todos tendrán la oportunidad de salvarse y el perdón de Dios INFINITAMENTE MISERICORDIOSO.

Oren, oren con intenso Amor.

“Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús en Ti confío”.

 

19 de Abril de 1996

No busquéis remedio para vuestros males, en las cosas del mundo.

¡Aferraos al Santo Rosario!.

El Rosario os ha sido dado para consuelo y alegría vuestra.

Os hacéis muy agradables a Dios cuando lo alabáis con esta sencilla devoción.

Amén. Aleluya. Amén. Aleluya.

  

13 de Mayo de 1996

Hoy tuve la siguiente visión:

Vi una custodia con el Santísimo Sacramento, ella está en medio de una inmensa luz, multitud de Ángeles postrados en adoración la rodean totalmente, a los pies vi un rosario. Después de ésta visión vi a la Santísima Virgen toda vestida de blanco. Ella estaba en medio de la radiante luz que siempre la precede. Lleva puesta una corona de oro sobre la cabeza, sus manos juntas a la altura del pecho, y en ellas el Rosario que parece ser de oro. Su mirada permanece hacia abajo y dice:

“Yo Soy la Reina del Santo Rosario”, os pido Oración, Sacrificio y Penitencia para que baje a vosotros la Paz y Misericordia del Altísimo.

Adorad a Jesús vuestro Dios, como lo adoran la multitud de Ángeles en el Cielo.

Rezad el Santo Rosario todos los días, en desagravio por los ultrajes y sacrilegios con que se ofenden al Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús y al Inmaculado Corazón de María.

Oren con el corazón para que todos sean sanados espiritualmente.

El inmenso AMOR DE DIOS se está prodigando a vosotros mis hijos.

Atiendan a mis deseos y convertíos pronto (y separando sus manos dio la bendición) Os bendigo a todos.

Amén. Amén. Amén.

 

27 de Agosto de 1996

Yo os amo mis hijitos y acudo presurosa a consolarlos cuando os acercáis a Mí con confianza.

Tenéis un medio poderoso de acercaros a mi Corazón; y es mediante el rezo del Santo Rosario.

Rezando esta gratísima devoción podéis conseguir Gracias.

¡Pedid mis hijitos!.

Pedid la conversión de vuestros corazones y todo lo demás os será concedido.

Os bendigo.

Amén. Amén. Amén.

 

5 de Setiembre de 1996

Hijitos. Encended vuestros corazones de amor, orando sin cesar.

Ofreced ayunos y sacrificios para que haya Paz en el mundo.

Deseo que seáis pequeños instrumentos del Amor de Dios. Cumplid estos santos pedidos que os hago.

Rezad TODOS el Santo Rosario, arrodillaos humildemente y clamad al Cielo para que reine la Paz y el amor en el mundo.

Si vosotros oráis con el corazón la paz entrará en vuestras vidas, en vuestras familias y el Amor de Dios se hará visible en vosotros.

¡No teman!. Estaré siempre velando y orando con vosotros.

Soy la Madre de Dios. Soy vuestra Madre.

¡Benditos sean!.

Amén. Amén. Amén.

 

8 de Setiembre de 1996

Mis amados hijos:

En este día he venido especialmente a bendecirlos y a deciros que mi Corazón de Madre, está muy feliz, porque muchos de vosotros habéis comenzado a caminar Conmigo.

Vosotros sois elegidos a crecer en el Amor a Jesús, para Gloria y Alabanza de su Nombre.

Muchas dificultades os esperan, más con mi ayuda todo lo podrán.

Invocad al Señor en oración y experimentaréis su Misericordia que es tan inmensa que jamás os podréis imaginar.

Os bendigo a todos.

Y vi que la Ssma. Madre levantando su mano derecha junto con su Rosario, bendijo ampliamente mirando hacia abajo y sonriendo dulcemente.

 

17 de Setiembre de 1996

Mis hijitos:

Rezad el Santo Rosario con Amor.

Ofrecedlo a mi Corazón Inmaculado. De esta manera alcanzaréis sabiduría en las cosas de Dios, me conoceréis y conoceréis a Dios.

¡Gloria al Altísimo!

  

7 de Octubre de 1996

Que mejor adorno para el alma, sobre todo para el alma en Gracia de Dios, que me honréis con el rezo diario del Santo Rosario.

Y cada vez que lo rezáis mis hijos, Yo estoy muy cerca, e intercedo ante Dios Nuestro Señor por vosotros.

¡Bendito sea el Señor!.

¡Benditos sean mis hijos!.

 

13 de Octubre de 1996

Prediquen siempre mis mensajes, sean obedientes y vivan en paz con todos.

Alaben a la Divina Providencia y agradezcan todos sus beneficios.

Oren y ayunen por amor a Jesús y a su Santísima Madre pidiendo por la urgente conversión y la Paz del mundo.

Sean humildes y perseverantes al orar por la Paz del mundo. Haceos el firme propósito de rezar el Santo Rosario por estas intenciones.

No tardéis en predicar mis mensajes.

Os amo y os bendigo a todos.

Amén. Amén. Amén.

 

25 de Octubre de 1996

Mis hijos:

¡Rezad el Santo Rosario todos los días!.

Pedid por las almas más alejadas del Amor de Dios.

Es necesario orar día a día para rescatar almas que se encuentran sumergidas en el pecado.

Orad por todos los enfermos y afligidos y así seréis instrumentos del Amor de Dios en el mundo.

En este día tan especial muchos hijos están mirando con confianza a mi Corazón maternal.

Y mi Corazón escucha a todos los hijos que me aman y confían en mi poderosa intercesión. Más os digo: Todos sois escuchados por El Sagrado Corazón y especialmente hoy, todos seréis consolados y animados.

Yo, vuestra Madre he venido a fortalecerlos en el Amor a Jesús.

Obedeced mis mandatos sed dóciles a mis deseos y os prometo un cambio radical en vuestras vidas.

“Seguid al Señor”. El es Dios.

Benditos sean todos.

Amén. Amén.

 

20 de Noviembre de 1996

Hijos:

Rezad el Santo rosario y estaréis unidos a Mí.

Es necesario que os unáis a mi Corazón por medio de esta sencilla oración. Deseo que comprendáis esto: si poco rezáis poco estoy con vosotros. Si perseveráis en la oración sentiréis crecer en vuestro interior el deseo de amar al Señor, vuestro Dios.

De vosotros depende, os estoy esperando mis hijitos.

Meditad esto. ¡Gloria a Dios!

 

1° de Enero de 1997

¡Yo soy la Madre de Dios!

He puesto mis ojos y mi Corazón en mis hijos de todo el mundo.

Guardo en mi Inmaculado Corazón a todos mis hijos dispersos en el mundo entero.

Por Voluntad del Señor permanezco con vosotros, para exhortarlos a una urgente conversión.

Oren mis hijitos, oren siempre, no se separen del Santo Rosario.

Hoy sean benditos y que descienda sobre todos mis hijos en el mundo entero la Paz, el Amor y la Bendición del Señor.

Amén. Amén. Amén.

 

29 de Agosto de 1997

¡Alabado sea El Señor!.

Si los hombres no se convierten y escuchan al Señor, muchas guerras y pestes azotarán a la humanidad, diles que vuelvan a Dios, que escuchen su Palabra, que recen el Santo Rosario, todos los días. Muchos corazones están muy endurecidos y muchos oídos permanecen sordos a mis mensajes. Deseo ser escuchada, orad por esta intención..."Oraré al Señor por tus  intenciones".

Bendita seas hija de mi Corazón.

Amén. Amén.

 


Palabras del Cardenal Ratzinger -ahora Papa Benedicto XVI-, sobre el Santo Rosario:

"El origen histórico del rosario se remonta a la Edad Media, una época en la que las oraciones normales eran los salmos. Pero por entonces muchas personas no sabían leer, lo que les impedía participar en los salmos bíblicos. Por eso se buscó un salterio para ellas, y se halló en la oración a María con los misterios de la vida de Jesucristo ensartados a modo de perlas de un collar.

Afectan al que reza de una forma meditativa, en la que la repetición tranquiliza el alma, y aferrarse a la palabra, sobre todo a la figura de María y a las imágenes de Cristo que pasan ante uno mientras tanto, sosiega y libera el alma y le concede la visión de Dios.

De hecho, el rosario nos integra en ese saber primitivo en el que la repetición forma parte de la oración, de la meditación, en el que la repetición significa una forma de adentrarse en el ritmo del sosiego. Lo que importa no es tanto seguir con esfuerzo cada palabra de manera racional, sino todo lo contrario: dejarse llevar por la calma de la repetición, por lo cadencioso. Máxime teniendo en cuenta que no se trata de palabras vacías. Traen a mis ojos y a mi alma grandes imágenes y visiones y, sobre todo, la figura de María, y a través de ella la de Jesús.

Esas personas de las que hablábamos tenían que trabajar duramente. Al rezar, no podían emprender además grandes rutas intelectuales. Al contrario, necesitaban una oración que las tranquilizase, que las distrajera, que volviera a arrancarlas de sus preocupaciones y les mostrara el consuelo redentor. Creo que esa experiencia primitiva de la historia de las religiones, la de la repetición, del ritmo, de la palabra común, del coro que me lleva y se eleva y llena el espacio, que no me atormenta sino que me tranquiliza, consuela y libera; esa experiencia primitiva se ha cristianizado aquí por entero en el contexto mariano y en la aparición de la figura de Cristo al hacer rezar a las personas con enorme sencillez, enterándose al mismo tiempo del rezo, trascendiendo el ámbito intelectual al adentrarse el alma en las palabras.

Lo rezo (el rosario) con gran sencillez, igual que lo hacían mis padres. A los dos les encantaba el rosario. Y mucho más a medida que envejecían. Cuanto más envejece uno, menos esfuerzos intelectuales se pueden hacer, y más se necesita un refugio interno y adentrarse en la oración de la Iglesia. Así que yo lo rezo tal como lo rezaban ellos".

Leer el libro "El gran medio de la oración" de San Alfonso María de Ligorio

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